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Prensa libre, terror de tiranos

Por Jorge Andrés López Espinosa

Febrero 21, 2022 03:00 a.m.

A

Uno de los elementos esenciales de las democracias modernas que construyen precisamente sólidos Estados Democráticos y Constitucionales de Derecho, es el ejercicio absolutamente libre de la prensa a través de los diversos medios para ejercer el periodismo. Cuando en un Estado se permite que la prensa sea amenazada, hostigada, perseguida y en no pocas ocasiones los periodistas asesinados, el Estado está condenando a muerte a su democracia. 

Y es que sin una prensa libre, crítica, activa, sencillamente no hay, no existe democracia y, en consecuencia el Estado pasa a convertirse en un vil poder autoritario y faccioso que no garantiza a los gobernados ninguna certeza de observancia a dos de los derechos fundamentales como lo son: la libre expresión y la información. 

Decía el gran periodista mexicano Don Carlos Septien García: “Un Estado se hallara´ en mejores condiciones de decidir sobre sus pasos, si el pueblo que lo sustenta esta´ enterado”.  

Ahora bien, cuando los ataques y agresiones al periodismo provienen de entes ajenos al Estado, será el mismo Estado el encargado de brindar la protección que garantice, pero, ¿qué ocurre cuando es el Estado mismo el agresor, o peor aún cuando el Jefe del Estado se convierte en el persecutor? 

Ese es quizá el peor de los escenarios para una democracia, cuando quien detenta el poder se vuleve inquisidor, pues no sólo coarta el ejercicio libre de la opinión crítica, sino que también coloca en situación de riesgo a quienes ejercen el periodismo; luego entonces el único instrumento de protección, el último reducto en que la prensa puede y en el que debe atrincherarse es en la no renuncia, la no claudicación, pues entre más se persiga, más se debe escribir, entre más se señale más se debe investigar y publicar, de modo que, el belicoso tirano que declara la guerra a un informador, se convierte en su propio verdugo, pues en su arrogancia no se da cuenta que una prensa libre, le garantiza el ejercicio democrático del poder, por el contrario una prensa acorralada con periodistas perseguidos y/o asesinados sólo pone en evidencia un gobierno totalitario con tufo a dictadura. 

En su informe del año 2021 denominado “Distorsión”, la prestigiada Organización Artículo 19 calificó a México como un país en el que, desde 2018 persiste la estigmatización de la prensa, la censura y el debilitamiento o abandono de las instituciones creadas para hacer contrapeso al poder, amén de la desinformación que se genera desde el gobierno, de acuerdo con esta Organización.  Sin embargo, lo más grave es que tan sólo en el primer semestre de 2021 se registraron 362 agresiones contra la prensa en México, y en estos dos primeros meses de 2022, ya son 5 cinco los reporteros asesinados. 

Por todo ello, mantengamos viva la posibilidad de escribir, de documentar, de criticar, de señalar, pero sobre todo de no claudicar en este ejercicio, -que insisto es el único escudo que tenemos para no perder tan preciadas libertades-; cuando se está quizá, en la noche más oscura de la libre expresión en México. 

Excelente inicio de semana. 

Los leo en el correo: jorgeandres7826@hotmail.com.