Mi cárcel
“La cárcel fabrica delincuentes porque ese es su objetivo, pero más profundamente la cárcel produce ilegalismos que son prácticas heterogéneas y plurales que se desarrollan al margen de la ley o en franca oposición a ella”.
Michel Foucault.
-Estimado jefe, ponme como titular de un penal, es todo lo que te pido-.
Dice excitado el empleado abyecto.
-Bien, te lo mereces, solo una cosa, no quiero ningún “motín”, porque te vas a la chingada. – Le lanza el Gobernador.
-Gracias patrón, no lo defraudare. -
Para ciertos tipos de personas y con un perfil tirando a la psicopatía les es sumamente atractivo y suculento económicamente, trabajar en un centro penitenciario.
Ocuparse en una cárcel mexicana, es como estar un “resort de lujo”, entran jodidos y salen millonarios. Aparte de que lo organizan sobre la base de respetar los derechos humanos, del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte como medio para lograr la reinserción del sentenciado a la sociedad, y procurando que no vuelvan a delinquir; bueno, utópicamente hablando. También, les ofrecen a los llamados internos, una experiencia mucho más integral, que incluye alojamiento VIP, espacios de relajación, actividades recreativas, “room service” de alimento y bebidas, así como visitas de profesionales del sexo.
Controlar los grupos de poder al interior, como primera misión, luz verde, solo entra el “mugrero” que esta pactado con anterioridad y del grupo más fuerte. Todo pasa por las aduanas previo “BoVo”, del director del Penal y de los jefes de seguridad. No se “elimina” a nadie que no haya sido previamente autorizado desde arriba. Los “suicidios”, se pactan con favores hacia el exterior.
Habrá “autogobierno controlado”, el hacinamiento y la sobrepoblación la controlamos medianamente, la extorsión telefónica y el control de celulares va por cuenta de las autoridades y tendrá una renta mensual. La tortura siempre y cuando sea por cuestiones económicas o de “jales y clavos” guardados en casas de seguridad.
El flujo de información por delación en las audiencias tendrá un costo extra, por cada sujeto al que le hayan “puesto el dedo”.
Elena Azaola comparte la experiencia de Lucio, quien pasó 27 años en una cárcel mexicana y explica: “Las mismas autoridades que están ahí no quieren nuestro bien; son ellos los primeros en romper la ley. Hasta el comandante viene y te dice: -No te voy a dejar en paz y a tu familia la voy a revisar-… y si alguien mete droga que no sea la de ellos, lo matan. Hay gente que ya no puede caminar por la golpiza que le dieron sólo por ser de otro grupo al que consideran su rival. Nunca he visto delincuentes más cínicos que los directores, los jefes de seguridad”.
TAPANCO: Están tras las rejas 222 mil 369 personas y cada año aumentando. Las condiciones de gobernabilidad en ellas, presenta una presencia de funciones de autoridad en manos de personas privadas de la libertad del centro como -autogobierno y cogobierno-, falta de capacitación del personal penitenciario, actividades ilícitas, existencia de cobros y sobornos, nula normatividad de reglamentos, manuales, lineamientos y de disposiciones aplicables; así como la imposición de sanciones disciplinarias discrecionalmente.
Con un ingrediente peligroso, que la mayoría de los servidores públicos empleados en los centros penitenciarios, son a indicación de grupos delictivos extramuros.
Twitter: @franciscosoni



