OPORTUNIDAD PERDIDA
El domingo 2 de junio era el momento idóneo para levantar un muro de contención al proyecto caciquil del gallardismo. No ocurrió. Lo que de aquí sigue es bastante desalentador: que este gobierno personalista, de ocurrencias, derrochador, opaco, arbitrario, desordenado, incompetente y vengativo no termine en 2027, sino que continúe seis o doce años más. Al día de hoy, la única esperanza de que los insanos propósitos de la familia en el poder se frustren radica en que Ricardo Gallardo sea víctima de su propio éxito.
¿Es posible tal cosa? Creo que sí. Lo digo porque para ir pavimentando el camino de su proyecto no dudó en pasarle la aplanadora verde por encima a Morena, y en particular a su dirigente estatal, con notorias cercanías familiares con la próxima presidenta de la República. Gallardo se aplicó exitosamente a dos propósitos: que su esposa llegara al Senado de un modo u otro, y que Rita Ozalia no lo hiciera de ninguna manera. Consiguió ambos objetivos. Bien para él, pero mal para el partido de Claudia Sheinbaum que aquí fue sobajado por un supuesto aliado.
¿Cómo ignorar que en términos de votación presidencial en estas tierras Morena cosechó para doña Claudia más votos que el Verde, pero mientras que éste tiene aseguradas dos senadurías a aquel no le alcan1zó ni para una? Del resto de los cargos y su repartición hablaremos la próxima semana, una vez que los cómputos oficiales nos entreguen cifras ídem.
Pero hay algo más. Este retorno al viejo sistema, que muchos pensábamos superado, del partido hegemónico y casi único, y de enorme concentración del poder en la Presidencia, hace previsible que llegado el momento clave del 2027 el poder de decisión no esté exclusivamente en nuestro Palacio de Gobierno sino también y quizá definitoriamente en Palacio Nacional.
A propósito de que Gallardo Cardona se propuso obstruir de cualquier forma el posible arribo de la hermana de Rosa Icela Rodríguez, recién he conocido, de fuente confiable y con acceso, una historia sugerente a propósito de los crípticos mensajes que el gobernador difundió en los tres días previos a las elecciones. Como se recordará, el mandatario subió a sus redes sociales tres mensajes en los que dejaba ver enojo contra alguien que le habría sido desleal. La versión recogida nos dice que esos adoloridos, pero también amenazantes mensajes eran para Ignacio Nachito Segura Morquecho, porque contra lo que expresamente se le había ordenado estaba "echándole muchas ganas" a la campaña de Rita Ozalia, que era al mismo tiempo la suya propia al ser compañeros de fórmula.
Incluso, ya acusando recibo de los mensajes admonitorios, Nachito se medio quiso defender diciendo que era insensato meterle zancadilla a Morena, pero en Palacio estaban y están convencidos de que desacató instrucciones y cometió el pecado mortal de no entender que la mayor y única prioridad en esta jornada era que la señora Ruth ganara por mayoría.
La tesis de que llegado el caso cualquier posible freno a las intenciones caciquiles del gallardismo solo pueden ponérselo desde las alturas de Morena o del Ejecutivo Federal, me parece razonable en la medida que por estas tierras no se vislumbra ningún foco de resistencia. Es curioso, si a nivel nacional parece que estamos retrocediendo 60 años, a la etapa más férrea del control priista, a nivel estatal parece que las manecillas del reloj las estamos retrocediendo 80 años, al momento que surgió el cacicazgo de Gonzalo N. Santos.
Ya lo dije alguna vez antes a propósito de consideraciones similares: ¿Eso es lo que queremos? ¡Eso es lo que tendremos!
Que los señores Gallardo se sientan los dueños, patrones y capataces del rancho, puede entenderse; pero que los potosinos de un tiempo acá nos hayamos vuelto tan dóciles, lacayunos y sumisos, cuesta más trabajo entenderlo.
Rescato aquí el comentario de un estimado y viejo amigo, que palabras más palabras menos me dijo hace unas semanas: "Ya no pierdas tu tiempo, Juan José. Tú todos los jueves le dices a Gallardo que es un gobernador impreparado, desorganizado, de ocurrencias, derrochador y enemigo de la transparencia, pero los viernes llegan algunos de los apellidos más ilustres, dueños de algunas de las fortunas más importantes de San Luis a decirle ´No te creas mi Richard, eres un chingón, eres el mejor gobernador que hemos tenidos, vas muy bien, además montas de poca madre y cada día te ves más guapo´. A quién crees que le hace caso".
Cuando he dicho, líneas arriba, que Gallardo Cardona puede llegar al momento de su sucesión y ser víctima de su propio éxito, estoy pensando también en que, si se embelesa con el triunfo de su esposa para el Senado, sería peligrosísimo llegar al 2027 con una sola opción, que independientemente de méritos propios y capacidades por revelarse, mancharía el proceso sucesorio de algo igual o más pesado que el caciquismo: el nepotismo. Sería, pienso yo, estirar demasiado la liga.
Pero bueno, seamos sensatos. En estos momentos de euforia, de ¡me los chingué a todos!, de ¡me hacen los mandados! y cosas parecidas, es difícil que se razone con claridad y, especialmente, que haya lucidez para vislumbrar el futuro.
