Familia y escuela Capítulo 54: El tiempo ( XIII )

Hacia el futuro, la educación ya no puede ser igual.

No podemos seguir suponiendo que únicamente un programa de estudios de las mejores escuelas y universidades es la preparación para la vida futura de los estudiantes; de igual manera no podemos dar por hecho que el porvenir de nuestros hijos esté resuelto, solo porque fuimos excelentes padres, con los mejores ejemplos y hasta con la mejor de las herencias económicas.

Desde luego que es una base importante, pero no es un seguro infalible que garantice el bienestar integral de ellos, porque inciden distintas variables que en el transcurso de su vida se van manifestando, en ocasiones de forma totalmente inesperada

El culminar una carrera universitaria, tecnológica o de otro tipo, ya no garantiza, ni la ocupación, ni la satisfacción laboral de sus egresados y en algunos de sus casos, esa profesión es infravalorada; de acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO, 2021), las carreras con mayor número de profesionistas son: Administración y gestión de empresas, Derecho, Contabilidad y fiscalización, Formación docente para educación básica, Enfermería y cuidados, entre otras. 

Por su parte, de acuerdo con la misma fuente, las carreras profesionales con mayor número de desempleados son: Ciencias políticas, Minería y extracción, Ingeniería química, Diseño, Finanzas, banca y seguros, Arquitectura y urbanismo; Comunicación y periodismo, todas éstas encabezando una larga lista.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), de diciembre de 2020 a enero 2021, la tasa de desocupación de la Población Económicamente Activa pasó de 2.4 % a 2.5% respectivamente, manifestado en 2.6 millones de personas desocupadas, 421 mil personas más que el mismo mes del año anterior; incrementando la ocupación informal, llegando a 28.9 millones.

Si bien es cierto que el desempleo se agudizó mundialmente por la situación de la pandemia a partir del 2018, ya en México se venía presentando este fenómeno desde años anteriores; diferentes investigadores venían detectando variables que lo explicaban, como: el género, la edad, el tipo de familia a la que pertenecen, la región geográfica que habitan, la falta de experiencia en puestos determinados, la escuela de procedencia y la saturación y escasez del campo laboral de ciertas profesiones.

Ingeniero, 26 años: "...cuando regresé de estudiar mi maestría, tuve una gran frustración, me siento infravalorado, porque otros que solamente terminaron sus estudios, ya me habían rebasado ocupando puestos de mayor jerarquía en el trabajo; incluso mi jefe, tiene menos méritos que yo"

Padres de familia: "...¿en qué hemos fallado? le hemos dado todo: apoyo para que desde pequeño estudie en las mejores escuelas; en la casa tiene lo que se requiere para estudiar y elaborar trabajos, internet, computadora, libros, hasta cursos y maestros de apoyo para las materias difíciles. Sin más, un buen día nos dijo: ya no quiero seguir estudiando..."

La educación y formación presente debe transitar hacia la forma "Integral diversificada"; es decir, el dotar desde varios espacios, de herramientas, habilidades, práctica de actitudes y valores, que complementen los saberes teóricos de la educación librezca y las formas paternalistas y tradicionalistas de algunas familias.

El fundamentar la vida futura de alumnos e hijos, solo en los contenidos de un programa académico o en normas y reglas sociales que dictan el "deber ser", equivale a suponer que tenemos plena certeza en lo que ocurrirá mañana y eso, definitivamente no es posible.

¿Qué ocurrirá mañana? no lo sé, puede que se encuentre algo conocido o algo desconocido, la honradez o la corrupción, el trabajo o el desempleo, la frustración o la felicidad, el amor o el desamor, la vida o la muerte; en verdad no lo sé, necesito vivirlo y experimentarlo para saberlo; es entonces que, la incertidumbre y la forma usarla, se vuelve elemento importante en la enseñanza y aprendizaje para la vida, al menos por el día de mañana.

Ya Morin lo advertía: "...es por eso que la educación del futuro debe volver sobre las incertidumbres ligadas al conocimiento"; por ello, resulta más que necesario el comenzar a trabajar, primeramente en escuelas y familias, sobre habilidades que nos permitan estar siempre alertas hacia todas las posibilidades previstas y hasta las no programadas e insospechadas.

Tolerancia, resiliencia y adaptación hacia el éxito y el fracaso; creatividad, innovación y exploración de otras rutas y maneras de hacer las cosas; autoaprendizaje y capacidad de resolver todo lo que se presente; respeto, honradez, empatía y solidaridad como característica del trabajo en grupo; autovaloración positiva de nuestras aptitudes y muchos temas que, se vislumbran como necesarios en los planes de estudio y en las charlas y prácticas familiares.

¿qué va a pasar mañana? en verdad que no lo sé; pero ahora, de lo que estoy convencido es de que para el futuro, la educación tradicional recibida ya no es suficiente, dado que no es una receta que se aplique universalmente en todas las situaciones y que, si bien es cierto que es una base muy importante, también lo es el que tenemos que acompañarla de una carga integral, tambien importante, de habilidades y actitudes necesarias para nuestro desarrollo.

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