Un viñedo en el espacio II

Continúo, caro lector, con la segunda parte del relato ganador del Primer Concurso Literario Pozo de Luna, de Myrla Treviño. Puedes encontrar la primera parte en https://pulsoslp.com.mx/opinion/un-vinedo-en-el-espacio-i/1000482.

Por la poca sociedad que quedaba, se escuchaban rumores de que gran parte de la población se había mudado a otro planeta; se trataba de un cotilleo que parecía más una historia de Julio Verne que una realidad, pero Memo no lo tomaba tan a la ligera, lo que a él sí le parecía increíble era la idea de que la humanidad realmente desapareciera absorbida por su propia autodestrucción, así que desde que supo que podía inventar cualquier cosa, tenía en mente, aunque a medias, un proyecto para salir al espacio exterior. En esos días no era eso lo sorprendente, ya no era un hecho inaudito como cuando el hombre, un siglo atrás, había pisado por primera vez la luna; lo que sí era inesperado y casi imposible era la idea de Memo: crear una cápsula en la que pudiera transportar algo más que a él mismo, transportar recursos que mantuvieran la cápsula habitable y sostenible. Su primera idea fue sacrificar el vino que tenía en su cava subterránea y en cambio, llevar pedazos de sus viñedos vivos en la cápsula.

La nube que lo había hecho querer huir de una vez por todas se mantenía inmóvil, en el mismo lugar y con las mismas condiciones, creando oscuridad y un ambiente lleno de tierra; aunque había dejado de verse amenazante como la primera vez que ésta apareció, supo que no era una buena señal y que pronto podría ser catastrófica para la poca vida que aún quedaba.

Memo comenzó a trabajar en su plan, contaba con maquinaria creada por sí mismo y un par de artefactos más que había recolectado durante la época apocalíptica que conocía desde sus primeros días de vida. Excavó, colocó unas estructuras a modo de placas subterráneas debajo de las viñas que había decidido salvar y extrajo la tierra con mucho cuidado de no dañar las raíces, que eran muy profundas. Los movimientos eran milimétricos y parecían eternos, la hazaña le llevó más de un par de días, y aunque ya no era muy consciente del tiempo que pasaba, la oscuridad causada por la nube cada vez era más penetrante.

Lo que sí sabía es que habían pasado algunas noches, porque la falta de sueño y descanso lo estaba haciendo perder la noción de todo su alrededor. Logró por fin meter en la cápsula tierra potosina, uvas a punto de la maduración, algunas botellas de sus vinos favoritos, suficiente agua artificial y cápsulas de minerales. Junto al micro viñedo extraído había plantas de tomates, de manzanas enanas del tamaño de higos y botes de proteína vegetal que sabía que si no llegaban a un planeta habitable pronto, la empresa fracasaría.

Cuidó meticulosamente el peso de todos los elementos contenidos, y de acuerdo a sus cálculos, todo lo que planeaba llevar consigo estaba dentro de los límites que tenía contemplados para expulsar la cápsula fuera de la atmósfera de la tierra. Cuidó también que nada sufriera daños a consecuencia de los efectos de gravedad y cuando sintió que no quedaba nada más que comenzar el proceso de huída, durmió un día entero para que el cansancio acumulado no lo hiciera cometer algún error. Estaba decidido a mudarse de planeta y a salvar un poco de lo que creía valía la pena preservar.

Cuando abrió los ojos de nuevo, habiendo soñado durante 22 horas con los distintos escenarios a los que podría enfrentarse, notó que la visibilidad en la superficie ya era nula, no era capaz de ver qué había más allá de un metro de distancia. Era una situación peligrosa, sabía que se trataba de un salto al vacío, a lo desconocido, pero sabía también que era su única alternativa posible. El cohete que lanzaría la cápsula al espacio estaba listo, y sólo esperaba que sus cálculos fueran lo suficientemente atinados para generar la energía suficiente que lo hiciera atravesar la nube y después atravesar la atmósfera terrestre. No tenía idea de a dónde llegaría, pero esperaba contar con tiempo, con recursos necesarios para hallar algún planeta habitable.

Continuará...

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