Violar la Constitución

"Todos pedimos que se aplique 

la ley, y todos tratamos de 

eludir su cumplimiento".

Émile Alain

Cuando después de las elecciones de 2018 se dio a conocer que la coalición Juntos Haremos Historia, de Morena, el Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social, tendría mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, a pocos sorprendió. Después de todo, su candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador ganó la elección con 53 por ciento de los sufragios. 

Pero este fue solo el resultado de la votación para presidente. El elector no tenía intención de darle todo el poder a Morena. En los comicios para diputados federales, la coalición reunió solo 43.5 por ciento de los votos: Morena, 37.16; el PT, 3.93; el PES, 2.41. El PES, de hecho, perdió su registro al no alcanzar el mínimo de 3 por ciento. Los partidos y candidatos opuestos a AMLO sumaron, en cambio, 56.5 por ciento de los sufragios. 

La Cámara de Diputados, sin embargo, se conformó de una manera radicalmente distinta. Morena obtuvo 191 diputados, el PT 61 y el PES 56, para un total de 308 de 500. El 43.5 por ciento de los votos fueron así suficientes para construir una mayoría de 61.6 por ciento. Esta mayoría se ha fortalecido todavía más durante la legislatura por la compra-venta de diputados. El día de hoy Morena tiene ya por sí solo la mayoría absoluta, con 257 diputados, que representan 51.4 por ciento; el PT 47, para 9.4 por ciento; y el (ya inexistente) PES 19, para 3.8 por ciento. Los partidos de la coalición suman ahora 323 diputados o 64.6 por ciento. Estos totales no incluyen a los 11 del Partido Verde, 2.2 por ciento, que se ha aliado con Morena. 

El problema es que el artículo 54, fracción V, de la Constitución establece: "En ningún caso, un partido político podrá contar con un número de diputados por ambos principios [mayoría relativa y representación proporcional] que representen un porcentaje del total de la Cámara que exceda en ocho puntos a su porcentaje de votación nacional emitida". La sobrerrepresentación cuando se asignaron los diputados de representación proporcional era de 18.1 por ciento, más del doble del máximo, lo cual significa que la mayoría de Morena y sus aliados es inconstitucional. 

Por nueve votos contra dos el INE tomó el 19 de marzo un acuerdo que busca eliminar esta sobrerrepresentación. Como el reparto de diputados de 2018 se logró con casos en los que Morena "prestó" candidatos al PT y al PES , cuyos triunfos se atribuyeron oficialmente a estos partidos pequeños para dar a Morena un porcentaje mucho mayor de diputados de representación proporcional de los que le correspondían, el INE optó ahora por "verificar la afiliación efectiva" de los candidatos electos por el principio de mayoría relativa: "El triunfo será contabilizado a favor del partido con el cual el o la candidata ganadora tengan una ´afiliación efectiva´". 

Morena ha impugnado el acuerdo ante el Tribunal Electoral. Afirma que el INE pretende "impedir que. tenga la mayoría en la Cámara de Diputados" con un cambio de reglas extemporáneo e ilegal. Ha cuestionado también la imparcialidad de dos consejeros, el presidente Lorenzo Córdova y Ciro Murayama. 

No sorprende que el INE busque hacer cumplir el artículo 54 de la Constitución. Los consejeros suponen que la disposición constitucional se hizo para cumplirse. Lo que sorprende es que, en 2012, 2015 y 2018, se haya permitido su violación. Y no es una situación sin consecuencias. Muchas de las reformas que ha impulsado la 4T proceden de una mayoría artificial en el Congreso. 

La izquierda

José Woldenberg comentaba ayer sobre los argumentos de Morena para defender la sobrerrepresentación: "¡Cómo extraño a la izquierda que peleó y argumentó, a través de los años, por la representación proporcional estricta, porque cada partido tuviese un porcentaje de diputados idéntico al porcentaje de sus votos!"

Twitter: @SergioSarmiento