Por qué fracasan las instituciones
Hace unos quince años el profesor Jorge Hintze -sociólogo y experto en temas de instituciones públicas- publicó un texto titulado “La desorganización óptima” -se puede googlear así- en donde aborda de manera prístina un problema añejo, poco reconocido y menos atendido: se pregunta por qué las instituciones “jamás pueden funcionar del todo bien y por qué ello, además de ser inevitable, puede dar lugar a instituciones distintas y mejores que tampoco funcionan del todo bien”.
El profesor Hintze parte de esta vieja preocupación que existe desde que a alguien se le ocurrió colocar a “lo que hacen las organizaciones” como objeto de estudio. Las razones de este interés son evidentes; a menudo nos preguntamos qué es lo que hacen las instituciones, cuánto cuestan, pero pocas veces se habla sobre su funcionamiento y sobre lo que en realidad entregan a la sociedad a la que se deben. Este asunto, aunque es público, no está instalado en la discusión pública.
Por definición, las organizaciones emplean recursos públicos para cumplir objetivos de producción que se dirigen a un entorno de derechos, problemas, necesidades o demandas. De manera tradicional suele medirse lo que hace una organización por lo que cuesta lograr sus objetivos. Es sencillo entender esto porque solo se requiere documentar el presupuesto que recibe una organización y en cierta forma, medir el cumplimiento de lo que se propone hacer.
Otra cosa distinta es intentar dimensionar el valor de lo que estas organizaciones producen. Para ello hay que distinguir entre el costo y el valor de las cosas. Hay organizaciones que cuestan menos de lo que valen; hay organizaciones que logran producir y transferir a la sociedad un valor mayor al mero costo de la organización por sí misma. Tenemos alguna idea sobre cómo entender el valor de las organizaciones y de lo que entregan a la sociedad, pero el método para medir ello no depende de una llana medición presupuestal. Es una noción que se relaciona con conceptos más amplios como bienestar, seguridad, gobernabilidad.
Regreso a la idea de inicio. ¿Por qué las instituciones parecen no funcionar bien? La propuesta del texto que le comparto parte de la idea del capital institucional, que representa una agenda poco atendida en el sector público. Hinzte explica que la carencia de capital institucional es lo que explica el fracaso de las organizaciones. No es el presupuesto o la ausencia de éste, sino la capacidad que tienen las instituciones para transformar los insumos (recursos humanos, financieros, tecnológicos, de conocimiento, políticos) en bienes y servicios que producen valor público.
Esta idea -que no tiene nada de nueva- en realidad es prometedora. Prestarle atención a la producción interna de capital institucional puede derribar ese pensamiento de la burocracia tradicional -no la de Max Weber- que asume que los problemas y las instituciones se resuelven con discursos o billetes. Prestar atención a la producción interna implica desarrollar estrategias -no acciones aisladas- que se orienten al fortalecimiento de las organizaciones desde sus propios integrantes.
Una sugerencia. La Escuela de Administración Pública de Catalunya publicó recientemente un “Marco Competencial del perfil innovador en las administraciones públicas”. La propuesta consiste en identificar y describir ocho capacidades básicas necesarias para mejorar el desempeño del sector público: autoorganización, aprendizaje autónomo, creatividad, comunicación, trabajo en equipo, creación de redes, captación de tendencias y gestión de riesgos. Esta propuesta requiere un compromiso claro por desarrollar itinerarios que habiliten de mejor forma a las personas que laboran en las organizaciones públicas desde esas ocho competencias. ¿No nos interesa a todos un sector público ágil, productivo, transparente, eficaz y eficiente?.
Esto implica modificar la lógica por la que se entiende el reclutamiento, la selección y la profesionalización de las personas que laboran en el sector público. Esto también implica otro tipo de compromiso político e institucional: el fortalecimiento del sector público importa y requiere estrategias claras para su atención.
¿Qué es lo contrario?. El anquilosamiento o la simulación del cambio cosmético. Y de eso ya hemos visto mucho.
Twitter. @marcoivanvargas




