Pleitos quintopatieros
Fiel a su papel de servil corifeo de Ricardo Monreal y Mario Delgado, el morenista Alejandro Rojas Díaz-Durán, senador sustituto del propio Monreal, arremetió contra Sergio Serrano, presidente de Morena en este estado.
En un texto de dos hojas, seguramente redactado por algún adolescente de secundaria con desajustes hormonales, reclama frenéticamente que Serrano, no apoye la imposición de la candidata a la gubernatura, que no hubiera –durante la campaña electoral de 2018– denunciado a los Gallardo, y que no escriba correctamente su aristocratizante nombre. Por cierto, en este último sentido, sería interesante que indicara de dónde salieron esos apellidos, que no coinciden necesariamente con los de sus padres.
Por lo demás, Sergio Serrano podrá ser un gris presidente de ese partido, pero a la luz de los últimos acontecimientos, ha logrado dignificar su persona y desempeño, al negarse a ser comparsa de una de las más aberrantes imposiciones que hubiéramos conocido. Aunque por otro lado, esta confrontación evidencia una vez más, la tribalización que desde siempre –y con miras a las elecciones de 2024– existe en el partido presidencial.
Sano sería que la propia candidata a la gubernatura, solicitara la remoción del nocivo personaje, que desde los templetes en sus desangelados mítines, no hace otra cosa que arremeter sin ton ni son, contra todo aquel que le trae a la memoria su envenenado entendimiento. No le ayuda en nada la presencia de un personaje que lo mismo ha despertado investigaciones por enriquecimiento desproporcionado, que por incremento en sus propiedades inmobiliarias, y que no se caracteriza por gozar de los afectos del grueso de la militancia morenista.
Por cierto, en el rudimentario texto que fulmina contra Serrano, no pierde oportunidad para señalar que conoce “perfectamente todas las regiones de San Luis Potosí, desde la Huasteca, centro [sic], y el Altiplano, así como a los principales líderes de todos los sectores sociales, académicos, políticos, étnicos, partidistas, periodísticos, empresariales y de organizaciones de la sociedad civil…” Valdría la pena, entonces, preguntarnos por qué nominaron a la doctora Mónica Delgado, y no a él como candidato. Además, apelando a nuestro trasnochado chovinismo potosino, no es necesario recordar que a los potosinos no nos agradan los metiches, máxime cuando son sangrones, como éste. No tarda el ingeniero Roberto Naif, en hacerle un interrogatorio tipo ministerio público, como aquel que preparó para el hoy flamante embajador.
Y mientras los morenos se medio matan entre ellos (si no, recordemos la gresca que protagonizaron el sábado pasado, agarrados al cendal del Señor de Burgos, en una reunión a portón atrancado, presidida por Mario Delgado y la doctora Mónica Liliana), las encuestas favorecen un instante a Octavio Pedroza, y otro en otro a Ricardo Gallardo, pero nunca descuella la candidata. Ciertamente, lo álgido de las campañas todavía no inicia, pero bien puede darnos una idea de cómo será la competencia, ya que ni el propio presidente nacional de Morena piensa que Mónica Liliana, lleve ventaja en este momento.
Las estructuras del Sector Salud, de las que con toda seguridad echará mano la candidata morena, no son garantía de avances considerables, en cualquier momento se cargan a favor de la alianza diabólica, o del Pigmalión verde; no olvidemos el viraje de los llamados siervos de la nación. Esto se está poniendo peor que la Procuraduría de Justicia en tiempos de Óscar Vera.
Por cierto, todos suponemos que las investigaciones que en los últimos días ha referido el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, y de manera incesante han repicado los medios de información locales son en contra de Ricardo Gallardo. Es efectivamente el más susceptible para este tipo de pesquisas, máxime ahora que las relaciones entre el Partido Verde y Morena no andan necesariamente bien en la palestra legislativa, pero ¿si no fueran dirigidas a él? No solo hay aves de corral, sino también cuervos y buitres.
Así también, mientras Morena y el PAN, dirigen sus baterías contra el Pollo, éste, hasta ahora, no parece haber vista menoscabada su imagen, por el contrario, sus actividades y mensajes de campaña, hacen eco entre los sectores que pueden redituarle electoralmente. Aunque, parecieran principiantes sus asesores en materia de publicidad, hay nichos de los que se les puede caer el santo, aunque ande cerca del cielo.
Lo que nadie se atreve a regular son a las multitudes en los actos de campaña. Cierto es que el que mayor temeridad ha mostrado es Ricardo Gallardo, al abarrotar sus eventos, el declarar semáforo amarillo en el estado es una imprudencia, máxime estando en puerta la Semana Santa. La sangre de Cristo, dijo por ahí una amiga, es muy poderosa, pero tiene límites; y parece que seguimos sin percatarnos que nosotros no resucitaremos al tercer día.
No sólo el coronavirus continua a la alza, la violencia se encuentra desatada; los homicidios y enfrentamientos entre grupos delictivos se encuentran fuera de control. Tristes los últimos meses de un sexenio en que su gobernador no se distinguió por otra cosa que no fuera su pasividad; Toranzo, al menos, cuando se enfurecía se trepaba en las mesas mientras profería obscenidades.
Gracias por la lectura; no hagan caso al semáforo amarillo.
no te pierdas estas noticias




