Un simple conejo

Creo que hay dos armas imbatibles: las palabras y el buen humor. Si ambas se mezclan con algo de inteligencia se vuelven indomables. En los últimos tiempos parecía que ambas habían estado muriendo en olvido de la Muñeca Fea: escondidas entre los rincones, temerosas que alguien las vea. Hace algunos meses estuve francamente preocupada porque por primera vez en muchos años que tengo de tratar con jóvenes, me topé con una ausencia de palabras que asusta. No era únicamente que no leyeran libros, sino que tampoco había en ellos algún interés por cualquier forma en que las palabras cobraran vida: llámense películas, música, o por lo menos series de televisión. Cada expresión de arte en donde las palabras se vuelven faro, parecía no importar. Pero importaba: me encontré con chicos llenos de ideas atoradas y sentimientos atragantados.
Encontrar entonces que hay quien sigue usando las palabras como un acto de rebelión me ha parecido esperanzador. Tenemos el caso, por ejemplo, del libro para niños Un día en la vida de Marlon Bundo. Como recordarán, el vicepresidente de Estados Unidos, Michael Pence, es un hombre de ideas ultra conservadoras y aunque tiene un ego enorme, es un poco más discreto que el personaje que ocupa la Oficina Oval. Así, resulta que la familia Pence tiene de mascota a un conejo que se llama Maron Bundo. El conejo aparece frecuentemente en las redes sociales del vicepresidente y su familia. Como el animalito cae simpático, la esposa de Pence y su hija escribieron un libro para niños con Marlon Bundo como protagonista. Se titula Marlon Bundo: un día en la vida del Vicepresidente, donde el conejito acompaña a Pence a todas sus actividades y pretende dar a conocer a los niños qué hace un vicepresidente. Es también un acto propagandístico para el hombre, quien tiene el carisma de un cangrejo de Alaska (o sea, nada) y bien podía usar a un tierno conejito para atraer simpatías.
La publicación del libro estaba anunciada para mediados de marzo, así que el equipo del comediante John Oliver, quienes se han caracterizado por ser tremendamente críticos con el actual gobierno, pensó en contrarrestar el efecto del libro de la familia Pence, publicando otro que tuviera un mensaje más liberal. Jill Twiss, quien es una de las guionistas del programa de Oliver, Last Week Tonight, y que además es comediante y actriz, fue la encargada de crear otro libro infantil que abordara uno de los temas que Pence ataca: los derechos de las personas homosexuales, contado a través de Marlon Bundo. Sin embargo, aunque evidentemente la idea de hacer otro libro con el conejo tiene la clara intención de molestar a Pence, está escrito con toda forma y es en verdad un libro donde, a pesar de que uno pueda o no estar de acuerdo específicamente con los matrimonios entre personas del mismo sexo, sí auxilia a tratar de una manera sencilla la inclusión, el respeto y la tolerancia. El Marlon Bundo de Twiss se lanzó un día antes que el de Pence y ha resultado ser un exitazo comercial, en parte, por supuesto, porque el descontento con el actual gobierno es enorme, pero también porque críticos serios han avalado el texto. Claro, no se ganará el Nobel, pero es un libro bien escrito, con una buena historia y bien ilustrado.
No es la primera y seguramente no será la última vez que un libro para niños tenga la intención de ser crítico contra un gobierno al mismo tiempo de crear una historia que aprenda a formar a los pequeños. El caso más claro, aunque poco conocido, es el de Los Viajes de Gulliver, publicado por primera vez en 1726, escrito por Jonathan Swift. Como recuerda usted, lectora, lector querido, el libro trata sobre los viajes de Lemuel Gulliver, primero cirujano y luego capitán de barco, por exóticas tierras. Los pasajes más populares son el de la tierra de enanos (Liliput) y luego la de la tierra de gigantes, pero viaja también a un lugar donde la ciencia es el eje, pero nadie logra hacer nada práctico con sus conocimientos y a una tierra donde los caballos son los seres racionales que gobiernan y los erráticos humanos, llamados yahoos (ajá, como el buscador de internet, saque usted sus conclusiones) son los gobernados. Los Viajes de Gulliver es una crítica a los gobiernos europeos, una sátira contra las religiones, un cuestionamiento fuerte que pretende indagar si las personas somos inherentemente corruptos o nos desviamos con el tiempo y recuerda que los humanos un día podemos sentirnos grandes entre los demás, pero al siguiente la vida nos pone en tierra de verdaderos gigantes y nos convertimos en enanos.
Así, a veces se necesitan enanos, gigantes, yahoos, o un simple conejo para enfrentar la cerrazón y esperar que mañana se escriban mejores páginas.