Nuevas jugadas

Para el señor secretario general de Gobierno la delegación de Fiscalía General de la República en el estado no sirve para nada, señala que lejos de ayudar entorpece; su actuar "a veces nos hace ineficientes". Es bueno desde luego saber que en San Luis Potosí siempre se ha actuado con eficiencia, al menos en lo que va de este sexenio. Por favor, no sacan un borracho de la barandilla ni pagando fianza. 

Resultan curiosos los dichos, ya que van en contra del tradicional "dejar hacer, dejar pasar", bajo el cual se ha conducido este gobierno, por un lado, y por el otro porque es la primera ocasión que emite alguna declaración de esta magnitud contra los dictados del centro. Aunque por otro lado, es cierto: estamos para llorar en el estado, sin importar la actuación de cualquiera de los tres desniveles de gobierno.

Pudiera ser, desde luego, más que una crítica al gobierno federal, sus dichos vayan dirigidos a la persona del súper delegado; como dicen por ahí: te lo digo mi hija, para que entiendas mi nuera. Porque en realidad, éste es de muy corto entendimiento, resulta visceral y deslenguado como pocos; mucho nos recuerda a un sempiterno diputado que sólo abre la boca para decir disparates. 

No sólo es en la estructura gubernamental donde no funcionan las cosas, los partidos políticos ya también andan caminando entre zanjas y berenjenales, sobre todo Acción Nacional, que pudiera ser la única oposición real en el estado y en la ciudad. Así, lo que pudiera ser un almibarado triángulo amoroso, presenta rupturas que podrían ser irreconciliables, pero operando con un poco de inteligencia, pudieran resolverlo. 

La cosa es tan sencilla, como que Juan Francisco y Rubencito se apropien del partido y hagan a un lado a Xaviercito, primero al uno y luego al otro, ya que ambos Xavieres sólo los usarán para sus beneficios. La solución es muy fácil, sacan de la jugada a Azuara, y luego ponen a Octavio como candidato de unidad, ya que de darle entrada a Nava, corren el riesgo que –éste sí – lo primero que haga sea traicionarlos. Claro, para esto faltaría que Octavio dejara por un lado sus vedetismos, y que los otros dos le apostaran por lo práctico. 

El problema es que ninguno de los dos, Juan Francisco Aguilar y Rubén Guajardo, tienen una visión política a largo plazo, sólo les interesa lo momentáneo: el enlodado de los aguaceros estacionales, o las mieles producidas por el raspado del día, no más. Luego parecen inteligentes, pero nada más se les escucha hablar, y se modifica diametralmente la opinión.

* * *

Un punto a su favor marca el gobierno municipal al haber impedido que los vendedores de calaveritas azucaradas y dulces típicos se instalaran, como cada año, en la calle de Manuel José Othón, y no porque se esté en contra de ellos, sino por la emergencia sanitaria. Esperemos que se pueda mantener también el orden en los alrededores de los panteones, porque aunque dijeron que estarán cerrados, no faltarán los que traten de llegar a las tumbas de sus difuntos. 

Por cierto, en el tramo de Manuel José Othón, contiguo a la Catedral, donde se impidió el asiento temporal de los dulceros, el gobierno municipal colocó unas vallas  metálicas, medianamente decorosas; hubiera sido deseable que se instalaran de estas mismas en todas las plazas, durante lo más difícil de la contingencia. No se puede creer que un gobierno municipal que gasta millones en publicidad y promoción personal de su alcalde, no tenga para poner otras cosas que no sean unos mecates chileros o plásticos indecorosos que ni en festivales ejidales pondrían.

Este tipo de detalles deben de cuidarse, más ahora que el centro histórico se hermana con otros de prestigio mundial. Pareciera que mientras unos aprietan y muestran el lustre y prosapia de la casa, los otros aflojan y se empeñan en mostrar lo más rascuache. Acá sabemos que la pobreza franciscana es en el gobierno federal, no en el municipal; y, atención, su descuido ya le costó la vida a alguien. 

* * *

Ayer nos enteramos que la potosina Rosa Icela Rodríguez fue nominada por el presidente para ocupar el encargo que queda vacante por la renuncia de Alfonso Durazo. De aceptar el puesto, muchos se sentirán orgullosos del paisanaje, pero también comenzarán las sierpes potosinas con el cascabeleo.

Desde luego, creo que ya todos se dieron cuenta que entre los candidatos morenistas a la gubernatura, puede haber también una candidata. Y no es mala la idea.     

Gracias por la lectura. No bajen la guardia, el mal continúa al acecho.