El fin de un año y el arranque de otro es siempre un momento de obligada reflexión, sobre aquello que fue y lo que tal vez será. Es el momento que normalmente elegimos para proyectar la recomposición de nuestra vida, a través del enunciado de optimistas propósitos.
Sin embargo, creo que el tema no está en los “qués” sino en los “cómos”. Decía mi profesor de etimologías y latín en la prepa, don Félix Corpus, una inolvidable frase al respecto: “Julián dice que Juan sabe, pero que no sabe como; si sabe y no sabe como, es claro que nada sabe. En el como está la clave”.
La forma en que enfrentamos nuestros desafíos, nuestras metas, es en realidad lo que marca la esencia de nosotros, de nuestra personalidad. Frente al reto, ¿cuál actitud corresponde?. Dijo Shakespeare, en voz de Hamlet: “Ser o no ser? He ahí el dilema. ¿Cuál es más digna acción de ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta o darles fin con atrevida resistencia?”
Tenemos la costumbre de ser generosos en las peticiones al futuro, ya orando o formulando deseos con doce uvas pero, ¿tenemos conciencia de nuestras propias acciones en la búsqueda y conquista de nuestros retos? ¿Hacemos lo que nos toca en la batalla, para alzar la bandera del triunfo? ¿Agotamos nuestro ánimo en la petición y nos sentamos a esperar que el fruto caiga maduro en nuestras manos? Dice la letra de la canción “Hoy comí con el abuelo”, de Juan Salvador: “Tu le pides a la vida, pero dime qué le ofreces; y esto no lo olvides nunca, mi nieto, pídele lo que mereces”.
¿Qué nos lleva a la pasividad, a la actitud de solo merecer? La lista de razones es larga, que va desde la soberbia de creernos acreedores de todo, solo por ser nosotros, hasta el temor absoluto al futuro y sus resultados. El miedo al fracaso inhibe en buena medida los arrestos necesarios para ver cara a cara a lo que se nos presenta día a día, en la construcción del porvenir. Vale la pena tener presente lo que Enrique Bunbury dice en su canción “Prisioneros”: “Ningún mar en calma hizo experto a un marinero”.
Winston Churchill nos dejó dos enormes frases que debemos tener presentes, pues en mucho aportan para decidir nuestras acciones futuras en busca de nuestros fines. La primera nos da nota de la actitud que debemos guardar con nosotros mismos: “No es un momento para la comodidad y el confort. Es el momento de la osadía y la resistencia”; la segunda, nuestra actitud con los demás, cuando avanzamos entre críticas y prejuicios: “Nunca llegarás al final de un viaje si te paras a tirar piedras a cada perro que te ladre”.
Atrevernos a lo osado, al riesgo, a lo complicado, es la mejor manera de acercarnos a la meta, de lograr la consecución de nuestros anhelos; dijo Ernesto Guevara, el Che: “Seamos realistas y hagamos lo imposible”.
Cierro esta columna con una cita de Mario Benedetti, las dos primeras estrofas de su poema “No te rindas”, deseando a mis lectores un feliz año 2018:
No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo
@jchessal
Sin embargo, creo que el tema no está en los “qués” sino en los “cómos”. Decía mi profesor de etimologías y latín en la prepa, don Félix Corpus, una inolvidable frase al respecto: “Julián dice que Juan sabe, pero que no sabe como; si sabe y no sabe como, es claro que nada sabe. En el como está la clave”.
La forma en que enfrentamos nuestros desafíos, nuestras metas, es en realidad lo que marca la esencia de nosotros, de nuestra personalidad. Frente al reto, ¿cuál actitud corresponde?. Dijo Shakespeare, en voz de Hamlet: “Ser o no ser? He ahí el dilema. ¿Cuál es más digna acción de ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta o darles fin con atrevida resistencia?”
Tenemos la costumbre de ser generosos en las peticiones al futuro, ya orando o formulando deseos con doce uvas pero, ¿tenemos conciencia de nuestras propias acciones en la búsqueda y conquista de nuestros retos? ¿Hacemos lo que nos toca en la batalla, para alzar la bandera del triunfo? ¿Agotamos nuestro ánimo en la petición y nos sentamos a esperar que el fruto caiga maduro en nuestras manos? Dice la letra de la canción “Hoy comí con el abuelo”, de Juan Salvador: “Tu le pides a la vida, pero dime qué le ofreces; y esto no lo olvides nunca, mi nieto, pídele lo que mereces”.
¿Qué nos lleva a la pasividad, a la actitud de solo merecer? La lista de razones es larga, que va desde la soberbia de creernos acreedores de todo, solo por ser nosotros, hasta el temor absoluto al futuro y sus resultados. El miedo al fracaso inhibe en buena medida los arrestos necesarios para ver cara a cara a lo que se nos presenta día a día, en la construcción del porvenir. Vale la pena tener presente lo que Enrique Bunbury dice en su canción “Prisioneros”: “Ningún mar en calma hizo experto a un marinero”.
Winston Churchill nos dejó dos enormes frases que debemos tener presentes, pues en mucho aportan para decidir nuestras acciones futuras en busca de nuestros fines. La primera nos da nota de la actitud que debemos guardar con nosotros mismos: “No es un momento para la comodidad y el confort. Es el momento de la osadía y la resistencia”; la segunda, nuestra actitud con los demás, cuando avanzamos entre críticas y prejuicios: “Nunca llegarás al final de un viaje si te paras a tirar piedras a cada perro que te ladre”.
Atrevernos a lo osado, al riesgo, a lo complicado, es la mejor manera de acercarnos a la meta, de lograr la consecución de nuestros anhelos; dijo Ernesto Guevara, el Che: “Seamos realistas y hagamos lo imposible”.
Cierro esta columna con una cita de Mario Benedetti, las dos primeras estrofas de su poema “No te rindas”, deseando a mis lectores un feliz año 2018:
No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo
@jchessal

