Sí al Ecologismo, al Feminismo y a los Derechos Humanos
Es muy desalentador escuchar discursos como el expresado por el Titular del Poder Ejecutivo Federal mexicano en días pasados, al referirse despectivamente a las grandes causas de las luchas de millones de personas en todo el mundo por cambiar la realidad del plantea y de la humanidad.
En primer lugar el ecologismo representa la lucha por la habitabilidad del mismo planeta en el que vivimos todos, -incluido el habitante del Palacio Nacional-, sin agua, sin aire de calidad y sin sustentabilidad, ninguna forma de vida será posible, mucho menos falaces transformaciones discursivas.
Ser ecologista no es una moda, es la conciencia de que somos parte de un todo, resulta impertinente y absurdo que trasnochados Jefes de Estado le apuesten hoy al carbono, a la explotación del petroleo refinado y a debastar la selva con una obra ferroviaria que destruye areas naturales protegidas.
Ir contra el feminismo es negar per se la violencia latente existente en contra de las mujeres que sacude a México, colocar a la lucha feminista en el saco de neoliberalismo es una agresión artera contra las miles de mujeres víctimas de feminicidios, el Estado Mexicano ha suscrito compromisos internacionales que deben cumplirse, con independencia de quien presida el Ejecutivo Federal, por ejemplo la Convención Belem do Pará, que es una conquista que representa la lucha de las mujeres en toda latinoamerica, que logró establecer parámetros mínimos para impulsar a los Estados a erradicar y sancionar la violencia por razón de género.
Ergo, resulta inaceptable que la lucha de las compañeras se coloque ad hoc en el mentiroso discurso emanado del Foro de Sao Paulo para descalificar la lucha feminista pues por ejemplo hoy, simplemente nadie que se jacte de liberal, podría ir en contra del reconocimiento de las mujeres a decidir libremente sobre su cuerpo.
Ahora bien, señalar respecto a la defensa de los derechos humanos que son también una construcción del neoliberalismo, no sólo es temeraria la afirmación sino que además lastima los avances que en la materia se han logrado en el mundo; si tal afirmación se realizó por -como se dijo-, no luchar contra la pobreza, el que lo afirma desconoce por completo que precisamente los derechos humanos economicos y sociales son el motor que ha impulsado la búsqueda de la igualdad, cuyos principales enemigos son precisamente la pobreza y la pobreza extrema.
En este sentido, una de las criticas más severas en los comienzos de la lucha por los derechos humanos era el individualismo de la lucha por los derechos civiles y políticos, no obstante esa visión individualista quedo superada, pues estamos ciertos que el ejercicio de las libertade sólo florecen en Estados más igualitarios donde la salud, la educación y el trabajo digno y bien remunerado estén garantizados.
De modo que, no hay argumento válido alguno para sostener que el ecologismo, el feminismo y los derechos humanos sean banderas neoliberales, por el contrario la izquierda radical, la impositiva, la que ve afrentas donde no las hay, la que le molesta la disidencia, esa es la principal enemiga de las causas para que la humanidad avance hacia mejores escenarios.
En este sentido, treinta millones de votos no dan derecho alguno a ir en contra de las grandes causas, de esas que son necesarias para la vigencia de una democracia que se convierte en hueca cuando no se respeta el planeta, a sus habitantes ni a sus derechos.
Finalmente, es un deber moral señalar desde este espacio de libertad, que aquí se seguirá ejereciendo y defendiendo el derecho a disentir, pues dejar de hacerlo sería claudicar ante lo que evidentemente representa lo más oscuro de un México al que ya no quisieramos regresar y no somos pocos los que pensamos así. Persistir y Resistir es la mejor forma de recordar a los que hoy ya no están con nostros.
Hasta el próximo lunes.




