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Sí hay una Tercera Vía

Por Jorge Andrés López Espinosa

Abril 12, 2021 03:00 a.m.

En el preludio de la cita más importante de la historia, que son las elecciones del próximo 6 de junio, en estas líneas invito a mis fieles lectores a efectuar una seria reflexión respecto a lo que, como país hemos sido, somos y queremos ser. 

En 1929 Plutarco Elías Calles y otros notables sobrevivientes después de casi dos décadas de Revolución Mexicana, generaron un discurso esperanzador, el de llevar la justicia social propia de la Revolución a todos los rincones de México, bajo el cobijo del discurso de una revolución inacabada, pendiente y siempre en proceso, al tomar el poder se hicieron llamar a sí mismos los gobiernos de la revolución, adoptaron los colores patrios en su insignia y al hacer suya esa idea, la repitieron una y otra vez, lo que les permitió transitar por décadas hasta que su discurso se agotó al inicio del siglo XXI. 

Así, en el año 2000 un partido nacido en 1939, cuya fundación se atribuye a Manuel Gómez Morín, fue la más férrea oposición del partido hegemónico, bajo el principio de buscar una patria honrada y generosa, finalmente con la arenga del cambio encabezada por Vicente Fox, logró lo que para muchos, fue la hazaña más grande de la historia reciente, vencer en las urnas al viejo sistema revolucionario mexicano. 

Sin embargo, no se debe olvidar lo ocurrido años antes, en 1989 cuando el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y un grupo de disidentes del entonces partido oficial, entre ellos el actual Titular del Ejecutivo Federal, conjuntados con notables liderazgos de izquierda como Heberto Castillo y algunos otros quienes incluso, por años habían permanecido en la clandestinidad conformarían primero un frente y posteriormente un partido que pretendió ser una opción distinta para el país. 

Vendrían las elecciones de 2006 y 2012 con la historia que ya se conoce, así el candidato derrotado en ambas contiendas se convirtió en fundador y líder moral de una expresión política diferente a la fundada en 1989 por Cárdenas; por lo que en 2018 participó con un partido político propio e hizo un llamado a la esperanza de una regeneración nacional, ante el hartazgo social que habían provocado los dos últimos gobiernos (Calderón y Peña), obteniendo así más de 30 millones de votos. 

Sin embargo, lejos de convocar a un gran pacto social y a una reconciliación nacional, conformó un gobierno con funcionarios y legisladores hiper reciclados, que sirvieron al viejo sistema político revolucionario que tanto dijo combatir: (Bartlett y Muñoz Ledo) por citar dos notables. 

En tan solo dos años y cinco meses de gobierno ha impulsado reformas regresivas en materia energética, desapareció fideicomisos que beneficiaban a madres trabajadoras, el pasado 8 de marzo mandó colocar un muro para proteger un Palacio (donde por cierto –insisto- en los Palacios solo viven los Monarcas), pero no ha logrado disminuir la violencia de género que lastima a las mujeres, ha denostado un día sí y otro también a la prensa que le critica, pero lo más lamentable es que todos los días lanza un mensaje que pretende dividir a la nación, chairos, fifís, liberales, conservadores. 

Por eso México, las y los mexicanos libres no podemos resignarnos a elegir entre el pasado y la prehistoria, ni entre los malos y los peores, estimados lectores la historia consigna hechos irrefutables que ahí están, las identidades y vidas de quienes hoy pretenden volver y/o permanecer, ese intento nos debe obligar a despertar, despertar las conciencias de un México que no debe ni puede resignarse a que todos las mañanas seamos testigos de perversas decisiones disfrazadas de tiernas ocurrencias, despertar y ser valientes para decir fuerte y escribir con letras mayúsculas: NO ESTOY DE ACUERDO, ni con el pragmatismo aliancista que ofende inteligencias, militancias e ideologías, ni con el rancio liderazgo mesiánico y autoritario; se vale pensar y ser distintos, porque sí hay de otra, la tercera vía, la alterna, la de los ciudadanos en movimiento, que caminamos libres por las calles sin guaruras, que pagamos nuestros impuestos, que creemos y defendemos las libertades porque es lo más valioso que heredaremos a nuestros hij@s; nos dicen a los naranjas que estamos locos, pero ya lo dijo Cervantes en su Quijote: “Cambiar el mundo amigo Sancho, que no es locura ni utopía, sino justicia.”  Y claro que lo vamos a cambiar. 

Excelente inicio de semana.