[Spoiler Alert: Quise decir prematuros]
Pregunta seria. ¿Por qué es tan importante que el gobierno de México reconozca o no al gobierno de Nicolás Maduro? ¿Cuál es la necesidad o la urgencia en materia política o de derecho internacional que justifique que México se pronuncie de forma explícita en contra de un gobierno claramente dictatorial? ¿Qué nuevas condiciones están ocurriendo ahora en Venezuela para detonar una respuesta mayoritaria por parte de la comunidad internacional?.
De inicio quisiera proponer que nos ubiquemos en una línea de tiempo donde la guerra fría quedó ya bastante atrás. No estamos ni cerca de las amenazas geopolíticas regionales como se vivieron durante los años 60, 70 y 80 del siglo pasado. Es verdad que México terminó alineado del lado de nuestro vecino distante (Estados Unidos) a pesar de que durante esos años también hubo auténticas corrientes de pensamiento ortodoxo de izquierda que trataron de incidir en las relaciones internacionales de México con los países de la región. El tratamiento que se le dio a estas voces fue más o menos similar a lo podríamos calificar el día de hoy como una brutal represión y persecución política. Esto tampoco es una exclusiva de la historia política de México. Tristemente, no hay democracia (latinoamericana o en el continente o en el mundo) que no tenga inscripciones de sangre en la larga lucha por la pluralidad política. Pero no quiero desviarme, regreso a la perspectiva actual.
El gobierno –probablemente- legal y claramente ilegítimo de Nicolás Maduro ya está en una etapa de crisis y decadencia. El episodio que se vivió ayer miércoles podría describirse de la siguiente forma: Juan Guaidó es el presidente de la Asamblea Nacional electa por voluntad popular. Pero esta Asamblea Nacional no reconoció la juramentación de Maduro del pasado 10 de enero ya que su “elección” fue resultado, dicen ellos, de un proceso fraudulento. Por tanto la Asamblea considera que no hay figura presidencial por lo que con fundamento en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, corresponde al Presidente de la Asamblea Nacional desempeñarse como presidente interino hasta la celebración de nuevas elecciones.
Se trata de una crisis política entre poderes. Uno legítimo, el otro no; uno democrático y el otro no a pesar de surgir de una elección que no fue competitiva, libre, justa; ni cumplió con los mínimos estándares internacionales de integridad electoral. En otro momento hablaremos de las distintas maneras en que Chávez y Maduro atentaron contra las instituciones del Estado, el control constitucional, el equilibrio de poderes y contra la misma democracia.
Regreso al planteamiento inicial. ¿Es reprochable la conducta del gobierno de México ante la situación de Venezuela? ¿Es pertinente que el Poder Ejecutivo Federal haga o no un reconocimiento del gobierno ilegítimo de Maduro?. ¿Por qué hay otros países que ya reconocieron de manera explícita a la presidencia interina de Guaidó?.
Trataré de ser claro. Las estrategias y acciones de presión política regional emprendidas por otros países no necesariamente corresponden a la aparente visión de ortodoxia diplomática del gobierno mexicano. El tema con la famosa Doctrina Estrada (googlead, por favor) se trata de determinar cuándo un reconocimiento explícito constituye una intromisión en los asuntos internos de otro país. De acuerdo con la teoría, el reconocimiento es una manifestación unilateral sobre una situación jurídica en un Estado (como lo puede ser reconocer al gobierno formal, al gobierno de facto, a un movimiento beligerante, entre otros). El reconocimiento tiene que ver con determinar si los nuevos gobernantes tienen control efectivo sobre su territorio y si son competentes para representar al estado venezolano en sus relaciones internacionales. El reconocimiento explícito no se reduce a un asunto de declaraciones políticas, sino a un tema de efectos jurídicos.
Suplico que no me tomen por un apologista de la aparente estrategia diplomática del gobierno mexicano. Solo pongo a su consideración que quizás se está esperando que se colmen ciertas condiciones políticas para emitir el reconocimiento formal y así no hacer enojar a Don Genaro Estrada con reconocimientos prematuros.
Otras preguntas serias. ¿Venezuela necesita en este momento una manifestación formal del gobierno mexicano? ¿o será que estos reproches sobre la tibia posición del gobierno mexicano tienen que ver con todo menos con Venezuela?.
