VISLUMBRES
En fechas como estas se hace presente el impulso natural de querer vislumbrar cómo serán las cosas el año siguiente, o por lo menos imaginarlas. Con su reconocido ingenio, dice Catón que hacer pronósticos es siempre muy arriesgado, sobre todo si se refieren al futuro. Con todo, me animó a hacer unos cuantos, referidos a nuestra vida pública. Veamos.
El activismo político del gallardismo va a continuar y seguramente será más intenso que este año. En tanto se plasma en la ley la prohibición del nepotismo que cancelará el proyecto caciquil por esa vía, la estrategia seguirá siendo esencialmente la misma: ser el dueño de la bolsa de canicas más grande, para que al final su opinión sea la que decida quién y cómo. Esto, claro, en el ámbito del Partido Verde, pero sin excluir intentos de influir en las eventuales postulaciones de otras fuerzas políticas. Todo el esfuerzo que veremos en este ámbito estará presidido por la idea de que un sucesor o sucesora a modo que cuide celosamente las espaldas es la diferencia entre un séptimo año plácido y otro infernal. No es lo mismo entregar el poder a alguien que te limpie los cajones que a alguien que los revise milímetro a milímetro.
Va a comenzar a escasear el dinero en las arcas públicas, salvo que el gallardismo opte por un endeudamiento desorbitado. El presupuesto estatal para 2025 es básicamente igual al de este año. La ecuación prefigura el desastre: mayores necesidades de gasto (para despensas, obras, dádivas, fiestas, etcétera.), menores ingresos en términos reales (descontando inflación) y agotamiento de fuentes heterodoxas de financiamiento (Pensiones, impago a contratistas y proveedores; ajustes a la nómina, recortes y escamoteo de subsidios institucionales, etcétera). La deuda pública de largo plazo (a 15 o 20 años) es de hecho la misma que se recibió hace tres años, pero los créditos quirografarios (que no necesitan aprobación del Congreso) andan por las nubes, y se tienen que pagar a más tardar en septiembre del 2027. Y si no se les paga a proveedores, constructores, fondos de pensiones, universidades y demás, el nuevo gobierno, encabécelo quien lo encabece, iniciará nadando en un océano de demandas y juicios de acreedores.
Si los primeros indicios surgidos estos días no son de humo, el año próximo comenzará a declinar esa parte medular del poder gallardista que se sustenta en el miedo de la gente. Miedo a los abusos de poder, a las represalias, al amedrentamiento; a ese tipo de actos de poder que no reconocen límites legales. ¿A qué indicios me refiero? Son pocos, pero su valor radica en que podrían ser los primeros: el aviso de los organismos empresariales de que estudian la posibilidad de ampararse contra los nuevos impuestos estatales; la probable interposición de una controversia constitucional por parte del Ayuntamientos de la capital por el cambio de uso de suelo a terrenos de la Zona Industrial (líneas adelante amplío este tema); el voto en contra de la bancada de Morena a una iniciativa del Ejecutivo gallardista y, más sorprendentemente, el de Sara Rocha en el mismo sentido. Es verdad que una golondrina no hace verano, ni tres tampoco, pero puede que anuncien la parvada.
La opacidad del gobierno estatal se va a acentuar a extremos impensables. De por sí, con una gran hipocresía, el gobierno gallardista ha sido reacio a informar con verdad a la ciudadanía rubros enteros de su quehacer. Sobre todo en lo que tiene que ver con obras públicas y adquisiciones (formas de adjudicación, costos, beneficiarios, incumplimientos, impagos, etcétera, etcétera); montos reales de endeudamiento y en general situación de las finanzas públicas. Y este mayor escamoteo de la información pública se hará presente por dos razones principales: primera, porque con la desaparición del INAI, su equivalente local, la CEGAIP, entra en agonía. Y no es que sirviera de mucho, pero al menos había con quién ir a quejarse y poder exigirle respuestas con insistencia o vía amparos. Segunda, porque la administración gallardista va a tener cada vez más cosas que ocultar: comenzando por la supuesta rentabilidad de la Arena Potosí; los contratistas foráneos favorecidos en detrimento de los potosinos nomás por ser charros, etcétera.
La falta de profesionalismo, la frivolidad de este gobierno se va a acentuar. Los constantes y costosos relevos en las dependencias estatales van a continuar porque en no pocos casos los titulares simple y sencillamente están impedidos de ofrecer los resultados que se les exigen, sea por imposibilidad de los mismos o por incompetencia de los responsables. No será extraño que se multipliquen anuncios como esos recientes de “el próximo director de la Arena será un promotor de espectáculos que se llama, éste… creo que Cristopher o algo así”. Ni el nombre se aprenden.
