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Razonar y votar

Por Óscar G. Chávez

Junio 01, 2024 03:00 a.m.

A

En las elecciones de 2018 mediante la frase “Ni un voto a morena” repetida estridentemente en redes sociales por influenciadores y simpatizantes de la oposición se buscó frenar en las urnas los triunfos y avances del partido oficial, ignorando deliberadamente que el verdadero peligro para San Luis Potosí era el partido Verde.

El tiempo se ha encargado de mostrar la realidad del verdadero peligro,  pero por absurdo que pueda parecer, la obsesiva aversión a la figura presidencial de nueva cuenta fomenta la frase invitando a que de manera voluntaria, ofreciendo concesiones, imponiendo voluntades o ya de plano chantajeando y amenazando a quienes se puede, no se vote por el partido y los candidatos oficiales.

Nos guste o no, es necesario reconocer que si los votos hubieran favorecido a Xavier Nava en su búsqueda por la reelección, éste –dado su carácter veleidoso y contestatario– hubiera sido el único opositor verdadero y real con el que se hubiera enfrentado Ricardo Gallardo y no es de dudarse que saltando las vallas palaciegas, ya hasta hubiera ido a patearle la puerta como al presidente. Igual, pretender que Enrique Galindo representa la oposición en la capital es una sinrazón, apenas sí podría considerársele un dique que mantiene la ciudad relativamente a salvo de algunas embestidas gallardistas, pero de allí a que sea un verdadero opositor del gobernador, hay una gran distancia.

Habrá quienes se empeñen en sostener que fueron Morena y el batracio que la dirige a nivel nacional, quienes posibilitaron la llegada de Ricardo Gallardo a la gubernatura, en tanto que otros no dudan en achacar la maniobra al propio presidente de la República. Algo hay de eso, en el altar del pragmatismo se han acabado haciendo los más insólitos y terroríficos sacrificios, basta ver al decentísimo Marko Cortés caminando tomado de la mano del delincuente de Alejandro Moreno.  Y nadie dice “ni un voto al PRI”. 

En efecto, fue Morena el ente partidista que apuntaló primero la candidatura y después la gubernatura de Ricardo Gallardo; luego el codiciado mimo y golosinas presidenciales, así como las carpetas que en la Fiscalía General de la República le mantienen abiertas, le hicieron ver la conveniencia de poner todo a favor del proyecto cuaternario. ¡Todo con Andrés Manuel y nada sin él!

Ninguno de los apoyos, en ambos sentidos es gratuito, y así como la única manera de mantenerse lejos de algún penal federal es respaldando al presidente,  el proyecto de la Cuarta funcionará logrando que los gobernadores oficialistas y parásitos le garanticen mayoría en el Congreso de la Unión. 

Y ahí, unilateralmente acaba el compromiso. Una vez logradas las expectativas de la candidata oficial, nada la obliga a mantener vínculos, más allá de los estrictamente oficiales, con el gobernador potosino. Esto tiene una explicación sencilla: las elecciones de 2027, en las que será morenista la candidata a gobernador y nada podrá hacer Ricardo Gallardo para evitarlo.

Vienen estos comentarios a propósito del municipio de Soledad de Graciano Sánchez, en el cual Morena representa la única posibilidad real en el estado, para comenzar a mantener en la línea y poco a poco echar al proyecto gallardista. Donde, más allá del simbolismo, por ser el municipio en el que inició el proyecto de los Gallardo, puede ser electoralmente la punta de lanza que permita echar al verde, ya que sería evidente el desgaste y resquebrajamiento que comienza a experimentar su pretendido control absoluto del estado. 

Con todo y eso,  la aversión que provoca el partido oficial nubla cualquier capacidad de razonamiento, más en San Luis Potosí y entre los potosinos, donde los mezquinos intereses personales y partidistas están por encima del bien común. El voto ya está decidido por la mayoría de los electores que con todo y el más sólido de los argumentos, difícilmente cambiarán de opinión.