Saihamba, la reforestación más grande del mundo

Como una consecuencia del COLAPSO AMBIENTAL que empañó las olimpiadas de China en el año 2008 y que fue evidenciado en todo el mundo gracias a la inversión térmica que se vivió en Pekín en esos días precisamente. El gobierno chino reaccionó positivamente y en el año 2012 inició un programa que se denomina DESARROLLO DE LA CIVILIZACIÓN ECOLÓGICA, siendo el bosque de SAIHAMBA uno de sus proyectos estrella.

En su origen, la zona de SAIHAMBA siempre fue un bosque hasta que en los siglos XVIII al siglo XX recibió presiones ecológicas debido a la sobrepoblación, hasta convertirlo en el desierto que fue hasta el año 1962, en que se iniciaron sin mucho éxito los primeros esfuerzos para restaurar dicho bosque y frenar el avance del desierto en esa zona. Los trabajos se iniciaron enviando a la zona 369 SILVICULTORES de aproximadamente 20 años de edad, con el objetivo de recuperar el bosque con una extensión de 20,000 hectáreas equivalentes a 200 kilómetros cuadrados y en el que participaron tres generaciones.

El inicio del proyecto fue bastante deficiente, ya que la tasa de sobrevivencia fue de solo el 8 %, pero con el proceso de aprendizaje de error y acierto se utilizaron las 618 especies que más se adaptaban a la zona, dentro de las cuales existen 312 especies de plantas vasculares hasta que se logró una tasa de sobrevivencia del 98 %, para lo cual se utilizaron cultivos hidropónicos para acelerar el proceso de germinación y crecimiento inicial de las plantas. En el año 2017, el proyecto obtuvo el premio CAMPEONES DE LA TIERRA y es actualmente el proyecto ecológico insignia de China.

La cobertura del bosque pasó de sólo un 11 % en 1962 al 80 % en la actualidad y sus 20,000 hectáreas están muy estudiadas y se calcula que conservan y purifican 137 millones de metros cúbicos de agua al año, además de sustraer 860,000 toneladas de Dióxido de Carbono al año y liberar 600,000 toneladas de oxígeno anuales. De ese tamaño es el beneficio ecológico de esa labor de remediación. Basado en este éxito, China se ha propuesto ser ahora una ECOCIVILIZACIÓN y en este siglo se consideró el DETERIORO AMBIENTAL como un PROBLEMA DE ESTADO y mediante las políticas ambientales adecuadas pasó de tener una cobertura boscosa de sólo el 14 % en 2001 al 23 % en 2020, lo cual se ha traducido en un ahorro del 18 % en las emisiones de dióxido de carbono y un ahorro hídrico del 23 %. Pero el costo de este programa es altísimo y se calcula en 70,000 millones de euros en los últimos 5 años. Recordemos que China es la responsable del 27 % de las emisiones de dióxido de carbono del mundo.

Los beneficios son innumerables, además del refugio para fauna de todo tipo. Tan sólo en Pekín se han reducido las tormentas de arena en un 70 %.

Mientras vemos este excelente ejemplo de remediación del daño ambiental, en nuestro país acaba de iniciar nuestra ya TRADICIONAL TEMPORADA DE INCENDIOS, como el que fui testigo esta misma semana en la Sierra de Arteaga en Coahuila, en la misma zona donde hubo grandes incendios en 2020 y 2021. Esto es sólo el resultado de nuestra indolencia como ciudadanos ante estos pésimos manejos de los bosques por parte de sus propietarios sean particulares o comuneros; de las pésimas políticas ambientales practicadas por nuestros gobiernos desde hace décadas, sin importar su procedencia y los pésimos resultados de las entidades como SEMARNAT, PROFEPA, CONAFOR, etc; que como siempre lo repetimos no es por ignorancia e incompetencia de su personal, sino por los marcos jurídicos que las controlan y los bajos presupuesto con que cuentan y que en esta última administración se recortaron aún más. Mientras en China la Conservación Ambiental es un asunto de Estado, aquí es un asunto que prácticamente no existe e incluso se utiliza como arma política constantemente, basta ver nuestro Tren Maya y nuestra refinería. Pero la remediación ambiental tiene que empezar por cada uno de nosotros en nuestra vida diaria y no movernos en nuestra zona de confort simplemente echando la culpa al gobierno. Mientras esto escribimos sigue adelante el programa SEMBRANDO VIDAS, del cual no vemos resultados ni evaluaciones reales. Trataremos desde esta columna de dar seguimiento a ese programa, del cual sólo escuchamos POLITIQUERÍAS y reparto de dinero sin resultados reales.