Venezuela, los riesgos del populismo
Venezuela es sin duda, un claro ejemplo de lo que puede llegar a ocurrir cuando una sola expresión política copta todas las instituciones de su país, es lo que denominan los teóricos una transformación de Estados Constitucionales y Democráticos de Derecho en viles Estados Jurídicos.
La historia no miente y es cíclica, primero ocurre que un líder carismático y popular se presenta como auténtico salvador ante poblaciones altamente lastimadas, sea por las guerras como ocurría en los siglos XIX y primera mitad del XX o por la escandalosa corrupción generadora de una lacerante y ofensiva desigualdad social, en esos escenarios emerge cual mesías un liderazgo que promete redención a su pueblo, pero una vez instalado en el poder poco a poco con el genuino respaldo que lo llevo al poder, seduce y toma el control de la milicia, sus incondicionales se apoderarán de los contrapesos constitucionales como lo son el legislativo y judicial, otros poderes mas bien fácticos como el económico y el mediático sucumben ante expropiaciones, la carcel o en casos extremos la muerte.
Los grupos opositores que generalmente antes fueron gobierno, por ende se debilitan hasta casi desaparecer, por la condena social de haber sido los generadores de todos los males que precedieron a la reacción popular, es decir, se convierten en víctimas de sus propios excesos. Pero luego de esa primera sacudida, pasan algunos lustros, y aparecen segmentos poblacionales críticos que de a poco comienzan a cuestionar al régimen, ciudadanos libres que no les alcanza mancha de pertenecer al pasado inmediato anterior al régimen mesiánico, luego se empiezan a adherir también muchos de aquellos desencantados con la promesa incumplida de un mejor porvenir, al darse cuenta no sólo que fueron timados sino que ahora además de la corrupción que no cambió, las libertades fueron acotadas y la economía familiar, esa que es real, no alcanza para los insumos más básicos.
De modo que, ese régimen encumbrado por el sufragio, dejará de respetar la más básica de las reglas de las democracias: el voto, así, se cerrará ante las presiones internacionales, acusará de traidores a los nuevos opositores y hará uso de la más cruel herramienta del poder: la fuerza pública letal, sacará al ejército a las calles a confrontar hermanos contra hermanos, cosechando la siembra de un discurso de odio entre nacionales, es entonces cuando el mesías y sus incondicionales muestran su verdadero rostro, ha aparecido ya en escena sin máscara ni pudor alguno el Dictador.
Insisto, estimado lector, la historia no miente, los ciclos ahí están y no nos debe asustar nombrar las cosas y los hechos históricos tal como son, porque hasta el día de hoy todavía en este país gozamos del sagrado derecho a la libertad de expresión, esa libertad que nuestros hermanos venezolanos hoy no tienen, y que valientemente salierion a las calles a defender.
Miles han caido, algunos a las mazmorras y otros más ofrendaron su vida por la causa de la defensa de un país que no le pertenece a un solo hombre ni a una sóla expresión política, la lucha de Venezuela libre debe representar para todos en este sagrado continente, un despertar de que latinoamerica no soporta más dictaduras militares disfrazadas de gobiernos populares, que la pluralidad, el consenso deben sí o si formar parte de la normalidad democrática, que los derechos humanos existen para ser respetados y que ningún gobierno extremista sea de izquierda o de derecha tiene la potestad de aplastar a quienes piensen distinto.
Toda nuestra solidaridad a las y los venezolanos que hoy luchan por su libertad, seguramente Simón Bolívar estaría de su lado, harto de lo que se ha hecho en su nombre, que su ejemplo sirva para mostrar en lo que no queremos ni siquiera pensarlo, parecernos.
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jorgeandres7826@hotmail.com.
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