Locos y genios
Ya sea con escapes, desplantes o exabruptos demagógicos, Trump y Sheinbaum caen en locuras o disparates cada vez más graves. Todo se vuelve más peligroso para ellos y sus ciudadanos.
Viene a ser un deplorable enfrentamiento entre dos sicópatas... diagnosticados con Trastorno de Personalidad Antisocial, TPA: un patrón de desprecio y violación de normas y derechos, caracterizado por engaño, manipulación, falta de empatía y ausencia de arrepentimiento, aunque puedan mostrar cierto encanto y ocultar su conducta ilegal e irresponsable. Veamos.
De un lado está el ignorante y descarado populista Donald Trump, y del otro el ignorante e hipócrita populista Andrés Manuel López Obrador (a través de su delegada). Muy activo y visible, el primero enfrenta al mundo para que se someta a su voluntad; a la vez, el segundo permanece escondido y, a partir de sus complejos y limitaciones, impide que la titular del Ejecutivo gobierne y se asome al Foro Económico Mundial de Davos, entre los líderes mundiales.
Allá llamaron la atención nuestros dos socios en el hoy amenazado T-MEC: el pendenciero Trump con una pésima actitud y el peor discurso, así como el canadiense Mark Carney con la mejor intervención por su claridad y profundidad.
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Miren, en contraste con Canadá o Argentina, México se ha aislado y si acaso ha sostenido relaciones cercanas con dictaduras como Cuba o Nicaragua y, hasta hace poco, Venezuela. Todo ello no ayuda nada a nuestro país y, aunque el discurso oficial es de dignidad nacionalista (bastante rancia), en el fondo se está perdiendo soberanía al ceder en muchas cosas con tal de proteger al expresidente y sus asociados.
Acá, ojo, no debemos dejar de lado a nuestro demencial autócrata que ya causó un gran daño al pactar con el crimen, regresar al autoritarismo, institucionalizar la corrupción y degradar la salud, la educación y el estado de Derecho. Vienen ahora el colapso económico y electoral, junto a una creciente vulnerabilidad ante el mundo.
Mientras tanto, el simplón de allá tiene asustados a los de acá. Juega con ellos y los pone a la defensiva, hoy con exigencias bien concretas: que le manden a varios conocidos narcopolíticos para juzgarlos, y que acepten a estadounidenses en el combate contra el narco en suelo mexicano. Es ya un desastre y para nosotros se siente muy difícil.
¿O cómo la ven ustedes, amables lectores, lectoras?
* EN LA SEMANA CELEBRAMOS el centenario del nacimiento del genial compositor y cantante José Alfredo Jiménez. Recibí un breve texto que recordaba esto, con unas líneas de su más trascendental composición: Una piedra en el camino / Me enseñó que mi destino / Era rodar y rodar.
Lo mandé a algunos de mis seguidores y contactos en Internet. Medio en broma, uno de ellos me contestó con una pregunta: ¿No se la habrá fusilado del también famosa canción ´Like a Rolling Stone´ (Como una piedra que rueda), del gran cantante y compositor estadounidense Bob Dylan?
Me fui a checar y le contesté: Pues podría ser, si vemos el año en que fueron compuestas. La de Dylan (Premio Nobel de Literatura) es de 1965, y El Rey de José Alfredo es de 1971. Con todo, un plagio aquí es bastante improbable. La primera se refiere a alguien que no se queda quieto en un lugar (una piedra que rueda no acumula musgo), en tanto que la segunda habla de alguien que se tropieza con una piedra (un obstáculo, un percance) y cae al suelo con cierta resiliencia.
Ambas se volvieron himnos y sus famosas letras resultan más o menos desconsoladas. Sobre todo, en el caso del poema en inglés: Cómo se siente / Estar tú solo / sin ir rumbo a casa / Un absoluto desconocido / Como una piedra que rueda. Aún más con el indoblegable alarde de que Con dinero y sin dinero / Hago siempre lo que quiero... o No tengo trono ni reina / Ni nadie que me comprenda / Pero sigo siendo el rey. Una, de tristeza y desarraigo; otra, de sobreponerse con orgullo a la desdicha.
En fin, estos dos creadores se afianzaron como auténticos genios en sus respectivas culturas. Y llama la atención que una y otra han sido consideradas la canción número uno en la historia de la música popular de Estados Unidos y de México.
En cuanto a su edad, el mexicano era un poco mayor y al morir en 1973 tenía apenas 48 años, mientras que el poeta más universal sigue vivo y todavía da conciertos a los 84, aunque sea con un chorrito de voz. Mick Jagger, otra leyenda del grupo The Rolling Stones, canta e incluso hace piruetas a los 82 años.
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