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Pachamama

Por Luis González Lozano

Abril 24, 2021 03:00 a.m.

El Día de la Tierra sin duda alguna es de las fechas ambientales más importantes, el pasado 22 de abril lo conmemoramos y el lema de este año fue #RestoreOurEarth, o lo que es lo mismo: Recuperemos Nuestra Tierra. Este 2021, se celebran 51 años y siempre se ha buscado concientizar a la población sobre los problemas medioambientales.

La crisis climática, la deforestación y la contaminación atmosférica se han convertido en preocupaciones generales en las últimas décadas. Recuperemos la Tierra es un llamado a reducir el impacto de nuestras acciones sobre el planeta, mientras vencemos la crisis sanitaria del Covid-19. La actual pandemia es un claro recordatorio de la vulnerabilidad de los humanos frente a las amenazas de magnitud global.

De hecho, las emisiones globales de CO2 ya han vuelto a los niveles previos del confinamiento. Por lo que hoy se debe reclamar la responsabilidad de toda la población como parte esencial de la solución a la crisis mundial. 

Todos lo sabíamos, después del coronavirus, era evidente que los países afectados retomarían las rutinas productivas y si bien aún no hemos librado dicha enfermedad, la reactivación económica está empezando. Aunque los patrones de consumo han variado y las emisiones se están reduciendo en este periodo tan excepcional, frenar la pandemia no será suficiente para acabar con  el calentamiento global, pero sí una confirmación de la necesidad de priorizar la sostenibilidad para garantizar la supervivencia de nuestra especie.

La horrible situación de salud desencadenada por el virus SARS-CoV-2 podría volver a repetirse si seguimos destruyendo ecosistemas y no actuamos ante el cambio climático, afirma drásticamente la ONU. En el caso de los virus, el estado de nuestro aire y agua son factores determinantes para la aparición de nuevos y el aumento de su propagación.

Pero ¿Cómo podemos recuperarnos abordando al mismo tiempo el cambio climático y la pérdida de biodiversidad?

Aquella tranquilidad que tuvo nuestra casa hace precisamente un año, en el pico de esta situación, era un respiro temporal.

La NASA advierte que la disminución en las emisiones de gases como el CO2 necesitan ocurrir durante un periodo de tiempo largo y sostenido para que pueda tener un impacto medible en el clima y es que no debemos de ilusionarnos pues los mayores beneficios que estamos viendo son de corto plazo.

Cuando los mercados se reabran formalmente es probable que regresemos a las prácticas que teníamos antes. 

Por eso, el efecto Covid en nuestra tierra depende de las decisiones que se tomen al momento de superar la emergencia sanitaria, no hay cura mágica y eso debemos de tenerlo muy claro. 

Aunque las secuelas de esta enfermedad son para muchos más evidentes en este momento que las del cambio climático, recordemos que por causa de la pandemia no se debe descuidar el medio ambiente, pues el tema ha estado olvidado destinando todo recurso a la salud en el pasado año. 

En 2020 el uso de plásticos se ha disparado de manera asombrosa, no solo miles de millones de mascarillas, también guantes, desechos médicos y empaques de comida para llevar. Su aumento ha sido tal que los sistemas de reciclaje han colapsado en algunos países. Si no se toman medidas, más del 70% de este plástico terminará tirado en océanos y vertederos, y hasta un 12% será quemado causando contaminación en las zonas más vulnerables del planeta.

Mucho hemos escuchado la frase de que la pandemia ha sido “buena para el entorno”, que la naturaleza se está recuperando mientras que la humanidad se queda en casa, como seres humanos nos atrae buscar el lado positivo a la tragedia. Sin embargo, la realidad puede no cooperar con dichas expectativas. 

Es probable que los beneficios que muchos encontraron alentadores en un principio desde el aire más limpio hasta poder escuchar el cantar de las aves dado que los automóviles y los aviones ya no se escuchaban tanto, podría ser solo un instante. Y con las cuarentenas flexibilizándose, ya han comenzado a disiparse aquellos beneficios. Ahora el temor es que la humanidad arriesgue su futuro con más tránsito, más contaminación y con un mayor daño empeorando más rápido que antes. Es demasiado pronto para saber si ese escenario gris avanzará, pero las preocupantes señales parecen estar creciendo, pues buscamos recuperar todo ese tiempo “perdido” de manera exagerada y sin límites. 

Es responsabilidad nuestra evitar nuestra muerte, sobre todo, cuando las principales amenazas tienen que ver con la basura que generamos. Es responsabilidad de cada uno redirigir nuestra nueva realidad, asumir una actitud activa y no pasiva, para que el tema de protección ambiental sea relevante en la agenda de nuestros países, de los gobiernos, de los centros educativos, de los organismos nacionales e internacionales, de la sociedad civil.

La Tierra nos da cobijo. Es nuestro refugio y nuestro albergue. Es nuestro hogar, y como tal, es responsabilidad de todas y todos cuidarla para una mejor calidad de vida de los que la habitamos.

Todo lo anterior deja claro que hoy tenemos un gran llamado a redescubrir la profunda verdad de que todos tenemos un origen común, una pertenencia mutua y un futuro compartido. Nada de este mundo nos es indiferente. Y esta conciencia básica permitirá el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida. El desafío de proteger nuestra casa no es una realidad inalcanzable, pues la humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir un bien común. Apliquemos aquí y ahora el artículo 71 de la Constitución de la República del Ecuador que dice “La naturaleza o Pacha Mama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos … El Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza, y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema.”

Delírium trémens.- “Debemos aceptar que la era de los combustibles fósiles ha terminado… Soy uno de los muchos jóvenes que ya se han visto afectados por la crisis climática… la justicia climática es también justicia social”. Potente discurso con el que Xiye Bastida, de tan solo 19 años, participó en la Cumbre Climática 2021. ¿qué dirán ahora en la 4T?

@luisglozano