La pandemia... “nos vino como anillo al dedo”
¿Qué es lo que ocurre en la mente de un jefe de estado, como para festejar públicamente, con esta frase, una calamidad como es una pandemia que mata, que enferma, que amenaza a toda la población? ¿Cómo puede decir un presidente que tiene la honrosa y tremenda responsabilidad de gobernar a millones de personas y velar por su salud y por su seguridad, decir ni siquiera como un pésimo chiste, semejante despropósito? Sería una tremenda equivocación de los millones de mexicanos que vamos a votar el próximo 6 de junio, olvidar esta sentencia (¿de muerte?) del presidente que, en lugar de preocuparse y trabajar activamente por la salud de 128 millones de mexicanos, festeja un mal como éste. Lo celebra, ¿Sera porque piensa que le ayudará a aumentar su control de la población? En todo caso es demencial, es maligno, sin duda.
La expresión, dicha por casi cualquier otra persona, sería trivial, intrascendente, pero dicha por un presidente de la república, resulta un agravio más, una falta de respeto monumental a los que están padeciendo los embates de la pandemia, sus familias y a sus amigos, es decir, a todos. También es un permiso tácito a cualquier conducta antisocial de cualquier servidor público. ¿O no?
Se volvió común esta sentencia del presidente de México, cuando empezaba la pandemia, dicha desde su podio, del Palacio Nacional, la austera residencia presidencial, durante una de sus autocomplacientes conferencias mañaneras, en las que, cuando los mexicanos estamos ya en medio de una tremenda recesión económica mezclada con los miles de muertos por el Covid-19 y muchos otros miles más por la violencia de los grupos criminales, trata de ocultar la cruda realidad del país con otra necedad, como la de “vamos bien, vamos requetebién” o la de “el pueblo está feliz, feliz, feliz”. Verdaderas burlas a la inteligencia, a las preocupaciones y al dolor de muchos miles, millones de mexicanos. Aunado todo ello a decisiones públicas de gobierno, que resultan realmente irresponsables, si no perversas: su estrategia de vacunación.
El subsecretario de salud López Gatell, bajo la protección del presidente, fue el que diseñó la estrategia de vacunación contra el Covid-19, con evidente intención electorera, menospreciando los lugares con mayor riesgo de contagio y mayor movimiento de personas, poniendo en riesgo la salud y hasta la vida de millones de personas. También menospreció la recomendación de la OMS, para aplicar los “tests” para detectar y encapsular los contagios.
En entrevista reciente, el Dr. Andreu Comas García, investigador de nivel 1 en el área de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, advertía que “coordinar los procesos de vacunación corre a cargo de los superdelegados, que no es que sean muy brutos, sino que conducen los trabajos de vacunación no con criterios científicos ni técnicos, sino como claras acciones de perversidad política porque ponen en riesgo los niveles de contagio y mortandad”.
La única entidad del país que se salvó de esa retorcida estrategia, fue la ciudad de México que aplicó la estrategia partiendo de los criterios de mayor densidad poblacional y mayores índices de casos y
de mortalidad.
Por lo que se refiere a San Luis Potosí, hay casos vergonzosos como el de Villa de Arriaga, en el que la Encargada del Bienestar estaba engañando a la población con el argumento de que “ese esfuerzo de vacunación se daba gracias al Partido Verde”. Añadió el Dr. Andreu Comas que el partido Morena, en sus campañas publicitarias advierte que ese partido dona dinero para las vacunas, lo cual es un ejercicio electoral favorable al gobierno, que, lejos de abonar a detener o reducir las muertes de personas o los contagios, generan una ventajosa y abusiva política que aleja a ciudadanos de la confianza hacia la vacuna. Dijo que “se sabe que la estrategia actual no es la indicada por todos los protocolos internacionales, porque NO empezaron por los centros poblacionales de mayor impacto por los fallecimientos registrados, sino por los de poca o escasa población.
Recordemos aquí, por venir al caso, la eficaz lucha que encabezó el Dr. Julio Frenk, secretario de Salud en el sexenio del presidente Fox, que implantó el Programa de Seguro Popular que tan buenos resultados estaba dando, a pesar de algunas fallas, para combatir las enfermedades DE LOS SECTORES MÁS DESPROTEGIDOS DEL PAÍS, hasta que llegó el actual presidente, que de un plumazo acabó con ese programa, para dejar en su lugar otro, el del Bienestar, que ha sido un fracaso doloroso y muy costoso en términos de beneficio a la sociedad y en términos económicos. El Dr. Frenk fue también muy certero para dirigir la estrategia contra la pandemia de Influenza, gracias a la cual los daños que causó fueron moderados.
lujambio06@hotmail.com
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