No es tema…
En el contexto de la euforia preelectoral en el Congreso del Estado, donde quince diputados solicitaron licencia para buscar participar en la tómbola que son las elecciones y asirse a un nuevo encargo que, en la mayoría de los casos garantice su subsistencia, llama la atención el caso del diputado Antonio Lorca, quien deja vacante la curul ya que su suplente, Óscar Hernández Cruz, falleció en 2022.
De acuerdo a la lógica interpretativa planteada por la autoridad electoral, sin menoscabo del género, la curul será ocupada por la siguiente persona inscrita como plurinominal (ya que por esa vía obtuvo Lorca la diputación) en la lista de su partido durante el anterior proceso electoral. Pero considerando que la posición correspondía a una mujer, deberá pasar a la siguiente en la lista que sea varón.
No creo (escribo de manera superficial porque no he abundado en el asunto ni en antecedentes) que sea un caso que no se hubiera dado con antelación, pero su particularidad lleva algunas reflexiones que bien podrían aplicar en otras circunstancias. Por ejemplo, la Ley General en Materia de Delitos Electorales señala en su artículo 12: “Se impondrá sanción de suspensión de sus derechos políticos hasta por seis años a quienes, habiendo sido electos a un cargo de elección popular no se presenten, sin causa justificada a juicio de la Cámara, Asamblea Legislativa o Cabildo respectivo, a desempeñar el cargo, dentro del plazo previsto para tal efecto en el ordenamiento jurídico respectivo.”
A mi juicio, que no es el de la Cámara (y que dudo que en una ocasión como ésta en que la licencítis colectiva los invade), en situaciones como ésta el legislador en cuestión debería estar imposibilitado para buscar otro cargo que no sea el que ocupa, en tanto no sea resuelto el asunto de la suplencia. Además, en el mismo caso (ya que no estamos recurriendo a un supuesto) no hay causa justificada en la búsqueda de otro cargo de elección popular.
Sin embargo debemos considerar que nada obliga a las fiscalías a actuar de oficio, por lo tanto si se buscara una sanción, ésta debería de ocurrir a partir de una solicitud de parte y, como lo señalé en el párrafo anterior, considerando las circunstancias particulares de esta Legislatura, esto no ocurrirá, sería tanto como balacearse entre ellos. Aunque, creo también, que algún ciudadano u organización molestos por el actuar del personaje podría presentar una denuncia, porque al margen del debate jurídico hay que cuestionar: ¿qué tipo de legislador abandona un puesto cuando, derivado de su compromiso electoral, hay una agenda que cumplir?
En otro contexto, pero en el mismo ámbito del Congreso, hace unos días un estudiante de la carrera de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, José Luis Suárez Kasis, presentó una iniciativa que propone reformar el artículo 48 de la Constitución Política del Estado de San Luis Potosí para limitar a dos los periodos consecutivos en los que puede ser electo un diputado y no los cuatro que hasta el momento se permiten.
Si pensamos en el caso concreto del diputado Rubén Guajardo habrá quienes supongan que esto le pudo causar un entripado, pero es más que obvio que ninguna incomodidad le causó y antes bien, quedará en claro que le “hace lo que el viento a Juárez”. Primero, con todo y que le hubieran dado entrada habría que esperar que obtuviera una votación favorable, cosa que tampoco iba a ocurrir; afortunadamente el apoyo y acuerpamiento que se otorgan estos truchimanes es colectivo; y, en segundo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, consigna en el artículo 116 (luego de la reforma de 2014): “Las Constituciones estatales deberán establecer la elección consecutiva de los diputados a las legislaturas de los Estados, hasta por cuatro periodos consecutivos.
Así que con todo lo válido, encomiable y deseable de la iniciativa, habría que reformar primero la Constitución federal. Ni al caso limitar lo que ya se amplió.
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En cosas que a nadie interesan, pero en un hecho sin precedente en su historia y en la víspera del Día de la Mujer, la Sociedad Potosina La Lonja por fin aceptó entre sus socios a dos mujeres.



