Prestigio y desprestigio
Pareciera que son estos momentos, los que ocurren dentro de los procesos electorales, los únicos en los que trabajan realmente los integrantes del Ceepac y el Tribunal Estatal Electoral; el resto del tiempo cobran puntualmente y laboran –según dicen– de manera relajada. Quizá no es tan absurda la idea de replantear la existencia y funcionamiento de algunos organismos autónomos que no sólo engrosan el aparato burocrático estatal, sino que al tiempo que se han convertido en verdaderas prelaturas unipersonales, donde imperan la endogamia gremial y el nepotismo. Como muestra se puede señalar al secretario ejecutivo del referido Tribunal, padre de la magistrada presidente.
Regreso al inicio, ahora sí, ya sin desviarme. En esta semana que concluye, el Tribunal Estatal Electoral en realidad ha trabajado. Desechó la impugnación de doña Francisca Reséndiz, indicando que los agravios señalados en contra de la dirigencia morenista y el proceso interno, mediante el cual fue designada Mónica Liliana Rangel, son infundados; la selección de la doctora fue conforme a derecho, y su candidatura está en firme.
También determinaron sus integrantes que el retiro de la candidatura plurinominal que el Ceepac, por motivo de paridad de género, había retirado a Alejandro Leal Tovías y otorgado a Marta Rangel, quedaba sin efecto, por lo que será devuelta al exsecretario de Gobierno. La impugnación partidista resultó eficaz, lo que demuestra que en realidad no existe un interés real por proteger los derechos políticos delas mujeres; esto se decide conforme a otros intereses, entre ellos ir protegiendo a los funcionarios salientes.
Mientras tanto, la Sala Regional del Tribunal Superior Electoral, con sede en Monterrey, devolvió al Estatal Electoral el caso del vivales Héctor Serrano Cortés, quien, recordemos, pretende saltar de una diputación federal por la Ciudad de México, a una local, apadrinado por Ricardo Gallardo. Hace dos semanas, el Ceepac resolvió negar su registro debido a que no había solicitado licencia a su actual encargo, no obstante, también era amañada la carta de residencia en el estado que le fue otorgada por el servil Ayuntamiento –gallardista– de Soledad de Graciano Sánchez. Serrano, al impugnar, decidió hacerlo directamente en la Sala Monterrey, la cual consideró que al no haber recurrido al local, debía reponerse el procedimiento. Veremos en qué acaba.
Ya fuera del terreno de los órganos electorales (aunque seguro regresará a ellos) pero también mencionando a otro parásito, está la situación del diputado Pedro Carrizales, que en un intento por continuar medrando pretende acceder a una diputación plurinominal federal, bajo la categoría –aceptada sin ningún pudor– de indígena. Se pensaba que el único oportunista que, sublimando la escasez maternal, había utilizado esta autoadscripción era el diputado Rolando Hervert Lara, quien se asume como indígena tenek, pero vemos que aparece también éste patético vividor, quien también ha decidido utilizar la denominación. Permítaseme suponer que no es una chicanada absoluta, y el señor piensa que pertenece a una etnia: la de pandillero urbano.
Mientras tanto de una forma pausada y tardía, se comienza una operación cicatriz en el Movimiento de Regeneración Nacional, en torno a la candidatura de la doctora Mónica Liliana; pero lo que debió ser efectuado a través de una bien cuidada reconstrucción estética, pareciera que se opera con crema de tepezcohuite; ya apareció –seguramente forzado por la dirigencia nacional de su partido– Sergio Serrano, en la foto de apoyo a la candidata. Pronto diluyó la dignidad recuperada al enfrentar la imposición.
En el mismo sentido, el exaspirante a la candidatura por ese partido Juan Ramiro Robledo Ruiz, no sólo apareció en la foto, sino que ofreció su experiencia y apoyo a la deslucida Rangel. Aquí es necesario reconocer que Juan Ramiro, considerando su origen y formación priísta ha sido y es un hombre del sistema, apegado y respetuoso de las decisiones de instancias superiores. No es la diputación federal que le fue ofrecida lo que motivó el acto, sino su disciplina partidista.
Desafortunadamente esta postura de apoyo a la muy cuestionada candidata, generó fricciones ideológicas al interior del grupo político conocido como “los Macabeos”, del que forma parte desde hace más de treinta años, y en el que su liderazgo es incuestionable. “No entiendo –señaló certeramente Fabián Espinosa Díaz de León– que se mezclen el agua y el aceite; la honestidad con la corrupción; la experiencia con el oportunismo; el prestigio con el desprestigio. Don Juan Ramiro Robledo, con la Dra. Mónica Rangel. Pero si a todo esto me dicen, es que así es la política, yo tendré como respuesta, esa política es la que siempre quisimos cambiar, es por lo que luchamos en conjunto; fue siempre el deseo de dejarle algo mejor a las siguientes generaciones.”
Cierto es, lo poco rescatable que entre los políticos de vocación y trayectoria pudiera haber por aquí, está a nada de irse por el desagüe. Caras resultarán estas alianzas antinaturales y desideologizadas al entorno político y social; todo se está entregando, como pago de favores, al oportunismo.
Gracias por la lectura; las fotos de los que hoy se divierten en la playa, posiblemente sean necesarias para los altares de noviembre.




