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Retiemble en su centro la Tierra

Por Adolfo González Díaz Infante

Septiembre 24, 2022 03:00 a.m.

A

Este día 19 de septiembre y sólo unos minutos después de un simulacro precisamente de temblor se registró un sismo de 7.4 grados Richter en la CDMX. Sucediendo como todos sabemos tres veces desde 1985 en la misma fecha. El fenómeno tiene muchos ángulos de lectura, uno de los cuales es ECOLÓGICO, ya que lo que tiembla es nuestra casa y modifica la estructura interna y externa de la misma. Internamente el temblor es el desplazamiento de las PLACAS TECTÓNICAS sobre el magma líquido que compone el centro de nuestro planeta-casa, y externamente modifica nuestro paisaje, en este caso urbano y que resalta por la SOBREPOBLACIÓN de nuestra especie en el planeta, en este caso la CDMX, donde las afectaciones a nuestras casas, infraestructura urbana, caídas de árboles, etc. es más que evidente.

Desde el punto de vista sociológico, podemos observar que en un temblor de semejante magnitud prácticamente no hubo víctimas mortales como hubiese sido hace tan sólo algunos años como el temblor del año 1985. Y lo anterior es debido a que al darnos cuenta, con la propia experiencia de 1985, lo mortal que este evento puede ser, modificamos nuestros HÁBITOS DE CONSUMO, en este caso constructivos y de edificación de infraestructura, y empezaron a realizarlos tomando en cuenta los posibles efectos en el caso de un sismo y hoy la CDMX es más segura desde este punto de vista y el origen es nuestro INSTINTO DE CONSERVACIÓN DE LA ESPECIE, lo cual ha resultado en una mortandad prácticamente nula en este último evento.

La lección es que cuando sentimos amenazadas nuestras vidas tomamos decisiones adecuadas para salvar las mismas, basados en la experiencia. En el caso de la CONTAMINACIÓN de nuestra atmósfera, que cada uno de nosotros provocamos, aún no nos damos cuenta de que es tan peligrosa y mortal como un temblor de tierra debido a que nos mata lentamente mientras el temblor nos mata rápidamente. Un ejemplo es lo sucedido en LONDRES, INGLATERRA en el año de 1952 y que ocasionó miles de muertos en tan sólo 5 días; oficialmente se contabilizaron 4,000 muertos y hubo 150,000 hospitalizados con afectaciones respiratorias severas, pero la realidad fue mucho mayor, se cree que fueron más de 25,000 muertes. El origen fue el exceso de partículas de CO2 y de dióxido sulfuroso en el aire producto de la quema de Carbón Mineral en los hogares para calentar los mismos durante el invierno. El resultado fue que debido a la mortandad en Londres se tomaron medidas lentas pero adecuadas para atenuar los efectos de la contaminación del aire y el resultado es que hoy -60 años después- Londres tiene una muy buena calidad del aire, a pesar de ser una MEGALÓPOLIS de las más grandes de Europa.

La conclusión es que como HOMO SAPIENS que somos nuestra especie aprende a sobrevivir a base de las malas experiencias y por medio de ERRORES Y ACIERTOS, precisamente en ese orden y para generar el acierto primero cometemos el error. En nuestro caso, como en Londres, nunca tomaremos las medidas asertivas necesarias hasta cometer completamente el error, es decir seremos conscientes de NUESTRA CULPA PERSONAL en la generación de contaminación y por lo tanto de CAMBIO CLIMÁTICO hasta que tengamos miles de muertes rápidas por causas producto de nuestro consumismo y generación de contaminantes, lo cual está empezando a suceder, pero a un ritmo lento que no nos hace consientes de las causas.

Por lo anterior, seamos conscientes de nuestro éxito en el manejo de los SISMOS, especialmente en la CDMX y traslademos a nuestro ámbito personal y pensando en las siguientes generaciones que podríamos ahorrarles mucho sufrimiento y pérdidas de vidas, modificando antes de un suceso tan violento como el que hubo en Londres, pero esta vez a nivel mundial. Sembrando árboles en las partes altas de las cuencas y parando la deforestación evitaremos terminar ahogados en las vertientes de los ríos al mar. Consumiendo menos en general evitaremos emisiones de CO2 y gases de efecto invernadero, y miles de pequeños cambios que multiplicados por 7,800 millones de Homo Sapiens que somos generarían un gran cambio en nuestra CASA-PLANETA.