Familia y escuela Capítulo 44: El tiempo (III)
Esto de la llamada “civilización”, entendida como esa gran integrante de la cultura que incluye a los pueblos con mayores adelantos científicos y tecnológicos y niveles de calidad de vida superiores al resto de los países del orbe; tiene, al menos en la educación, huellas del pasado, ese pasado que, a pesar del avance del tiempo, permanece inamovible.
Resulta evidente que las sociedades con mayor avance, cuentan con sistemas educativos integrales, innovadores y de vanguardia; con todos los adelantos en infraestructura, preparación de sus docentes, inclusión de familias, tecnología, medios y redes sociales inmiscuidos en este proceso.
No obstante, desde los pueblos con mayor retraso, hasta los que van a la vanguardia, tienen siempre presentes, elementos que resultan insoslayables para la formación de sus generaciones, elementos caracterizados por su atemporalidad.
Hablar de lo “atemporal”, sobre todo desde elementos socio culturales, nos referimos a diversos sucesos y fenómenos; los cuales, de acuerdo con algunos diccionarios manifiestan que “…es aquello que no está atado a las leyes del tiempo” y que además es resultado de “… un legado que se mantiene vigente aún con el paso del tiempo”.
Hablar de lo “atemporal” en educación integral diversificada, significa hacerlo de conocimientos, actitudes, habilidades, valores y acciones que perduran, independientemente del paso del tiempo; no obstante, de la evolución de los diferentes tipos de familias y sus distintas formas de funcionamiento; de la aparición de reformas educativas, de enfoques y paradigmas de enseñanza “novedosos”; de diferentes tipos de docencia y de ser padre de familia.
En efecto, independientemente de los programas de estudio que se les dota a cada maestro de cualquier nivel educativo, para que “reproduzcan” los contenidos en sus alumnos; independientemente, de los diferentes roles y funciones atribuidos a los padres de familia, para conducir y formar a sus hijos, se encuentran elementos que, sin necesidad de enunciarlos o repetirlos, siempre han estado presentes.
Maestro de educación física: “… El respeto. Siempre me ha resultado, no importando que al inicio los alumnos crean que se puede “echar relajo” y que, muchos solo quieran un balón para jugar; ya mi clase es más allá de lo simplemente físico, es formativa y para ello mi mejor técnica es conducirme con respeto”
Maestra de preescolar: “… aunque se piense que los niños son muy pequeños para entender de valores, puedo asegurarles que no es así, incluso me atrevería a afirmar que los practican mejor que algunos adultos; y es que, muchos de ellos, desde su casa traen ya distintos, por ejemplo: la honestidad”
Madre de familia, 18 años: “… como recuerdo a mi abuela que constantemente me decía: siempre tienes que agradecer, por estar viva, por un nuevo día, por otra oportunidad, por la comida y así por todo. La verdad poco hacía caso y solo repetía por no faltarle al respeto. Nunca me imaginé lo rápido que iba a tener que aprender esa lección; soy mamá desde los 16 y ahora, sin mi abuela y con mi hijo, lo que puedo decirle para educarlo es: agradece, di gracias”
Adulto mayor, 82 años: “… A pesar de que no terminé la primaria, pude salir adelante con mi familia; hoy que tengo nietos y bisnietos, siento que todavía hay mucho por enseñarles; no es que me crea muy “sabelotodo”, sino que para mostrar el “buen camino”, no se necesitan todos esos estudios; la verdad, la justicia, la integridad, la honestidad y más, se enseñan con el ejemplo de todos los días”
En efecto, hay elementos educativos integrales que nunca pasarán de moda, que planeados o no, se están multiplicando, con ejemplos y acciones positivas; sin olvidar que, existe la contraparte, es decir, algunas acciones y conductas negativas que suceden e intentan implantarse o que para mala fortuna y a pesar del transcurrir del tiempo, se siguen practicando; la corrupción sería un ejemplo de esto último.
También resulta atemporal, la encomienda de padres de familia y maestros, sobre todo, pensado desde su función original; no se desconoce toda la serie de avances, características y actualización de funciones que el contexto actual exige de ambos; pero en el fondo, estas dos figuras irremplazables para la educación integral, quedan invariablemente establecidas a lo largo del tiempo.
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