¡Niños y niñas!
Antes se decía el Día del Niño, ahora el Día del Niño y la Niña, para diferenciar ese dudoso neutro en singular. Según el uso mínimo debió ser siempre "de los Niños", el plural por delante. En los circos siempre fue el llamado a niños y niñas, como también decía Cachirulo. Espero no cambie a "Día de las Infancias", porque siento que esa palabra no engloba a niños y niñas. Yo, usted y todos fuimos niñas y niños. Tuvimos infancia, infancias, eso sí.
Además de celebrar a nuestros chilpayates, criaturas, chamacos, escuincles o como se diga en cada región, es una buena oportunidad de reflexionar sobre qué les estamos dejando a los actuales y cómo es que algunos ya mayorcitos parece que no vivieron bien esa etapa. Esta semana aumentaron las pintas de amenazas de tiroteos en baños de escuelas de varias partes del país, supuestamente por un reto viral. Esto luego del atentado terrorista en Teotihuacan, donde un psicópata de 27 años de edad disparó muchas veces desde la Pirámide de la Luna, con lo que mató a una turista y al parecer él mismo se disparó en la cabeza al verse acorralado. Están recientes los casos de las chamacas (una menor de edad) que mataron de manera salvaje (y lo grabaron) a su "amiga" en Sonora, o el chamaco de 15 años que mató a dos maestras en Michoacán.
A ellas y a él la ley los considera menores de edad, y como tales no son juzgados con la misma severidad que los adultos, aunque haya premeditación, alevosía y ventaja, como muestran los videos que hicieron los atacantes (igual pasa con adultos mayores o enfermos terminales, que gozan de prisión domiciliaria a costa del Estado). ¿A qué edad debería reconocerse la psicopatía en alguien? Se habla de imitación, incluso de copycat, la tendencia a imitar crímenes famosos; se habla de ´tribus´ como los incels, o de retos virales, o de poca tolerancia a la frustración, etcétera.
Hay un libro que se titula El Día del Niño, la infancia como territorio para el miedo (Valdemar y Sitges, 2003, edición de Rubén Lardín). En el prólogo, Fernando Savater dice:
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«Por fidelidad al niño que un día cerró los ojos con escalofrío para aprender mejor a mirar lo insoportable, debemos abrir bien los nuestros y plantar cara a las monstruosidades que quieren vendernos como efectos colaterales de la civilización necesaria, pero nunca necesariamente impía.»
Sin que sean causas únicas, veamos si la exposición constante a la violencia real puede incluir en estos comportamientos. Hay muchos niños con acceso a redes sin control parental. Ya suavizados por los hermanos Grimm, los villanos podían ser monstruos como el lobo, pero también la mamá devenida en madrastra. En el mundo real el villano no siempre es castigado, o hasta resulta romantizado al dotársele en las narrativas comerciales de un pasado triste, donde fue abandonado o violentado. Hasta tienen más poder que cualquier princesa o princeso. La defensa propia llega a límites terroríficos y hasta aplaudimos al ´bulleado´ que deviene en ´vengador´, o los linchamientos o...
En promedio, en México hubo casi 2 mil asesinatos de niños en 2025 y su desparición aumentó 30 por ciento (La Jornada, 6 de enero de 2026). Cuántas víctimas de maltrato o de violencia vicaria (y viceversa) hay aquí y allá.
Quedan aquí muchas preguntas. Quiero cerrar con algo positivo y qué mejor que algo de poesía. Lo medio leí alguna vez en una telesecundaria y lo anduve buscando en varias librerías. Lo conseguí hace poco: Circo poético, antología de poesía mexicana del siglo XX. Y con El Día del Niño... es uno de los tesoros de mi biblioteca. David Huerta, su compilador, nos dice:
«El conjunto de poemas que aquí pueden leerse tiene su propia música, su energía y sus leyes. Deben leerse con interés; de otra manera —es decir, si los leemos con indiferencia o al descuido— nunca serán para nosotros más que una serie inerte de palabras. Eso quiere decir que hay que participar en los poemas, verlos y leerlos como algo vivo, como organismos en los cuales las palabras adquieren vida, se animan y conversan con nosotros».
Así toda la poesía, escrita para niños o no, como la reunida en Circo poético. Ahí dice Carlos Oliva: «Los niños exclaman que tenemos / el corazón en la garganta, / los pulmones detrás de los ojos / y los ojos en las manos / y yo les creo».
Y yo le creo a Oliva. Feliz Día de los Niños y las Niñas.
http://alexandroroque.blogspot.com
Correo: debajodelagua@gmail.com
Posdata: A las recientes defunciones de artistas y seres queridos se suma la de Olimpia Badillo Iracheta, destacada coordinadora de talleres literarios y una poeta de las buenas, además de excelente amiga. Su poesía, fina y erótica, alguna lésbica, incomodó a muchos en este San Luis de la doble moral. No sé si se puedan conseguir sus libros, pero los hay en las bibliotecas y esperemos pronto se edite su poesía completa y sea de costo accesible. Les invito a leerla, a disfrutar sus versos.



