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¿Las encuestas son confiables?

Por Alfredo Lujambio R.

Agosto 14, 2022 03:00 a.m.

A

 Quien siembra vientos recoge tempestades 

A través de los últimos 4 años, ha sido tanta la hostil verborrea mañanera de quien ocupa hoy la presidencia de México, tanta la agresividad verbal con la que ha venido inoculando el ánimo social en contra de grandes e importantes grupos de la sociedad, que muchos miles, tal vez millones de ciudadanos, padres y madres de familia, empresarios, artistas, familias de niños con cáncer, miembros de las iglesias católica y otras confesiones, burócratas, mujeres que claman por su seguridad, etc., etc.,  que probablemente en el 2018 votaron por él confiando en sus falsas promesas, ya hoy se ve muy factible que estarían decididos a votar en el 2023 y 2024 por otras opciones distintas a las que él encabeza. Más temprano que tarde, deberá sufrir las consecuencias de esa manía enfermiza de mentir, hostigar y descalificar sin pruebas, a quienes no le aplauden o le hacen alguna crítica. 

Por eso y por muchas cosas más, creo que Morena difícilmente volverá a gobernar a éste país a pesar de lo que diga la propaganda oficial o algunas empresas encuestadoras.

Hay algunas encuestas que son “SOBRE PEDIDO”, cuyos resultados son al gusto de quien las paga.

Cuando ganó el PAN, la presidencia del país, con Vicente Fox, como candidato en julio del año 2000, pocas, muy pocas encuestadoras le daban posibilidades a ese partido. En los tiempos en que el PRI parecía más fuerte que nunca y que aseguraban muchas de ellas que sería Francisco Labastida Ochoa el próximo presidente de México, resultó que los mexicanos, cansados de tanta corrupción y demagogia, sacaron de la presidencia al otrora “invencible” PRI. Eran pocos, los que habrían apostado por el triunfo panista en el año 2000.

En otros países, es frecuente también ver que las encuestas se equivocan:

En el 2015, las encuestas vaticinaban una clara mayoría del Partido Laborista en las elecciones legislativas del Reino Unido, pero ganó el Conservador con David Cameron al frente.

En los Estados Unidos, también se daba por anticipado el triunfo de Hilary Clinton frente a Donald Trump, como lo anunciaban la mayoría de las encuestas.

Expertos sostienen que todas las encuestas tienen un margen de error y solo deben considerarse como un instrumento que anuncia probabilidades y no resultados certeros

También hay encuestadoras que venden caro sus servicios para complacer a quienes desean mantener una imagen aparente de popularidad sobre todo cuando las contratan funcionarios públicos que disponen a su antojo del dinero público para presumir acciones y obras que en realidad no existen o están a medio terminar, como por ejemplo cuando inauguran aeropuertos o refinerías sin terminar o brindan espectáculos artísticos onerosos y ocultan su costo real.  

El buen trabajo de quienes tienen la responsabilidad de ocupar altos puestos públicos, no necesita publicidad. Las obras y los servicios eficientes y suficientes, se promueven solos. La mejor publicidad, la hacemos los ciudadanos, de boca en boca, al observar mejorías en los servicios y en las obras terminadas que ayudan a mejorar la calidad de vida de la sociedad. Cuando se abusa del discurso demagógico y de la mentira o la acusación falsa, sin comprobar, y de los epítetos y adjetivos, como lo hace este presidente, es imposible, salvo que fuéramos una nación de retrasados mentales, que no tenga fuertes consecuencias en los resultados electorales. Y entonces esas encuestas alegres que afirman gran apoyo popular al presidente, a pesar de sus pésimos resultados en seguridad, en economía y en salud, son muy cuestionables.

El buen trabajo de los gobernantes, se realiza cuando cumplen su obligación de proteger la vida y la propiedad de los gobernados, la seguridad y la tranquilidad pública, que corresponde a los tres niveles de gobierno y que en este país y en este estado son una demanda no atendida, un deber legal incumplido por muchos de ellos.

Por todo ello, considero que las encuestas, o muchas de ellas al menos, no son confiables. La supuesta popularidad de algunos gobernantes, es humo, más que realidad. El presidente de México, desde su ventajosa posición, ha sido terco  para difamar, denostar y descalificar a grandes grupos de la sociedad mexicana, ha sido indiferente al clamor general de que cambie su estrategia de “abrazos no balazos”, para empezar a reducir la trágica ola de sangre por muertes violentas que azota a muchos miles de familias que han perdido un hijo, un hermano o un padre. Su agresión verbal y la falta de respeto al importante gremio médico del país, a las mujeres que claman por contar con protección y apoyo gubernamental para reducir las muertes violentas, a los periodistas, a los empresarios, a las madres que trabajan, y muchos otros, lastimados e indignados por la alevosa verborrea presidencial.

PD.- Hace poco más de tres meses, el 4 de mayo, se cumplió un año de la terrible tragedia de la línea 12 del metro, de la ciudad de México. El presidente prometió castigo a los verdaderos responsables, pero no hemos sabido hasta la fecha, 14 meses después, que se haya hecho justicia a los ciudadanos usuarios de esa línea, y a todo el pueblo de México en general, señalando quienes son los verdaderos causantes de esa desgracia, que no, accidente, porque sobran pruebas de que desde meses antes se habían venido señalando la necesidad de hacer una buena labor de revisión y mantenimiento, que no se sabe que la jefa de gobierno de la Cd. De México, la haya autorizado ni ordenado.