Twitter. @marcoivanvargas
Pregunta seria. ¿Por qué es tan importante que el gobierno de México reconozca o no al gobierno de Nicolás Maduro? ¿Cuál es la necesidad o la urgencia en materia política o de derecho internacional que justifique que México se pronuncie de forma explícita en contra de un gobierno claramente dictatorial? ¿Qué nuevas condiciones están ocurriendo ahora en Venezuela para detonar una respuesta mayoritaria por parte de la comunidad internacional?.
De inicio quisiera proponer que nos ubiquemos en una línea de tiempo donde la guerra fría quedó ya bastante atrás. No estamos ni cerca de las amenazas geopolíticas regionales como se vivieron durante los años 60, 70 y 80 del siglo pasado. Es verdad que México terminó alineado del lado de nuestro vecino distante (Estados Unidos) a pesar de que durante esos años también hubo auténticas corrientes de pensamiento ortodoxo de izquierda que trataron de incidir en las relaciones internacionales de México con los países de la región. El tratamiento que se le dio a estas voces fue más o menos similar a lo podríamos calificar el día de hoy como una brutal represión y persecución política. Esto tampoco es una exclusiva de la historia política de México. Tristemente, no hay democracia (latinoamericana o en el continente o en el mundo) que no tenga inscripciones de sangre en la larga lucha por la pluralidad política. Pero no quiero desviarme, regreso a la perspectiva actual.
El gobierno –probablemente- legal y claramente ilegítimo de Nicolás Maduro ya está en una etapa de crisis y decadencia. El episodio que se vivió ayer miércoles podría describirse de la siguiente forma: Juan Guaidó es el presidente de la Asamblea Nacional electa por voluntad popular. Pero esta Asamblea Nacional no reconoció la juramentación de Maduro del pasado 10 de enero ya que su “elección” fue resultado, dicen ellos, de un proceso fraudulento. Por tanto la Asamblea considera que no hay figura presidencial por lo que con fundamento en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, corresponde al Presidente de la Asamblea Nacional desempeñarse como presidente interino hasta la celebración de nuevas elecciones.
Se trata de una crisis política entre poderes. Uno legítimo, el otro no; uno democrático y el otro no a pesar de surgir de una elección que no fue competitiva, libre, justa; ni cumplió con los mínimos estándares internacionales de integridad electoral. En otro momento hablaremos de las distintas maneras en que Chávez y Maduro atentaron contra las instituciones del Estado, el control constitucional, el equilibrio de poderes y contra la misma democracia.
Regreso al planteamiento inicial. ¿Es reprochable la conducta del gobierno de México ante la situación de Venezuela? ¿Es pertinente que el Poder Ejecutivo Federal haga o no un reconocimiento del gobierno ilegítimo de Maduro?. ¿Por qué hay otros países que ya reconocieron de manera explícita a la presidencia interina de Guaidó?.
Trataré de ser claro. Las estrategias y acciones de presión política regional emprendidas por otros países no necesariamente corresponden a la aparente visión de ortodoxia diplomática del gobierno mexicano. El tema con la famosa Doctrina Estrada (googlead, por favor) se trata de determinar cuándo un reconocimiento explícito constituye una intromisión en los asuntos internos de otro país. De acuerdo con la teoría, el reconocimiento es una manifestación unilateral sobre una situación jurídica en un Estado (como lo puede ser reconocer al gobierno formal, al gobierno de facto, a un movimiento beligerante, entre otros). El reconocimiento tiene que ver con determinar si los nuevos gobernantes tienen control efectivo sobre su territorio y si son competentes para representar al estado venezolano en sus relaciones internacionales. El reconocimiento explícito no se reduce a un asunto de declaraciones políticas, sino a un tema de efectos jurídicos.
Suplico que no me tomen por un apologista de la aparente estrategia diplomática del gobierno mexicano. Solo pongo a su consideración que quizás se está esperando que se colmen ciertas condiciones políticas para emitir el reconocimiento formal y así no hacer enojar a Don Genaro Estrada con reconocimientos prematuros.
Otras preguntas serias. ¿Venezuela necesita en este momento una manifestación formal del gobierno mexicano? ¿o será que estos reproches sobre la tibia posición del gobierno mexicano tienen que ver con todo menos con Venezuela?.
Twitter. @marcoivanvargas

