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Menos México en el mundo y menos mundo en México

Por Arturo Sarukhán

Noviembre 08, 2023 03:00 a.m.

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Fue en la contienda presidencial de 2006 cuando López Obrador, el mandatario mexicano con la menor curiosidad y el mayor desinterés intelectual por lo que sucede en el mundo, comenzó a evidenciar lo que hoy es dolorosamente patente: su desidia y desprecio por la política exterior y los asuntos internacionales. En la campaña que resultó ganadora ese año, acuñamos el lema de "Más México en el mundo y más mundo en México" para expresar las aspiraciones de política exterior de un país que tenía que jugar a más en el sistema internacional. Ahora, a casi cinco años de su gestión, López Obrador le heredará a quien lo suceda un México ausente, descarrilado y a la deriva en el mundo. En este sentido, la no participación de México en una reunión clave convocada por el Reino Unido la semana pasada para buscar generar un marco de diálogo destinado a impulsar los esfuerzos globales para cooperar en la seguridad en torno a la inteligencia artificial, o IA, es un foco rojo parpadeante.

En un golpe de efecto diplomático de Londres, gobiernos de naciones en seis continentes, reunidos en Bletchley Park (el sitio del nacimiento simbólico de la era digital), acordaron el miércoles pasado una amplia hoja de ruta para limitar los riesgos y aprovechar los beneficios de la AI, una tecnología que podría alterar la prosperidad, bienestar y seguridad de todas las naciones en el mundo. A través de la "Declaración de Bletchley", 28 países —incluyendo desde el Reino Unido, Estados Unidos, China, la Unión Europea y Japón hasta Brasil, Chile, India, Arabia Saudita y Kenia— con la presencia de las grandes empresas de tecnología y destacados académicos, acordaron trabajar juntos para garantizar que la IA se utilice de manera "centrada en el ser humano, confiable y responsable", en lo que constituye el primer compromiso global de este tipo. La declaración reconoce el "potencial de daño grave, incluso catastrófico" que pueden causar los modelos avanzados de IA y estipula la necesidad de desarrollar una responsabilidad compartida sobre los riesgos, las oportunidades y un proceso para la colaboración internacional en la investigación científica y la seguridad de la IA.

La notoria ausencia mexicana de una cumbre y proceso fundacionales en uno de los temas más revolucionarios y de impacto para la humanidad retrata de cuerpo entero a López Obrador y su estrechez de mira y apetito internacionales, obnubilado por su nostalgia rancia por el pasado, así como su desdén por lo que sucede en el mundo y cómo impacta a México. Pero además manifiesta la irrelevancia mexicana en este momento definitorio del sistema internacional en un proceso tectónico de cambio tecnológico, la cual nos saldrá cara en el mediano plazo. Por ello, lo que he subrayado reiteradamente en estas páginas de opinión a lo largo de este sexenio: o nos sentamos a la mesa o estaremos en el menú, y la codificación de reglas y criterios en temas que serán esenciales para la humanidad en su conjunto se definirán sin tomar en cuenta nuestras opiniones, nuestros intereses o la necesaria vertebración de la AI con la ciberseguridad en Norteamérica, con nuestros dos socios regionales, ambos presentes y signatarios de la Declaración de Bletchley. Pero qué importa el futuro y este salto cuántico tecnológico global cuando lo que se admira y ensalza son el pasado y trapiche. Y el saldo de todo esto quedará para los mexicanos y para quien asuma el poder a partir del 1 de octubre de 2024.

(Consultor internacional; diplomático de carrera durante 23 años 

y embajador de México)