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Jurados, Justicia Emocional

Por Jorge Andrés López Espinosa

Febrero 20, 2023 03:00 a.m.

A

En la antigua polis Atenas, aproximadamente en el 480 a.C. se erigió el primer Tribunal de Justicia del hemisferio occidental, fue conocido como el Areópago, nombre que le debe a su localización,  justo en  la colina de Ares, monte situado al oeste de la vieja Acrópolis; lugar donde un grupo de notables ancianos que hacían las veces de jueces, no sólo realizaban interpretación legilsativa sino que también juzgaban a personas acusadas de diversos delitos.

Para mejorar aquel Areópago, el jurista Solón introdujo años después la figura del jurado ciudadano, para que personas que habitaban la comunidad escucharan las causas penales expuestas por acusadores y defensores, todos guiados por los conocedores del derecho, para finalmente tomar una determinación sobre la suerte de los incausados. 

Ahí, podemos encontrar esta peculiar forma de administrar justicia, que en las últimas semanas ha cobrado relevancia para nuestro país, al encontrarse en curso el juicio de quien en otro tiempo fuera el zar todo poderoso en materia de seguridad pública federal, juicio que ha mantenido la atención no sólo por el desfile de testigos, -algunos de ellos con un largo expediente criminal-, pero sobre todo, por conocer muy pronto cual será el veredicto final, decisión que sin duda impactará en suelo mexicano. 

El jurado, ciudadanos con vidas comunes, insaculados por el sistema de justicia norteamericano, obligados a prestar servicio a su nación, pasarán a la historia, como las personas que hicieron justicia, sea condenando o absolviendo. 

Pero quizá, la mayor de las lecciones que nos deja esta sui generis forma de impartir justicia en el vecino país del norte, con su gran tradición de common law, son las emociones, imagine Usted estimado lector, a ese jurado al que se dirige el fiscal cada que tiene el uso de la voz con su argumento inquisidor, les retrata al acusado como un hombre sin escrúpulos, que fue capaz de aceptar tratos millonarios con poderosos criminales, cuando su patria le había encomendado combatirlos; pero que decir del abogado defensor, el ya famoso de Castro, con argumentos no menos eficaces que el de su adversario en tribuna, conduce al jurado hacia el sendero de la duda razonable, evidenciando lo endeble de los testigos de cargo ofrecidos por la fiscalía, pues afirma que  ninguno de ellos entregó al acusado un solo dólar en sus manos. 

¿Qué emociones tan intensas sentirán estas personas, ante la crucial decisión?. El caso, describe dos lados de una misma historia, en uno, el mexicano en el banquillo de los acusados, en un país distinto al suyo, frente a la nación que le acusa de conspirar para que las drogas llegaran a las calles de los Estados Unidos, del otro lado las víctimas, miles quizá millones de personas en su mayoría jóvenes que destruyeron sus vidas con esas malditas substancias, dejando en su trayecto al norte una estela de sangre desde el sureste hasta Tijuana, Juárez o Nuevo Laredo, da igual, toda la frontera esta pintada de rojo. 

Acá, en el México surrealista, otro Tribunal se ha erigido también, uno de opinión que se construye en los espacios de noticias, en los foros de análisis y hasta en la conferencia matutina que se emite desde el viejo Palacio virreynal novohispano, mucha tinta y más palabras, pero una realidad lacerante trasciende al también llamado juicio del siglo, las drogas siguen llegando a los Estados Unidos, lo peor, cada vez es más fecuente observar a jóvenes en calles norteamericanas consumidos por el fentanilo y derivados en un viaje sin retorno, y ni que decir de la sangre mexicana, esa que no deja de correr un día si y el otro también, en el que pinta ya para ser el sexenio más violento de la historia. 

De modo que, el veredicto que tome ese jurado, no hará mucha diferencia en la realidad que se vive en ambas naciones, ¿Genaro será culpable o inocente?, eso lo decidirán las emociones persuadidas por la elocuencia del fiscal y el defensor, se hizo “Justicia” dirá el Juez a golpe de mallete, habrá rasgado de vestiduras en México, no importa el resultado y sí, adivinó Usted, que venga el siguiente caso. Excelente lunes. 

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jorgeandres7826@hotmail.com.