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Un Crimen Organizado soterrado

Por Francisco Salazar Soni

Enero 13, 2022 03:00 a.m.

“Vamos a las calles a exigirles a estos hijos de la chingada del crimen organizado que le paren, y a estos cabrones del gobierno, 

que respondan”. 

Javier Sicilia. 

A raíz de mi columna de la semana pasada algunos lectores me cuestionaban la poco clara definición de crimen organizado. Y tienen razón, por ejemplo: Un par de mozalbetes mexicanos roban baterías de los automóviles en la vía pública, mismos que son enviados por un sujeto que les paga su comisión. A su vez el sujeto de los mozalbetes tiene que vender en el mercado negro las baterías y entregar el 50% de las ventas al jefe de una banda criminal que opera en la zona centro de la ciudad y este a su vez tiene que darle un “moche” al jefe de policía del cuadrante centro histórico para que proteja a todos. Pero igual, pueden ser las computadoras del vehículo, las llantas, objetos del interior, o el mismo vehículo. ¿Es crimen organizado o una asociación delictiva menor?

El delito se manifiesta en diversas formas con actores habilitados directa e indirectamente pero al fin con una línea de mando. Así, no han podido llegar a un consenso en el concepto desde el 2003 en la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Transnacional UNTOC, pero que obliga a los Estados miembros a considerar una definición de crimen organizado en sus países. Para evitar confusiones, se conceptúa en “Grupos del Crimen Organizado” y “Delitos Graves”, con la clara distinción de criminalidad de bajo nivel y criminal organizada con estructuras jerárquicas y hasta redes vagamente conectadas por células cuasi independientes. Pero sin olvidar que todas tienen un fin, el lucro.   

Y algo que en países rudimentarios en la lucha contra el crimen organizado, cárteles, bandas, asociaciones o como se les quiera llamar, es que dejan de lado los mercados criminales. Que pueden ser mercados legales como ilegales, pero que son transcendentales en la modalidad de grupos criminales para su financiación, como por ejemplo, el limón, el aguacate, la masa, el cemento, etc.

Pero nada de lo anterior sería posible sin los “Actores Criminales”:

Los Grupos de Mañosos, claramente definidos y conocidos a nivel nacional y local, tienen un nombre, una marca que los distingue, un liderazgo definido, un control territorial y una afiliación que los identifica como mañosos.

La Red, delincuentes asociados que participan en actividades criminales en grupos pequeños y que se adhieren a los primeros o se rentan, no son conocidas, no controlan territorio, pero si se dedican al tráfico ilícito de mercancías, robo, extorsión, secuestro, etc. 

Y por último pero los más importantes: Actores Estatales, ya están “integrados” en los aparatos del Estado, federal, local y municipal. Es la máquina que aceita la estructura criminal, desde los mozalbetes roba baterías, hasta los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

TAPANCO: Pueden aniquilarlos sin procesos judiciales, pueden desaparecerlos, pueden pactar discretamente, pero sin gobernanza real la relación del Estado y sus gobernantes crea desconfianza, pierde legitimidad, la sociedad se vuelve vacilante y potencializa las oportunidades criminales. 

Al final no importa quien robó la batería, el ciudadano la quiere de vuelta.

Francisco.soni@uaslp.mx 

Twitter: @franciscosoni