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Familia y escuela Capítulo 58: Ceguera

Por Gustavo Ibarra Hurtado

Mayo 05, 2021 03:00 a.m.

Uno de los sentidos que en el cuerpo humano se constituye en una verdadera maravilla, sobre todo por llevar de manera directa a nuestro cerebro imágenes e información diversa, sin duda es el sentido de la vista.

Queda claro que el resto de los sentidos, también son maravillosos y tienen una función similar, al recopilar y llevar información a nuestro centro de almacenaje, pero el caso de la visión lo hace de manera exquisita.

En nuestro país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2020) de los casi 21 millones de habitantes con algún tipo de discapacidad, condición mental y alguna limitación para asumir las labores cotidianas; resulta ser que la visual, bien sea total o parcial ocupa un poco más de 12 millones y medio de personas.

La incorporación de estas personas a los ritmos cotidianos de las actividades económicas y culturales de la sociedad, ha ido cada vez en aumento; acciones que van desde su participación en distintas actividades laborales, la educación con sistemas táctiles y auditivos, pasando por la comunicación e interacción con aparatos como: computadoras, celulares y otros; hasta el desarrollo de cine, escultura y pinturas para ciegos.

En materia de educación integral, de manera simbólica, siempre se ha mencionado que la educación “abre los ojos a nuevos conocimientos” “a nuevos mundos y experiencias” “a nuevas y fabulosas ideas” “a crudas e impactantes realidades”; induce a ver más allá de lo que se presenta únicamente en primer plano.

Y es que, este simbolismo de “ver”, va mucho más lejos de lo que física y objetivamente podemos apreciar, porque se refiere a posturas y actitudes críticas, al analizar con detenimiento y profundidad las situaciones y cosas con las que convivimos cotidianamente.

Podemos entonces diferenciar las siguientes categorías: ver, mirar y observar; en donde la primera consiste simplemente en registrar lo que pasa frente a nuestros ojos, sin más acciones que solo estar frente a lo que el sentido de la vista nos proporciona; no tomamos decisiones, porque aceptamos lo que se presente frente a nosotros.

Tiene sentido entonces, que haya mucha gente que solo se dedique a “ver” televisión, sin importar lo que la programación le ofrezca; si son escenas violentas, obscenas, de consumismo; de programación para diversión con risas grabadas, como si nosotros no fuéramos capaces de decidir qué nos causa hilaridad. En efecto, no tomamos decisiones y aceptamos lo que nos presenten.

Las cadenas televisivas, aprovechando que gran parte de la teleaudiencia tiende solo a “ver” su programación, “se lavan las manos” al acatar las normas y procedimientos legales, al transmitir programación para adultos en horarios específicos; incluso, colocando notas acerca de que el siguiente programa está recomendado para ciertas edades. ¿Cuántos menores de edad se encuentran solos ante el televisor? ¿toman desiciones sobre la programación? ¿apagan o cambian de canal cuando son contenidos inapropiados?

Por su parte, la categoría: “mirar” consiste en dirigir la vista hacia determinadas cosas o fenómenos, permitiendo apreciarlos, describirlos o narrarlos; a diferencia del anterior, aquí ya interviene en mayor medida nuestra decisión, al elegir lo que se quiere consumir, permitiendo decidir en qué momento detengo, continúo o cambio lo elegido.

En este sentido, podemos mirar alguna película, algun programa televisivo seleccionado, alguna sección de revista o periódico, algún espectáculo, visita a algún museo o lugar cultural; para después, si se desea, describirlo o narrarlo a otros.

Definitivamente la categoría más compleja de practicar y de enseñar a hijos, alumnos y hasta a muchos adultos, es la “observación”, dado que ésta no solo cuenta con nuestra decisión de buscar, detener o cambiar lo que estamos presenciando, sino que además, se aplica una actitud crítica y cuestionadora ante lo seleccionado.

¿Era necesario el desnudo en esta película? ¿cómo impacta a los niños los comerciales televisivos de películas de terror?; en muchos de los programas de comedia y diversión presentan diferentes estereotipos físicos de actores: sin cabello, gordos, muy altos o bajitos, homosexuales, con dificultades para hablar, entre otros. ¿es necesario burlarse de las personas para divertirse? 

¿Por qué en determinados periódicos aparecen imágenes sin censura, de accidentes y personas asesinadas? ¿por qué algunas facciones políticas invierten recursos en denostar a otras, para poder elevar su estatus? 

Alumnos de bachillerato: “…algo le pasa a la maestra, no se ve igual que siempre, veamos si podemos ayudarla”

Maestra de primaria: “…Raúl no es el mismo de siempre, ha estado distraído, apenas contesta. Platicaré con él para saber qué le sucede”

Padre de familia: “…algo ha pasado con mi hija, su semblante es de preocupación, me angustia verla así, esperaré el momento oportuno para dialogar”

Algunas personas no cuentan con discapacidad visual física; sin embargo, si solo se quedan en la categoría de “ver”, están mostrando un grado de ceguera mental, de criterio, de falta de decisión sobre sus actividades.

Afirma la sabiduría popular: “no hay peor ciego, que el que no quiere ver”. Los padres de familia y maestros debemos afirmar: no debemos dejar a hijos y alumnos solamente en la categoría de “ver”, sino que debemos impulsarlos a “mirar” y “observar”

Comentarios: gibarra@uaslp.mx