Mezcal Ancestral potosino “Patatús” (III)

Asistimos, pues, caro lector, a la inauguración de la mezcalera Patatús, en Bocas, un evento magnífico dentro de un marco excepcional. Entre artistas interpretando música mexicana tradicional, fusión flamenca, una comida deliciosa y muchos detalles preciosos, catamos el mezcal, que refleja las virtudes que comentamos anteriormente sobre este proyecto: pasión, autenticidad y excelencia. Vaya la enhorabuena para Fernando Escandón.
Es preciso comentar que el proceso del mezcal --a diferencia del vino, en donde el ciclo es anual-- es frecuentemente el resultado de ciclos lunares de destilación, por lo tanto, en especial el mezcal ancestral, como el Patatús, por sus cualidades artesanales, tiene sutiles variaciones de edición a edición. Como las añadas de un vino, digamos, quizás menos cambiantes, pero con mayor frecuencia. El estilo del mezcal se mantiene (podrá apreciar que los elementos de transparencia y cuerpo; las notas frutales, florales, herbales, especiadas y ahumadas son una constante, así como el final potente, equilibrado y largo), pero resulta apasionante ir percibiendo estas sutilezas que lo hacen único en cada edición.
Le transcribo aquí las notas de cata que realicé a partir de las dos muestras que tuvo a bien compartirme Fernando, junto con algunas recomendaciones básicas para la cata de este o de cualquier otro destilado, espero le sean útiles y le apetezca tomarse un buen mezcal potosino.

Recomendaciones:
1. Realizar la cata en vasito tradicional o, si es posible, en copa de grappa. Esta copa presenta una boca muy estrecha, al igual que el cáliz o cuello, pero el balón es significativamente más amplio, muy parecido a un matraz aforado de laboratorio; esto reduce la evaporación y los catadores quedarán probablemente sorprendidos al detectar, en vez de vapores intensos alcohólicos, aromas más bien delicados; además, la copa vierte un chorro muy fino sobre la punta de la lengua y acentúa los elementos frutales y minerales del destilado.
2. A diferencia del vino, no hay que hacerlo circular. Agitarlo lo
pone “bravo”.
3. Al igual que en cualquier otra cata de cualquier bebida o alimento, poner todos nuestros sentidos y nuestra atención en lo catado.
4. Beberlo a “besitos”. Aspirar y suspirar.
5. Beberlo con moderación, por supuesto.
6. Puede acompañarse de sales de gusano y cuarterones de naranja, pero la primera cata sugiero hacerla solo. También pueden verterse unas gotas en las palmas de la mano y frotarlas para olerlas y recibir los aromas primarios y secundarios.
7. Nada como una buena compañía y un momento plácido.

Notas de cata.
Muestra No. 1. A la vista es cristalino, limpio y luminoso, con apariencia untuosa. En nariz es muy expresivo y complejo, con aromas que recuerdan a confitura de mandarina, azahar y flor de cidro; notas de canela, nueces, hierba fresca y un punto muy sutil de ahumados. En el paladar es franco, potente, con un paso por boca muy equilibrado, que se desplaza de lo dulce a lo ligeramente amargo, con un final muy largo y retrogusto fresco y vivo, de especias dulces y clavo.
Muestra No. 2. A la vista es cristalino, limpio y brillante, que promete gran cuerpo. En nariz es sorprendentemente complejo y expresivo, con aromas que recuerdan a compota de naranja, lichis, bayas silvestres y capulines, muy perfumado; acompañan a lo anterior las notas de almendra y vainilla tostadas, turba y pimiento verde. En el paladar es de gran ataque y a la vez elegante, sabroso, especiado, con un final profundo y armónico que permanece más de un minuto.

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