La insoportable levedad del ser, en política
El extraordinario escritor Milán Kundera, nos regaló en 1984 su obra: “La insoportable levedad del ser”, este genio de las letras nacido en la República Checa describió en su novela la complejidad de las relaciones interpersonales humanas, amor, sexo, pasión, ternura, como ese conjunto de posibilidades azarosas que se nos van presentando a cada momento de la única vida que tenemos y que, por tanto vamos descubriendo todos los días sin que exista un manual de cómo vivir, apróximándose en mucho a José Ortega y Gasset, en su inolvidable “Meditaciones del Quijote”, cuando con atino escribió: “…yo soy yo y mi circunstancia…”
De modo que, en esta ocasión intento efectuar un ejercicio de contraste entre esa insoportable levedad del ser, pero aplicada a la vida pública y por supuesto a la casta política. Kundera lo dice con gran acierto: “Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también”. ¿Será que en poítica ocurre igual?
Es decir, los teóricos de la ciencia politica afirman que ajustarse a ciertos prinicipios, ajustarse al “librito” pues del modo más literal posible, conducirá al político hacia el éxito primero en la toma del poder, para después poner en práctica sus ideas que por ser suyas (así lo cree) son las mejores y de ese modo trascender a los anales de la historia, aunque claro, eso ya no podrá verlo porque la historia no juzga en vida a ninguna persona.
Sin embargo, en política como en la vida misma se presentan situaciones que llevan a efectos y causas imposibles de ser premeditadas, de esos azares que no vienen contenidos en ningún manual, y si a eso le sumamos como lo plantea Kundera que el ser humano vive de impulsos, de reacciones, -dejaríamos de ser y sentir como humanos-, entonces ningún caso tiene otorgarle un valor agregado a la idea que tal vez vendrá a recomponerse por las circunstancias.
Así, la insoportable levedad del ser en política y más en la política mexicana, quizá nos lleve a aceptar con más naturalidad el pragmatismo, no porque dejemos de creer en las ideas, sino porque al igual que lo hacía Sabrina en la obra de Kundera, no consideraba a la infidelidad como un tema importante, pues estaba segura de sus conviccciones más, mucho más allá de lo sexual.
Así, la levedad o ligereza per se no debería ser calificada como un atributo en negativo, por el contrario la vida en ligero, permite a quien la practica vivir libre de pesadas cargas que en muchas ocasiones son insertos de culpas o miedos que se traducen en lo físico en angustias y en los peores casos hasta en enfermedades del cuerpo.
Así, en la política mexicana, practicar la levedad sería retirarle los ceremoniales reverenciales que se le rinden a las ideas arcaicas, que hoy resultan insostenibles y que han sido diques para abrir paso a la consolidación de escenarios multipartidistas e ideológicos modernos, donde precisamente en el debate respetuoso de las ideas aplicadas de manera práctica, algunas naciones de Europa nos han demostrado que la inlcusión de diversos puntos de vista fortalecen las propuestas y los ejercicios gubernamentales.
Ergo, la levedad no es pérdida de ideales, pues al igual que los personajes de la obra de Kundera, ellos no olvidaron sus ideales superiores, como la creencia en el amor por ejemplo, lo que les ocurrió es que la vida con sus azarosas circunstancias les fueron llevando hacia horizontes muy distintos a los planeados, pero al final la idea permaneció viva, o caso no es cierto que todos los caminos conducen a Roma.
21 de marzo de 2022, un aniversario más del natalicio del hombre que venció su circunstancia. Benito Pablo Juárez García, de Guelatao a la inmortalidad.
Los leo en: jorgeandres7826@hotmail.com.
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