Reforma eléctrica, canto de sirenas
Los heraldos de Palacio Nacional recorren el territorio de la patria tratando de convencer voluntades, respecto de las supuestas bondades de una de las más siniestras ideas que ha tenido el mañanero gobernante.
La reforma constitucional que se plantea por parte de los transformistas de cuarta en materia energética y, especialmente, respecto de la industria eléctrica, es un grave riesgo para el país qué puede sumirnos en una tragedia económica de proporciones inenarrables.
Con información sesgada parcial incompleta y en ocasiones incluso falsa, tratan de convencer a la ciudadanía de la legitimidad de sus intenciones, sin dar verdadera razón y fundamentos claros por los cuales la solución que proponen al tema del sector energético es la adecuada.
Recurren a ejemplos comparativos con otros países, sin dar la explicación suficiente de cuáles son las razones por las que resultan pertinentes los ejemplos elegidos para llegar a una verdad.
Siempre existe la tentación de comparar situaciones presentes y actuales con otras que se dan en otras latitudes o en otros tiempos, para tratar de decir que una es mejor o peor cuando, en realidad, eso depende de tantos factores y de tantos contextos que es imposible hacerlo de manera tan irresponsable como ocurre en la iniciativa de López, puesto que para que un ejercicio comparatista sea de utilidad, no basta con solo enunciar los elementos a contrastar, sino que deben darse las explicaciones suficientes del porqué los modelos elegidos para tal equiparación son los que en realidad deben emplearse; adicionalmente, siempre deberá haber una conclusión como consecuencia del ejercicio, sustentado razonablemente en las convergencias y divergencias, tomando en cuenta los sesgos que puedan experimentarse por otro tipo de factores. Vamos, que no es comparar a cómo les dé la gana y ya.
¿Qué el sector eléctrico tiene problemas?, por supuesto que sí. Pero ¿es la solución desaparecer a los reguladores del mercado y permitir la concentración del poder y decisión única justamente en quien, a su vez, participará en el mercado como competidor? ¿Lo correcto es que el dueño de las canicas sea el juez, ponga las reglas y además juegue contra otros en franca desventaja?
Nadie ha dicho que la reforma sea inconstitucional. No puede serlo desde el momento que reforma la propia Constitución. Sin embargo, nada se ha mencionado respecto a los tratados internacionales y de los compromisos asumidos por México con otros países.
De acuerdo a la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados en sus artículos 26 y 27, todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido por ellas de buena fe, además de que una parte no podrá invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación del incumplimiento de un tratado. Una reforma constitucional viene a ser justamente una de esas disposiciones de derecho interno que no deben ser alteradas y que permitan excluir el acatamiento de las obligaciones asumidas en él.
Por supuesto que los transformistas quieren envolverse en la bandera y hablan de la soberanía nacional y el derecho que tiene el pueblo mexicano de poner en su Constitución las disposiciones que quiera; mismo derecho que tienen otros países para no hacer negocios con nosotros si traicionamos la palabra empeñada y andamos haciendo cambios constitucionales para tener pretexto para romper la palabra empeñada.
Los pregoneros del señor López nos dicen que con esta reforma constitucional bajará el precio de la luz en los hogares; ¿también bajará para empresas e industrias? Porque si no es así o, peor aún, aumentan, veremos un alza generalizada en muchos productos aún y cuando la luz doméstica resulte más barata. Adicionalmente, tampoco nos dicen los mensajeros cómo es que está reforma podrá significar el descenso de ese precio y menos aún nos dicen que pasará si con reforma y no disminuye el pago a las familias mexicanas. Ya vamos a tener la Constitución pervertida y, si no se dan los resultados entonces ¿quién gana? Eso de reformar solo para ver si funciona es una estupidez.
No cabe duda de que esta reforma es un adoquín más en el empedrado camino que están pavimentando para México los cuatroteros.
Y nada dijimos aun sobre el aspecto ambiental, que será en otra ocasión.
@jchessal




