Familia y escuela Capítulo 81: ¿Individuo o sujeto?

Comprender el cómo y el para qué se educa a las personas, pasa invariablemente por ubicar tres coordenadas, mismas que se aprecian cuando este acto se da en o desde una familia, una escuela, una programación televisiva, una red social o cualquier fenómeno en el que interactuamos.

Se entiende que educar no solo se reduce a transmitir o "vaciar" conocimientos, costumbres, técnicas o saberes en la mente de las personas; para ello, juega al menos el contexto en que se da este proceso, las características de los actores que intervienen y la forma en que se lleva a cabo.

Además, si bien es cierto que existe claridad al entender que no solo se aprende en una institución escolar, sino en cualquier espacio social, presencial o virtual; que de igual forma está claro que la educación no solo está conformada por conocimientos teóricos, sino que, también está integrada por valores, habilidades y actitudes; entonces, igual de claro debe quedarnos el comprender que cada acto educativo está mediado al menos, por los tres elementos mencionados  en el párrafo anterior.

Cuando en una escuela, una familia o una comunidad social se lleva a cabo el proceso educativo y formativo de sus integrantes, se asume como una encomienda el procurar generalizarlos a todos ellos; es decir, de manera natural y bajo la suposición de que lo que se impone es "lo mejor" "lo más adecuado" "lo establecido por generaciones" y otros argumentos, se nos hace transitar por parámetros, niveles, conocimientos, costumbres, formas de ser y actuar preestablecidas; incluso metas definidas para "ser alguien en la vida".

Bajo esta óptica, la educación, con este proceso de socialización, borra de una forma tajante la individualidad y las características específicas de cada persona, pasando a conformar a un "sujeto" en el sentido literal del término: "sujetado".

Narrativa de un fragmento de la película "Hormiguitas" 1998: "...somos invitados invariablemente a una fiesta en donde una voz resuena: "es hora de bailar" y todos nos paramos en ese tiempo, a movernos con el ritmo, la cadencia, el paso y movimientos que alguien más eligió; si a alguno se le ocurre bailar en otro momento, con otro ritmo o con otro paso, es tachado de desadaptado social"

Por su parte, educar a "individuos" consiste precisamente en hacerlo atendiendo al significado del término: "ser humano, persona, considerada como unidad, independiente de las demás"

En efecto, cada individuo tendrá generalidades mediante las cuales se puedan realizar actos y procesos repetitivos que lo unifiquen con los demás; pero en esencia, es distinto a los otros: con formas de pensar en secuencias y enfoques diferentes, diversas maneras de entender y aplicar los conocimientos adquiridos, acciones y costumbres propias, sentimientos, valores y actitudes que le caracterizan y muchas especificidades más.

Estas diferencias muestran que, aunque educativamente se le transmita una sola forma de ser parte de la sociedad, se dejan de lado aspectos necesarios para fomentar una consolidación de su persona; y,  sobre todo, comprender su individualidad.

Entenderemos entonces que, en primer momento, el contexto y las características que tiene el lugar en donde transcurre el desarrollo del individuo, es una coordenada fundamental para comprenderlo; que, en segundo término, las características personales de quienes enseñan y quienes aprenden tienen una influencia directa; y que, en tercer lugar, la forma en que se realiza el proceso lo condiciona.

Entonces, educar y formar individuos implica realizar con ellos una tarea básica con fundamentos insoslayables; pero, además,  brindando la oportunidad y la libertad de desarrollar y poner en práctica sus habilidades específicas, que por supuesto, son diferentes en cada uno de ellos.

Hasta el momento, aún con honrosas excepciones, la idea educativa en general, se centra en programar mentes cual si pudiéramos cargar el mismo chip en cada cerebro; definitivamente "sujetando" a la persona; incluso, tiene una alta valoración el tener como resultado a individuos que se comporten acorde con lo "socialmente aceptado".

En las familias, esta alta valoración se da cuando se procura que todos los hijos se comporten, sigan las reglas y hasta casi piensen de la misma manera; en las escuelas, con alumnos que escuchen y pongan atención a sus clases, se comporten reguladamente y que obtengan un número aprobatorio en su calificación. 

Tal pareciera que estamos suponiendo que tanto hijos, como alumnos, tienen las mismas características específicas y cual "robots" deben obedecer a una misma programación. Que alguno de ellos haga algo diferente a lo establecido, es considerado como elemento negativo y hasta un fracaso educativo.

Desde luego que esta "sujeción" de las personas, inhibe no solo la posibilidad de "ser", como ese derecho de autenticidad de cada quien, lo cual ya es grave; pero también, reduce las valiosas cualidades y habilidades para innovar y ser creativos.

En este sentido, se  presenta la disyuntiva de apreciar a la educación como liberadora o una simple y sencilla acción de reproducción de un molde; o bien, preguntarnos si el proceso educativo en todos sus ámbitos, trata a las personas como individuos o como sujetos.

"...tú, yo, nosotros: ¿tenemos la libertad de ser auténticos? ¿Fomentamos esa libertad en los demás?  ¿Bailamos la canción que queremos, en el momento que elijamos y con los pasos y cadencia que nos guste?"

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