¿Son las firmas del Frente otra consulta “patito”?
Raúl Rodríguez
Muy orondos, los dirigentes de los partidos que conforman el Frente Amplio por México (FAM) informaban la tarde del pasado miércoles 9 de agosto haber reunido poco más de 1.7 millones de firmas dispersas en al menos 17 estados, en la primera fase de selección de su candidata o candidato presidencial, la que finalmente remontaron, en orden de los apoyos reunidos, Xóchitl Gálvez, Beatriz Paredes, Santiago Creel y Enrique de la Madrid.
Claro que abrir canales de participación ciudadana como en este caso, es algo que no puede ni debe desdeñarse, aunque al final resultó que, de las firmas recabadas, la notable mayoría provienen de las estructuras partidistas (PAN-PRI-PRD), no de la sociedad civil; sin que hubiera, además, un mecanismo transparente y confiable que las auditara para no tomar como buenas firmas no válidas, tal y como ocurrió con Margarita Zavala, Jaime Rodríguez “El Bronco” y Armando Ríos Piter en 2018, primera vez que hubo candidaturas presidenciales independientes.
El caso es que llenos de presunción y muy contentos de sí mismos, el panista Marko Cortés, el priista Alejandro Moreno y el perredista Jesús Zambrano, junto con su articulador, el empresario Claudio X. González celebraban ruidosamente lo que, a su tendencioso juicio es un hecho histórico: la postulación de candidatas o candidatos a cargo de la ciudadanía.
Cabe preguntarse, sin embargo, por qué este ejercicio opositor que reunió 1.7 millones de firmas sí sería digno de aplauso y no las consultas —que en su momento calificaron de “patito”— sobre la cancelación del NAIM con una participación un poco menor de 1.1 millones de ciudadanos; sobre el juicio a los expresidentes con 6.6 millones de votos, cantidad que quintuplica ésta de la oposición aliancista; o sobre la revocación de mandato con 16.5 millones de votos, esto es, 800% más.
Como sea, la celebración de Xóchitl (554 mil firmas), Beatriz Paredes (452 mil), Creel (358 mil) y De la Madrid (344 mil) empezó a acuitarse la misma noche del miércoles con los reproches, primero y el franco reclamo, después del PRD y sus prospectos que fueron echados de la contienda, no obstante haber superado el mínimo de las 150 mil firmas requeridas, pero que se declararon inválidas por no conseguir la dispersión en por lo menos 17 estados: Silvano Aureoles (288 mil) y Miguel Ángel Mancera (195 mil).
Al día siguiente, jueves 10 de agosto, Aureoles y Mancera declararon que se trataba de una exclusión política que no permitirán, mientras que el dirigente nacional del partido del sol azteca, Jesús Zambrano criticaba el proceder del Comité Organizador del FAM, y anunciaba que su partido ponía pausa a su participación en la alianza.
Y es que tienen la sospecha de que se trató de una decisión cupular partidista del PAN y el PRI, operada por dos integrantes del Comité Organizador: los exconsejeros electorales del INE, Arturo Sánchez Gutiérrez, siempre cercano a los intereses del blanquiazul, y Marco Baños, pegado a los del tricolor.
Pero la lógica de la conveniencia indica que todo quedará en un berrinche perredista. Ese partido obtuvo en las elecciones federales intermedias de 2021 un 3.25% de la votación, muy cerca de perder el registro. Fuera de la alianza, entonces, seguramente lo perdería en 2024.
El próximo miércoles se conocerá el resultado del sondeo que definirá a la terna finalista opositora. Enrique de la Madrid parece ser el rival más débil.
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