Familia y escuela Capítulo 153: Polisemia
“…Se dice que la ciencia es exacta, objetiva y comprobable; sin embargo, los que no somos así somos nosotros; y si la ciencia se crea y se aplica desde humanos para humanos, entonces pierde algo o mucho de su exactitud…”
Se sigue insistiendo en que la educación escolarizada es el proceso que te da la seguridad de que los conocimientos adquiridos son científicos y por lo tanto, se van a interpretar y aplicar en las disitintas realidades sociales siempre de la misma forma y con los mismos resultados, como si fueran una receta universal.
La aprobación de los distintos exámenes y pruebas del conocimiento, los diferentes ejercicios y tareas, la revisión de múltiples textos y autores, la repetición constante de fórmulas, cantidades, fechas y eventos; al ser todos ellos realizados de manera correcta y como indicaban las instrucciones para su realización, supone que tendríamos ya logrado y alcanzado el nivel por el que asistimos a un plantel escolar.
Es entonces que un diploma, un grado escolar, un número obtenido en una calificación o un título, nos daría todo el conocimiento necesario para ser usado de manera directa e infalible sobre el devenir social en la parte laboral, familiar y hasta individual.
En este sentido, los conocimientos son vistos como el fin y no como el medio; son apreciados como el producto final y no como la base para poder ser usados y reinterpretados de distintas maneras, en los distintos contextos en los que nos desenvolvemos.
El conocimiento, por más científico que se haya catalogado, siempre está evolucionando y en constante cambio, por lo que su adquisición, en determinado tiempo y espacio, solo es una mínima parte que tiende a desaparecer o a desfasarse y caducarse si no se realizan las actualizaciones correspondientes.
Por otra parte y de manera relevante, tenemos que entender que cada conocimiento no tiene una sola y única interpretación, sino que es polisémico, es decir tiene múltiples significados de acuerdo con su comprensión y uso, dependiendo del contexto, la situación y tiempo en que se aplique.
Conocimos científicamente la forma de fecundación de un nuevo ser humano, sin embargo, siguen existiendo embarazos no planeados y no deseados; aprobamos exámenes en donde se nos dijo que ya dominábamos las operaciones básicas y hasta las más complejas, pero seguimos realizando compras que la moda y todas las menciones mercantilistas del consumismo nos imponen para que restemos al presupuesto, aún sabiendo que se estará en números rojos y deudas.
En educación para la salud se nos aseguró que el consumo de ciertas sustancias, legales o no, estarían acabando paulatinamente con la vida de una persona, sin embargo, se sigue consumiendo alcohol, tabaco y demás drogas naturales o sintéticas.
Sabemos que la política y la democracia, en su aspecto científico social, buscan el poder para representar, organizar y crear las condiciones óptimas para el desarrollo, crecimiento y la atención de las necesidades populares, sin embargo, asistimos todos los días al espectáculo del poder para beneficio particular de personas, partidos y grupos que se aprovechan de su condición jerárquica.
Para muchos alumnos, los resultados de una evaluación, por más que haya sido realizada por los profesores de manera pulcra y detalladamente técnica y científica, tienen diferente interpretación, para algunos el obtener un 6 equivale a ser mediocre y de manera popular es mencionado como: “pasar de panzazo”, en tanto que para otros, ese número representa un gran logro y su permanencia en esa institución; para otros más, el obtener una calificación menor, aún por una décima, es el fin de su vida académica y el comenzar a explorar sus habilidades para salir adelante en la vida.
La educación, sus contenidos y conocimientos son polisémicos y esto, debemos de entenderlo quienes nos dedicamos a la docencia y los propios padres de familia; dado que por más que se haya logrado una excelente calificación u obtenido un grado de estudios, esto solo representa la base, porque en cada persona su interpretación y sobre todo su aplicación siempre va a ser diferente, da ahí la urgencia del sentido práctico y contextualizado de todo lo que se aprende.
“…la educación no es una receta, ni la fórmula básica para tener éxito infalible en la vida; es solo el primer escalón, porque los escalones que siguen son en los diferentes terrenos y circunstancias que las distintas realidades nos plantean”
Comentarios: gibarra@uaslp.mx
no te pierdas estas noticias



