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¿Traición o Firmeza?

Por Jorge Andrés López Espinosa

Septiembre 09, 2024 03:00 a.m.

A

Esta semana que inicia es trascendental para nuestra nación, la decisión que se tome el martes en el Senado de la República, muy probablemente alcanzará a la siguiente generación de mexicanos y lo será con cualquiera de los dos resultados. 

Tenemos un primer escenario, ese en el que algún senador traiciona el mandato que le fue depositado por el voto opositor, si eso ocurre, su voto o ausencia deliberada, tendrá una inmediata consecuencia, se convertirá en la o el político absolutamente más despreciable del país, -que mire Usted ganarse ese lugar no es poca cosa-, por lo cual muy difícilmente podrá volver a mirar a los ojos a sus hijos, sino que además el agravio, le alcanzará para varias generaciones y ni el manto protector del oficialismo le blindará de la macha perpetua de la traición. 

En ese caso, la absurda reforma a los Poderes Judiciales (así debe nombrarse en plural) transitará por el Senado, lista para enviarse a los Congresos Estatales donde puede abrirse una ligera posibilidad de frenado, considerando que esas Legislaturas también conforman el Constituyente Permanente, y si bien se afirma que pasarla será mero trámite, seguramente entidades como: Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes, Durango, Coahuila, Nuevo León, Jalisco, Yucatán, Chihuahua, podrían dar la batalla. 

El segundo escenario que podría suceder es que los 43 Senadores, firmes, dignos, congruentes y valientes, voten en contra de la perversa reforma judicial, que nuestros senadores hombres y mujeres libres, resistan con coraje las embestidas del oficialismo para comprar su conciencia y se mantengan estoicos ante las amenazas de cualquier clase de perjuicio o persecución. Sí lo logran, esos 43 senadores, todas y todos, habrán dado la mayor lección de congruencia política y con ello habrán ganado también su paso por la historia patria, dándole una nueva oportunidad a nuestra democracia al honrar con su voto legislativo a Don Belisario Domínguez, de modo que nuestra nación pueda decirle al mundo que el Estado Mexicano se resiste a convertirse en un vil Estado Jurídico y quiere continuar siendo el Estado Democrático y Constitucional de Derecho, que entre todos hemos construido. 

Pero también, lo positivo será que la discusión una vez abierta no deberá quedar ahí, pues se debe reconocer que los Poderes Judiciales en México Sí ameritan una transformación de fondo, de a de veras, desde luego no la que fue planteada desde el Ejecutivo, sino una que maximice la transparencia por ejemplo, en el ingreso al sistema de carrera judicial, que esta se fortalezca con más y mejor preparación académica, que se homologuen hacia arriba y no hacia abajo los salarios entre los poderes judiciales locales y el federal, pues ambos administran justicia y son igual importantes. 

Órganos de control y vigilancia confiables, que revisen lo mismo al mozo de juzgado que al Magistrado o al Ministro, que opere un sistema de revisión capaz de detectar los actos de corrupción y nepotismo que desde luego existen. Por último, lo que me parece mas importante de una reforma judicial de gran calado, es el nivel de información con que se presneta, por ello sería ideal que todo mexicano, sin ser abogado de profesión, sea capaz de conocer con claridad como funciona nuestro sistema administración de justicia, que se deje de confundir con la labor de procuración que realizan las Fiscalías General de la República y las Estatales, las que por cierto son Organismos Constitucionales Autónomos, que son y deben ser en la praxis totalmente independientes de los tres Poderes clásicos: del Ejecutivo -por supuesto-, del Legislativo y del Judicial. Una gran campaña pues de reeducación para el pueblo -al que tanto se apela-, para que conozca a fondo el gran e importante trabajo que realizan los juzgadores, sin dejar de explicar de mejor manera lo que hace la Suprema Corte, los Tribunales Colegiados, Unitarios y los Jueces de Distrito en defensa de nuestros derechos humanos, a través de ese extraordinario mecanismo orgullo de México: el Juicio de Amparo. 

Pero todo ello se decidirá en una votación histórica en sede senatorial, ¿habrá traición o persistirá la firmeza?. Yo quiero seguir creyendo en mujeres y hombres con ideales. 

Los sigo leyendo en el correo: 

jorgeandres7826@hotmail.com.