Mariposas invernales
Jorge Chessal Palau
Hace un par de días vi en Twitter una foto del alcalde de Cuajimalpa Adrián Rubalcava enarbolando una bandera con una mariposa color violeta con la leyenda #NosAdoptas?, posando junto a Claudia Sheinbaum en un mitin organizado por el abanderado para la precandidata incondicional a López.
Rubalcava, priista(?) de origen, saltó recientemente a la polémica cuando Santiago Taboada le ganó la nominación para la candidatura al gobierno de la Ciudad de México. En esta misma columna, el pasado once de diciembre escribí: “¿Y qué decir del rencoroso Adrián Rubalcava, alcalde con licencia de Cuajimalpa que, por la designación de Santiago Taboada como precandidato único del Frente Amplio por México a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, cargo al que Rubalcava aspiraba, dijo: ‘Vamos a ratificar a Ernestina Godoy con los diputados que simpatizan conmigo por la traición’. Berrinche y venganza, no democracia, de nuevo.”
Es obvio que Rubalcava recurre al simbolismo de la mariposa para indicar transformación y cambio, pues es ese el sentido más aceptado que se atribuye al insecto en cuestión (me refiero a la mariposa).
¿Será que este político se ve como el gusano que se adorna con vistosos colores para dejar de tener su apariencia ordinaria? Hay muchos gusanos que tienen esos cambios aparentes.
Ruvalcaba se suma a Alejandro Murat, a Anilú Ingram y a muchos otros miembros del Partido Revolucionario Institucional que se pasan descaradamente a las filas de la candidatura de Sheinbaum con un argumento muy curioso. Todos dicen que es culpa de Alito Moreno.
¿Qué Alito Moreno es mala persona? Hay una consistencia mediática en así considerarlo, sobre todo por parte de quienes han sido afectados por este personaje. ¿Qué Alito Moreno ha sido nocivo para el Partido que preside? Sin duda, si consideramos que algo “nocivo” es dañoso o perjudicial, pues mal le ha ido a este instituto político en cuanto estructura, triunfo electorales y credibilidad.
Pero Alito no es el Partido Revolucionario Institucional y el PRI no es Alito; tan solo es su presidente.
El artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dice en su fracción I: “Los partidos políticos son entidades de interés público; […] Los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, fomentar el principio de paridad de género, contribuir a la integración de los órganos de representación política, y como organizaciones ciudadanas, hacer posible su acceso al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal, libre, secreto y directo, así como con las reglas que marque la ley electoral para garantizar la paridad de género, en las candidaturas a los distintos cargos de elección popular.”
¿Programas, principios e ideas que postulan? Si de eso se tratan los Partidos Políticos, entonces ¿tan desechable la ideología como para cambiar de colores solo por intereses personales, como demuestran diariamente los políticos?
Los tránsfugas que ahora engordan las filas de la conveniencia argumentan en contra de Alito y parece que tuvieron una epifanía gracias a este personaje, de manera que se dieron cuenta que ese Partido que les abrió puertas y les dio la posibilidad de desarrollar una carrera política en realidad no valía dos centavos y mejor había que salir a buscar el futuro bajo otros ideales: los suyos y de sus bolsillos.
Claro que en el PAN tampoco es distinto, donde de la misma forma las mariposas migratorias han exhibido colores fosfo fosfo (en buena medida) queriendo ocultar al gusano ahora transformado.
Del PRD No hay muchos datos, los fantasmas se rigen por reglas distintas. No podemos saber que tanto migra lo que se no se puede ver.
Siempre estas temporadas electorales son temporadas de gusanos que buscan la metamorfosis, reivindicarse con colores distintos. Es, digámoslo así, como la primavera para las mariposas.
@jchessal