Mientras el Fiscal General de la República no reciba una llamada palaciega en la que atenta y comedidamente le pidan que desempolve ciertas carpetas de investigación que llevan tiempo durmiendo el sueño de los justos, todo será miel sobre hojuelas.
Hace una semana comenté aquí mismo que de entre los 547 cargos públicos a dilucidar en las urnas el pasado domingo -regidurías y sindicaturas incluidas- había en mi opinión cinco o seis que, si ofrecían resultados adversos al gallardismo, dejarían un fuerte sabor a derrota en todo el proceso. Me referí a la votación favorable a la señora Sheinbaum que debía ser mayor a la de Xóchit; al triunfo por mayoría de la señora Ruth al Senado, los de las alcaldías de esta capital y Soledad, y las diputaciones federales del tercer distrito en Rioverde y la del segundo de Soledad.
Excepto la presidencia municipal de la capital, ganada por Enrique Galindo en reelección, las demás las conquisto el gallardismo verde. Con triunfos tan preclaros como el de Oscar El Cochiloco Bautista en la zona Media.
(Cada vez con mayor frecuencia me voy a dormir con la impresión de que el afán gallardista de someternos al dominio de un cacicazgo infame y voraz es el elefante en la sala del que nadie quiere hablar. ¿Qué nos está pasando?).
COMPRIMIDOS
En el barrio les dirían Conchudas, los españoles les dirían Caraduras, en las mesas de café, Cínicas; en la calle, Desvergonzadas, y en la iglesia, Inmorales. Bajo su dirigencia, el PRI perdió todo. Si dejamos aparte regidurías y sindicaturas, el tricolor no ganó más que dos diputaciones locales de representación proporcional, justamente para sus incompetentes y catastróficas dirigentes estatales: Sara Rocha y Frinné Azuara, presidenta y secretaria, respectivamente. Alguien dirá que Galindo también fue candidato del otrora invencible. Es verdad, pero si esos hubieran sido sus únicos votos, pierde tres a uno ante Sonia.
Dentro del alud de noticias de la jornada dominical y sus secuelas, por lo menos hay una no tan mala, aunque no alcanza a ser completamente satisfactoria. De los cuatro mujerucos que haciéndose pasar falsamente por personas del sexo femenino para ser registrados candidatos a alcaldes, tres perdieron, a manos de electores que evidentemente no se dejaron ver la cara. El único que ganó, postulado y defendido por el Verde, fue el truhan de José Reyes Martínez Rojas, antes conocido como "Reyitos" y ahora como "Rayitas", de Venado. Una tarea inmediata para los nuevos diputados será legislar a efecto de evitar ese tipo de fraudes a la ley y afrentas al sentido común. Por lo pronto será interesante saber qué baños públicos está utilizando Rayitas. ¿Los de hombres o los de mujeres?
Otra de las aberraciones políticas derivadas de las recientes elecciones, sería el caso (debe confirmarlo oficialmente la autoridad electoral) de Héctor Serrano. Instalado desde hace más de dos años como dirigente estatal del PT, por obra y gracia de su amigo y protector Ricardo Gallardo Cardona, nunca hizo nada que pudiera interpretarse como fortalecimiento de ese partido, ampliación de su militancia o mejoramiento de su imagen. Cobró y flotó. Así de fácil. Luego de su estrepitoso fracaso de hace tres años cuando no pudo ser candidato a diputado local plurinominal, por incumplir requisitos, esta vez todo indica que logrará ingresar al Congreso, pero como ¡diputado pluri del Verde! Por difícil de creer que resulte, este santo señor llega a dirigir el PT potosino (todavía como reciente militante verde ya que muchos años fue perredista), lo hunde al extremo de que está a punto de perder su registro estatal, y de premio su amigocho Gallardo lo hace diputado por otro partido. Estas cosas deberían de estar prohibidas.
Con motivo de la elección unánime de Manuelita García Cázares como nueva Fiscal General del Estado, me sorprendió que incluso diputados que en corto reconocían la violación a la Constitución que eso suponía, respaldaron la propuesta del Ejecutivo y votaron a favor. Preguntando aquí y allá; en unas cuantas conversaciones sinceras, fue apareciendo la explicación del fenómeno. Por hoy lo sintetizo: a unos los tienen amenazados con carpetas de investigación ya abiertas en la FGE. Hay casos en que la amenaza de cárcel no es para el legislador sino para algún familiar muy cercano. A otras y otros simple y sencillamente los compran con dinero o con prebendas que al final del día se traducen en dinero. A algunas y algunos más les tienen prometido futuro político o por lo menos administrativo en el gobierno gallardista, y finalmente están los sometidos, los del mismo color del que manda, a los que ni las gracias les dan por su abyección.
A dos años de ser agredido por un funcionario del área de Comunicación Social del gobierno gallardista, el periodista Omar Niño, persistente como es, acaba de conseguir que su agresor haya sido vinculado a proceso por un juzgado federal. Esto, gracias a que su asunto fue admitido por la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, de la FGR. En tres meses las partes deben aportar sus pruebas y alegatos y se dictará sentencia. El imputado está acusado de tres delitos, por lo que podría alcanzar hasta 10 años de cárcel.
Hasta el próximo jueves.
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