Mirador

Anoche le di serenata a mi esposa.

No se la di como cuando éramos novios, yo en la calle, solo con mi guitarra, y ella en su balcón. La serenata se la di en la sala de nuestra casa, ella en su sillón y yo en el mío. 

La guitarra no suena ya como antes, y tampoco yo, pero aun así le canté las canciones que hace ya casi 60 años le canté. ¿Qué canciones son ésas? Te lo voy a decir. Son antiguas canciones saltilleras que aprendíamos de  labios mismos de sus compositores: "Eres la inspiración de mi vida, de mi vida que es para ti.". "Como un sol tempranero radiante de luz, así, niña adorada, así has llegado tú.". "Quisiera ser rayo de luna que inspire en tus ojos destellos de amor.".

Con una suave sonrisa ella me oyó cantarle las canciones de antes, la canciones de siempre. Cuando acabé la serenata le dije: "Te quiero". Me dijo ella: "Yo también".

Es la canción de antes. La canción de siempre.

¡Hasta mañana!...