López-Biden
En una larga jornada de conteo electoral en Estados Unidos, todavía a las 22:30 horas del miércoles los resultados favorecían al candidato demócrata Joe Biden, faltándole solo 6 votos del Colegio Electoral para lograr el mínimo requerido de 270.
Seguramente habrá impugnaciones a la elección por la parte perdedora, que se anticipa sea Donald Trump. Ante ese eventual escenario, la fórmula Biden-Harris ha desplegado ya una campaña de recaudación para integrar un fondo de defensa del voto que les permita salir avante.
De confirmarse la victoria de la fórmula Biden-Harris, el impacto anticipable en la política mexicana se podría dar en al menos dos vertientes: un escenario de rectificación del voto en las elecciones intermedias, que en la práctica eso significa la elección estadounidense, en donde el mandato de los Presidentes regularmente se había extendido a ocho años, y por otro lado la contrastante personalidad entre Biden y López Obrador, el primero más de corte institucional y mesurado, mientras que el segundo de carácter más disruptivo, de manera similar a Trump.
En el caso de Estados Unidos, la elección al término del primer periodo presidencial es de facto una confirmación de mandato para el presidente en turno, o bien, una especie de revocación de mandato. En los últimos cien años hubo solamente cinco presidentes que no lograron la reelección, el último.o de ellos George Bush en 1993.
De esta manera, como un hecho significativo la revocación de facto del mandato de Trump, pudiera extrapolarse en México y permear una suerte de ánimo de que se puede corregir a la mitad del camino, y en este caso a través de votar en contra del partido en el gobierno para la Cámara de Diputados.
En otro aspecto, no escapa el dato de que sin duda el Presidente López Obrador se prestó a seguirle el juego a su amigo Donald Trump a través del acto de campaña disfrazado de visita de Estado en plena emergencia sanitaria.
Aunado a ello, la personalidad de Biden y López son contrastantes, y eso implica la forma de hacer política, una tendiente a la institucionalidad y respeto al estado de derecho, y otra dedicada a trastocar esa institucionalidad en aras de una “cuarta transformación” que logre sustituir los actores reales de poder, la clase gobernante el esquema económico anclado en supuestas bases neoliberales.
De confirmarse la victoria Biden, se espera que regrese una relación bilateral con mayor institucionalidad y certidumbre, donde seguramente el Presidente López se sentiría realmente incómodo y fuera de lugar.
Así, en este nuevo contexto, le esperan tiempos difíciles al Presidente López y su movimiento de transformación de las instituciones; sin duda Estados Unidos es y será un referente en la política mexicana, que con Trump tuvo un espejo en el cual no se veía tan mal su estilo provocador y antisistema. Las cosas cambiarán.
Twitter: G_Rosillo
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