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La Sí Intervención

Por Jorge Andrés López Espinosa

Agosto 23, 2021 03:00 a.m.

Uno de los pilares del Derecho Internacional Público y que forma parte de la política exterior del Estado Mexicano conocida también como parte de la Doctrina Estrada, es el Principio de No Intervención, que consiste en la obligación de abstenerse a intervenir, ya sea directa o indirectamente, en los asuntos internos de otra Nación. 

Este Principio aceptado por casi toda la comunidad internacional, puede llegar a tener casos de excepción, y es que la situación que hoy vive Afganistán debería hacer replantearnos la visión del no intervencionismo, en razón de que, desde el punto de vista humanitario se presenta un grave riesgo de violencia sistemática en agravio de las mujeres afganas, esto frente al inminente retorno del gobierno Talibán a esa nación; ergo, surge una gran pregunta: ¿qué harán los gobiernos de los países que se jactan de defender e incluso signaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos? 

El gobierno Talibán que en el pasado reciente ya había ejercido el poder en aquella nación ha generado terror en la población femenina, su política en contra de la mujer constituye a todas luces una violación sistemática a sus derechos fundamentales, lo que per se implica al mundo plantearse la interrogante aquí señalada. Imagine Usted estimado lector, que su vecino varón todos los días agrede físicamente a su cónyuge, la golpea, la humilla un día sí y el otro también, pero además lo hace públicamente, ¿qué haría Usted?, ¿intervendría? 

Me parece que la respuesta es un sí contundente, si ninguna persona en lo individual puede ni debe tolerar la violencia en contra de las mujeres, con mayor razón si la violencia proviene de un esquema gubernamental como ocurre con el Talibán, de modo que, ningún gobierno del mundo debería ignorar ni pasar por alto esta gravísima situación. Afganistán representa para el mundo moderno, -sin exagerar- lo que en su momento encarnaba el nacional- socialismo alemán con sus políticas genocidas de exterminio, pues en ninguna parte de este planeta deberían tener cabida gobiernos sustentados en doctrinas contrarias a la existencia humana y sus libertades básicas, si es que algo hemos avanzado como especie despues de los horrores del holocausto, luego entonces es momento de que la Organización de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad sumado al Consejo de Derechos Humanos, emitan no sólo pronunciamientos de condena, sino un fuerte llamado a una acción internacional conjunta que evite dejar solas a su suerte a las mujeres afganas. 

Otra de las reflexiones que nos deja la situación afgana es, sin duda, el de la intolerancia, que nace desde la religión, de una interpretación radical que el Talibán hace del texto sagrado del Corán, que remite a las personas escenarios inimaginables de una vida acotada en libertades por preceptos que son impuestos sin matices y que se contruyen a partir de una visión sezgada de la realidad; pero lo más grave resulta ser la fusión entre religión y poder político, binomio del que siempre se obtiene como resultado gobiernos totalitarios, que coartan derechos individuales y cuyos líderes se auto erigen como mesías que no sólo imponen por la fuerza su visión sino que además impiden cualquier forma de disenso bajo el simplón argumento de virilidad: “el que no está conmigo está contra mi”. 

Finalmente estimado lector, la última de las reflexiones sobre Afganistán es el papel que tendrá de ahora en adelante el gobierno norteamericano encabezado por Biden, una nación que ha justificado históricamente su intervencionismo en defensa de las libertades, si esto es verdad, Estados Unidos tendría que reconsiderar su retirada de territorio afgano, irse supone abandonar a las mujeres y en general a la población de ese país, dejándolos a merced del terror que muy pronto se convertirá en gobierno formal, con un desenlace lamentablemente funesto para mujeres y opositores. 

Ejemplos de genocidios hay varios, que Afganistán no se convierta en uno más, en uno que se pudo evitar. 

Excelente inicio de semana.