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Mentiras mañaneras

Por Jorge Chessal Palau

Abril 21, 2025 03:01 a.m.

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En nuestros tiempos las redes sociales se han convertido en espacios de intercambio de ideas y debate público; sin embargo, lejos de fomentar el diálogo, se transforman en escenarios de confrontación, donde los algoritmos favorecen el conflicto sobre la reflexión. ¿Son en realidad ágoras o trincheras?

La reciente sentencia del Vigésimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, que otorgó un amparo al periodista Raymundo Riva Palacio, es un punto de inflexión en la defensa de la libertad de expresión en México, pese a y en contra todos los esfuerzos de los transformistas por aniquilarla.

El tribunal determinó que la sección "¿Quién es quién en las mentiras?" de las conferencias matutinas del entonces presidente López operó como un instrumento de estigmatización, de denostación y de ataque, utilizando recursos públicos para desacreditar y señalar de manera unilateral a periodistas críticos como "mentirosos", atribuyéndose de facto la facultad de definir la "verdad" y la "mentira" desde el poder político.

Este uso del escenario presidencial para señalar y desacreditar no fue solo un abuso de poder; fue un ataque sin cuartel contra la esencia republicana. Lo más alarmante no fue únicamente la persistencia con la que se ejecutaron estos ataques, sino la normalización del lenguaje violento y divisivo desde el Poder, legitimado por un público que confundió la crítica con traición y la oposición con enemistad. El populismo digital encontró en las redes y en las mañaneras un eco funcional: convertir al disidente en adversario, y al adversario en enemigo del pueblo.

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Este fallo judicial reconoce que las conferencias matutinas, inventadas por el predecesor y seguidas por la presidenta actual, lejos de ser un ejercicio de transparencia se convirtieron en plataformas de desinformación y propaganda oficial. El tribunal señaló que se emplearon recursos públicos con la finalidad aparente de brindar transparencia y comunicación ciudadana, pero en realidad se generaron campañas de desinformación, juicios mediáticos de desprestigio, exposición de datos personales y ataques a la vida privada y al honor de ciudadanos o periodistas considerados incomodos al gobierno.

El caso de Riva Palacio deja en claro cómo el poder político puede utilizar las plataformas digitales y oficiales para atacar a voces críticas, agravando la división social y afectando la libertad de expresión. Las acciones de López y sus secuaces dañaron a muchas personas y fueron una manera violenta de atacar a quienes ejercían su derecho a la libertad de expresión y prensa.

La sentencia también se refiere a la importancia de proteger las libertades fundamentales y de evitar el uso de recursos públicos para fines que contravengan los principios democráticos y los derechos humanos. El tribunal colegiado concluyó que la creación de la sección referida, sin un mandamiento escrito con parámetros de actuación, límites precisos y reglas objetivas previas, dio lugar a un sistema de propaganda gubernamental post factual que deformaba la verdad desde el poder, reprimía a la prensa crítica e impedía a la ciudadanía el acceso a la información en condiciones de objetividad y neutralidad.

 Para la sociedad, es una oportunidad para reflexionar sobre el papel de la crítica en una democracia que no puede sostenerse sin libertad de expresión. Justamente lo contrario a lo que quiere imponer el oficialismo. Las conferencias mañaneras de López censuraron bajo el disfraz de transparencia, con el fin de silenciar a sus opositores.

La libertad de prensa no debe ser tolerada con reticencia ni permitida con condiciones: debe ser garantizada con convencimiento. Solo así podremos revertir la lógica del linchamiento digital y político cuatrotero y reconstruir espacios donde el diálogo prevalezca sobre la consigna, la crítica sobre el insulto y la verdad, siempre inestable, siempre discutible, sea una conquista común, no una imposición desde el poder.

@jchessal