Ingratitud

Para aquellos que la vivieron, y recuerdan, la austeridad impuesta por el presidente Adolfo Ruiz Cortines contrastó de forma diametral con la vida de corrupción y dispendio vivida durante el sexenio de su antecesor, Miguel Alemán Valdés. Autos, guarurismo, trajes costosos, comilonas, enriquecimiento inexplicable, tráfico de influencias, vida de despilfarro y dispendio, todo al amparo del poder, fueron el distintivo del sexenio.
Con don Adolfo, aun los secretarios por tradición dispendiosos, a imagen y semejanza del presidente –como se estila en México– imitaron su actuar y redujeron gastos.
Hubo incluso quienes compararon su austeridad con la vida casi de miseria llevada por Portes Gil: un individuo tan pinche que cuando lo visitamos en Tamaulipas sólo nos dio de comer un pollo hervido.
No es mentira, al concluir su sexenio, Fito Ruiz, se retiró sin mayor fortuna al puerto jarocho a beber café y jugar dominó con sus amigos, por las tardes en La Parroquia. Severidad y discreción.
Sin pensar en presidentes como Adolfo de la Huerta, el ya referido Portes Gil, y Pascual Ortiz Rubio, creo que el caso de Ruiz Cortines, es el único en el México moderno, de un presidente que luego de concluir su sexenio vivió y murió con modestia. No sé de otro.
Ciertamente la austeridad y honradez no siempre se transmiten hacia aquellos que de alguna manera se encuentran vinculados al poder, como familiares o allegados; en el caso de Ruiz Cortines, a la propia esposa se le compuso una ingeniosa cuarteta que evidenciaba su corrupción al amparo del poder. Vemos entonces que Martita Sahagún no ha sido la única.
En San Luis Potosí algunos recuerdan el caso de un casi inmaculado gobernador potosino de algún sexenio anterior al jonguitudismo, cuya esposa solicitaba con cierta frecuencia, centenarios a los banqueros, para efectuar alguna –inefectuada– obra de beneficio social. (Si ustedes esperaban que dijera el nombre, sigan esperando que no lo haré, al menos no por aquí.)

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Mientras López Obrador, ya investido de poder casi absoluto, se ha pronunciado por la notable reducción de sueldos y cancelación de privilegios a servidores de primer nivel, hay quienes, como el ministro de la Suprema Corte, Eduardo Medina-Mora Icaza (uno de los artífices del desafuero) operan entre los suyos, tratando de mantener sus ingresos a como dé lugar. Y cómo no, si los salarios y prestaciones de los togados superan con creces a los de cualquier funcionario gubernamental. Menos mal que tiene de aliada a doña Olga.
Si la disminución de sueldos a los tres poderes, la venta del jet presidencial –quizá a algún jeque petrolero o rajá malayo, mediante Mercado Libre– y la supresión de privilegios y pensiones a ex presidentes son propuestas reales, no es de dudarse que con la mayoría en el Congreso, se logre sacar adelante estas medidas.
Sin embargo, en San Luis Potosí, algunos personajes parten de la premisa que es el pueblo quien debe de agradecerles y retribuirles que dediquen su tiempo a servirlo; por éso no es de extrañar que el diputado Óscar Bautista Villegas –el mismo que participó en la ecuación corrupta– enarbolando como bandera el sentido del agradecimiento, continúe con prácticas propias de quienes no conocen ni tienen un modo honesto de vivir: a partir de la rapiña y la extorsión.
Pero bueno, este espécimen es sólo uno entre varios de los que integran esta cueva de Alí-Babá Legislatura, que por fortuna ya va de salida (aunque quién sabe cómo venga la que sigue, ya verán ustedes que la entrante siempre es peor que la saliente); hay que agregar a los diputados que se aferraron a las partidas de gestoría: José Belmárez, del PT; Sergio Desfassiux (el mismo que se embolsó unos buenos millones por el soborno de Panavi), del PRD, y Óscar Vera, de su propio partido, que al parecer no quedó conforme con dobletear curul para el siguiente trienio.
No es desde luego, sólo el Congreso del Estado en donde imperan estas prácticas, por ahí se rumora que un magistrado electoral se dedica a pasar charola entre aquellos a quienes dio acomodo en el Tribunal, y dicen que tampoco tiene llene, pues retiene a sus beneficiados, casi el 50 % de sus salarios mensuales.
Así podríamos continuar desde luego, en algunas antesalas del Ejecutivo estatal, y ni qué decir del municipal, porque allí el asunto se cuece aparte; ha sido el distintivo de las últimas administraciones, pero ésta ha superado con creces a cualquiera.
Y se rumora que ahí los moches, por motivo de gratitud, van en serio; el asunto ya no es sólo de centavitos, que supongo se entregan en efectivo, en una sola emisión y en moneda de curso legal del cuño mexicano; no, la cosa va más allá, se solicitan departamentos, penjauses y casas. Claro, de alguna manera deberían mostrar su agradecimiento esos infames acaparadores y constructores inmobiliarios.
Fue quizá la corrupción, llevada a nivel de hartazgo, la causa que más perjudicó a Gallardo en la búsqueda de reelección. Infames capitalinos que no supieron agradecer que se buscara incorporarlos a un ambicioso proyecto de reestructuración social.
Así, la labor de Xavier Nava, será mayúscula en materia de saneamiento ético dentro del Ayuntamiento; no queda duda que los mandos gallardistas pasarán a la historia, pero que ocurrirá con los intermedios y con la legión que con él llegue. Porque, no seamos ilusos, muchos de éstos lo que buscan es una chambita, aunque sea de nueve años; digo, futureando y en el supuesto que llegue a gober.

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Otro que también se enfrentó a una multitud de mal agradecidos fue el gobernador Juan Manuel Carreras; durante el recorrido a la zona del mercado incendiado en Tamazunchale, fue abucheado por una multitud que pedía su salida del lugar. Habrá quienes digan que fueron las voces de la oposición, pero esto más bien se asemejaba al auténtico sentir del pueblo, que ha visto un gobernador ausente desde hace tres años.
Es curioso, su antecesor inmediato al menos figuró el primer año, y otro de sus antecesores –también priísta– fue notable durante los primeros cinco, el último lo pasó como ausente entre los arrullos del guapango; algo le pasó al doctor Carreras, que desde el primero ha pasado desapercibido. Si se descuida el Navita le come el mandado.
Y a propósito de góberes y ex góberes, es posible que la llegada de Marcelo Ebrard a la cancillería, pueda beneficiar a don Fernando Silva, vinculado desde siempre al grupo camachista; y bueno, no es sólo cosa de amistad, el currículum y el pedigrí también cuentan, más si consideramos que el abuelo fue gobernador, y antes embajador. No olvidemos tampoco, que si de amigos se trata, el hoy magistrado administrativo Juan Ramiro Robledo (que ya fue subsecretario en Gobernación), tiene uno y grade; por qué pensar en párrocos, si se puede hablar con el papa. No me hagan caso, que ya divago.

Dicen los que saben, y los que no, repiten, que hoy es sábado social; disfrútenlo pero no se excedan.