Política regresiva
Los programas sociales del gobierno mexicano benefician más a los hogares de mayores ingresos; según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de Inegi, en 2020 el 30% de los hogares recibieron ayuda económica por parte del gobierno federal, que significa un incremento de 8.6 % con respecto a 2018; sin embargo, los hogares más pobres que reciben beneficios sociales fueron menos, al pasar de 1.9 millones en 2018 a 1.3 millones en el 2020, mientras que los hogares con mayores ingresos aumentaron 144 %, al pasar de 322 mil 168 hogares a 784 mil 526 en los últimos dos años.
En cuanto al monto presupuestal de las transferencias provenientes de los programas sociales del gobierno federal, estas aumentaron 56.3 %, al pasar de 26.7 mil millones de pesos en 2018 a 41.7 mil millones en 2020; pero este incremento no beneficio a los más necesitados, en los hogares más pobres el ingreso promedio pasó de 1.5 millones de pesos en promedio mensual en el 2018 a 1.4 millones en el 2020; con estos datos de Inegi se puede llegar a la conclusión que las transferencias monetarias no benefician a los hogares más pobres.
Los programas sociales del gobierno federal son regresivos al beneficiar más a los hogares de mayores ingresos. Los hogares con menos ingresos percibieron en 2018 el 18 % del monto total de las transferencias, mientras que en 2020 bajo a 10 %, en tanto que los hogares con mayores ingresos las transferencias pasaron de 4 % en 2018 a 8 % en 2020; esto significa que la transición de una política pública focalizada a una política pública universal beneficio a los hogares con mayores ingresos y perjudico a los de menos ingresos.
Los programas sociales al ser universales se entregan a las personas que menos los necesitan, sea porque tienen más acceso a la información y procesos de solicitud de apoyo, como también por lo inadecuado de los procesos de implementación de las transferencias monetarias; por lo que están diseñados para aquellos hogares con mejores niveles de educación, lo que les permite tener un acceso privilegiado a los apoyos sociales, sobre aquellas personas que por su propia condición no están en condiciones de cumplir los requisitos y proceso en tiempo y forma.
Un ejemplo de lo que está sucediendo es el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro, los jóvenes de hogares con menores ingresos no tienen acceso a la información y procedimiento a seguir que se requiere para formar parte del programa, por lo que se concentra en las zonas urbanas y cabeceras municipales, dejando de lado a los de más altos niveles de marginación; otro ejemplo, es Sembrando Vida, que se otorga a campesinos que tengan 2.5 hectáreas, la mayoría de los hogares del campo de ingresos bajos posee menos de una hectárea.
Una adecuada política pública requiere un diagnóstico preciso que permita identificar con claridad las causas que generan un problema público, para luego diseñar los instrumentos idóneos que contribuyan a su solución para posteriormente crear los mecanismos de difusión que permitan llegar a la población que realmente tiene el problema, así como diseñar los procesos de implementación que sean acordes a las características de la población que se desea atender, si esto no sucede, las políticas públicas terminaran beneficiando a quienes menos necesitan de las intervenciones gubernamentales.
El programa 68 años fue una política pública progresiva, porque se focalizó en localidades de 50 mil habitantes o menos, que generalmente se encuentran con altos grados de marginación y rezago social, cuando este criterio se transforma, quienes están más cerca de la información genera que la demanda se incremente, así como la presión por recibir las transferencias, ya que cuentan con los mecanismos de presión para que esto se logre; en consecuencia, el comerciante, el rico del pueblo, el político local que se enriqueció cuando ejerció un puesto en el gobierno municipal, son los que reciben los beneficios de la política social.
En resumen, una política social regresiva mantendrá los altos niveles de pobreza y desigualdad al beneficiar a los hogares con mayores ingresos, por lo que el desafío que enfrenta la política social es focalizarse a los sectores con más alto rezago social, adoptando mecanismos eficaces de difusión, procesos simplificados y descentralizados de implementación, funcionarios y trabajadores con ética y sensibilidad social para dar prioridad a los sectores sociales más vulnerables. Próxima colaboración: 06 de octubre de 2021.
@jszslp



