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Palabras de temporada

Por Marta Ocaña

Enero 05, 2022 03:00 a.m.

A

Nuestro hablar se ha nutrido abundantemente de palabras que antes difícilmente escuchaba en boca de mis padres o de otros adultos. Hoy los términos de diferentes conceptos relativos a momentos violentos, hostiles o agresivos, llenan nuestras bocas, nuestros textos y nuestra mente. Esas palabras escondidas como violación o ultraje dejaron de ser palabras y se convirtieron en hechos cotidianos cuya aparición ha dejado de asombrar y lo más triste también, han dejado de alarmar o de levantar el repudio social o de las autoridades.

Pero vale la pena reconocer que no al mismo tiempo, la gente nos hemos volcado en expresar bellos deseos, bellos sentimientos y augurios positivos que fungen como profecías bien intencionadas, en pro de un mundo más amable, más justo y más amoroso.

Así, en estas fiestas nos vimos inundados de emojis, frases, memes, gifs y otros gráficos dirigidos a manifestar nuestra presencia, solidaria, compañía y recuerdo en amigos, jefes, compañeros, parientes distantes o cercanos e infinidad de otros que habitan y pueblan nuestros directorios o listas de contactos.

Seducidos por el ingenio anónimo de creadores todos estos versillos y personajes navideños o de otros show o c caricaturas, nos conmovieron, nos hicieron reír y pasarla bien antes de despertar en la noche más buena o bien en la madrugada de un primero de enero con encabezados de estatuas sin cabeza o de arrestos hechos en el mundo de la basura y la desmesura en el cínico mundo de algunos potentados de la política y el arte de embaucar-.

Las palabras por tanto, efímeras cuando se pronuncian, permaneces cuando se leen, inquietantes cuando se gritan, estremecedoras si se susurran, tiernas dichas al oído o bien, deslizadas en un sobre a la antiguita, nos permites acercarnos, alejarnos, protegernos, escaparnos o bien enternecernos hasta ponernos la piel de gallina cuando de forma inesperada aparecen en nuestros diálogos. Y considerando desde un punto de vista animista, que tienen su fuerza y poder, quisiera tener como propósito que todo ese vocabulario bélico, granadero, policial, pandilleril o bien machista o sexista, vaya poco desgastando su tinta, su tono y su volumen hasta desvanecerse en los años de este siglo para que podamos heredar palabras de aliento, esperanza y buena voluntad, Y aunque la vida no se trata de esa “miel sobre hojuelas” de los lugares comunes, quizá palabras como templanza, entereza, prudencia y voluntad nos ayuden a sobrellevar  todo aquello que se nos presenta como parte del guión del paso por el mundo y que el 2022 nos agarre con un vocabulario aspiraciones y no de medio pelo como algunos quisieran.