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Policía civil en franca auto-extinción

Por Francisco Salazar Soni

Febrero 24, 2022 03:00 a.m.

“Con la novedad mi jefe”.

Los policías civiles de carrera se están auto-eliminando con ayuda de otros como ellos, como dicen los clásico “el peor enemigo de un policía es otro policía”. 

El impacto que un policía civil de carrera se vea implicado en actos de corrupción y éste tras las rejas, abofetea y socava significativamente a los demás policías civiles a nivel nacional -estatales o municipales-, por otro lado, “ennoblece” a militares y marinos en aéreas de seguridad. 

Un jefe o jefa de policía civil elegido al frente de una institución de seguridad, tiene forzosamente que sacar las manos de la corrupción y de la apatía laboral. Hoy, esos hombres y mujeres llevan en sus hombros la responsabilidad constitucional de hacer valer “que las instituciones de seguridad serán de carácter civil, disciplinado y profesional”.

Mustiamente una gran mayoría está jugando un papel estrictamente de “comparsa política”, como titulares de sus instituciones, y solo unos pocos están a la altura de las circunstancias actuales haciendo valer su civilidad policial, su carrera y su prestigio. 

Esos corruptos y apáticos policías civiles están colocando los últimos clavos del ataúd de la seguridad pública civil. Son subyugados por el poder político del: Gober, Presidentes Municipales, Diputados y hasta los Presidentes de los poderes judiciales, lo que los hace vulnerables y piezas de cambio y simples títeres de un juego estrictamente político del que no saben jugar.

Me platicaba un jefe de policía de la vieja guardia, que la única manera de posicionarse en la vida pública de la seguridad a civiles, es que sean amigos del Gobernador o del Presidente, y aun así, no hay garantías de éxito. Pero, ¿Por qué? le pregunto, si son sus amigos y ellos los pusieron. -Porque, se marean muy pronto con el glamour del puesto, son muy torpes. Entre comidas en restaurantes de lujo, escoltas como Jeques árabes, bohemias trasnochadas, regalos (relojes, autos y motos), vuelos privados, terminan siendo peones de sus patrones y de otra serie de sujetos de la administración, que un día, los pendejean y otro también.-

Aparte, me dice. -Están muy despersonalizados, les falta carácter, firmeza, son hombres y mujeres muy bien preparados, pero muy inseguros, les tiemblan las corvas, están tan aferrados a caer bien y ser bufones y al puesto, que pierden dignidad y hacen cuanta arbitrariedades y tropelía les ordenan-. No entienden que son el hilo más delgado y delicado, sus puestos son una suerte de moneda de cambio político a las primeras inconformidades en seguridad. 

Termina diciendo el viejo policía. –“Pero les gusta ser chile de todos los moles”. No se concretan a dejar la vida política seductora de lado y cumplir con su responsabilidad de liderar a 3 mil o más civiles que están bajo sus órdenes para la prevención, reacción e investigación del delito.

TAPANCO: Creo que la “trampa mortal” está en la nada democratización de las instituciones de seguridad, no han transitado a ese espacio de control democrático hacia dentro y fuera de la institución. 

Por consiguiente, las instituciones son fácilmente manoseadas cada tres y seis años, por quien guste meterle mano y ni quien diga nada para frenar el abuso sistemático de cientos de hombres y mujeres policías, que aún creen que se puede hacer algo bien por la sociedad, siempre y cuando encuentren a un líder jefe de policía civil, honesto y con tamaños.

Francisco.soni@uaslp.mx

Twitter: @franciscosoni