Algunas otras previsiones para 2025 las podremos intentar a comienzos de enero próximo.
LA TRISTE Y TRÁGICA HISTORIA DEL ALCALDE SUMISO Y SU GOBER DESALMADO
La historia que viene a continuación es verídica, aunque por razones fáciles de comprender ocultaremos la identidad de su protagonista y algunos otros datos que pudieran servir para su identificación. Lo llamaremos por el mote de Pancho.
En 2021 ganó las elecciones de presidente municipal en uno de los municipios huastecos, postulado por un partido distinto al Verde Ecologista. Apenas iniciado su mandato comenzó a recibir enviados del gallardismo que lo invitaban a incorporarse a las filas del partido del tucán, con argumentos muy persuasivos. “Vas a contar con mucho apoyo del gobernador para obras y programas sociales. Con eso aseguras tu reelección”, le decían. “Te vas a subir al carro ganador de Gallardo que se está preparando para La Grande del 2024”, le remachaban.
Al principio, Pancho no hizo mucho caso que digamos, pero las que comenzaron como invitaciones amables pronto endurecieron el tono hasta volverse amenazantes. Logró defenderse unos pocos meses, pero acabó dando su brazo a torcer, consciente de que si su negativa era definitiva, podía sufrir consecuencias peores que recibir menos apoyos y apapachos estatales.
Como pudo terminó su trienio, pero ninguna oportunidad tuvo de buscar la reelección. Tristemente instalado en una deplorable circunstancia política, recién narró su historia, que puede resumirse así:
Al acceder al cambio de partido, muchos de quienes lo ayudaron a ganar la elección y que formaban parte de su grupo político, le dieron la espalda por traidor. Si el gallardismo esperaba que con él cambiaran de bando multitudes, se quedaron con las ganas. Llegaron al Verde, Pancho y dos o tres seguidores más.
Efectivamente, a poco de su cambio de chaqueta el gobierno del estado le informó que dispondría de dinero para tal y cuál obra. Pero no para las que él quisiera, sino para las que le ordenaran de Palacio de Gobierno, en donde además se decidiría qué contratistas serían los beneficiados. Luego, le dijeron que para hacer rendir más el presupuesto, se haría una mezcla de recursos estatales y municipales, pero se aplicarían en las obras y acciones que decidieran acá en la capital del estado.
Eso fue demoledor para Pancho, pues planeaba repartir las obras entre sus cuates, que le metieron dinero a su campaña. Se quedó con las ganas: todo se fue a lo que decidieron en la Seduvop, en la Sedesore, en el DIF estatal y cosas por el estilo.
Sí se hicieron obras, detalla Pancho, pero muy caras, extremadamente caras, y cuando se acercaba la fecha de terminación le advertían que ni se alborotara, porque iría a inaugurarlas el gobernador. “Por poco y ni me invitan a cortar los listones”, se lamenta. Avanzado su trienio, todo lo que se hacía en el municipio era por la bondadosa y generosa voluntad de Gallardo Cardona o de su esposa presidenta del DIF, la señora Ruth.
Para no hacer la historia demasiado larga, el resumen que con sentido autocrítico hace su protagonista es en el sentido de que su proyecto político personal (reelegirse y dejar sucesor), valió madres de inmediato; sus compañeros de viaje originales no lo bajan de traidor y -lo que más le duele- de pobre pendejo; los que esperaban recuperación de sus apoyos económicos en campaña lo detestan y llevan tiempo buscando la manera de ponerle una chinga por mentiroso, incumplido y también por menso. En el partido que abandonó no lo quieren devuelta por chueco, y hasta en su familia lo maltratan.
De los alcaldes electos en 2021, un total de 14 cambiaron de partido para irse al Verde. Entre los que tomaron posesión el pasado primero de octubre, ya van once que siguen el mismo camino. Triste final les espera.
COMPRIMIDOS
Decir que el asesinato de cuatro personas con disparos de armas de grueso calibre, durante una emboscada de varios tiradores, en un lugar despoblado y a las sombras de la noche, es “una riña entre particulares”, es uno más de los disparates del titular del Ejecutivo, solo que ahora tiene un matiz inocultable: el afán de minimizar asuntos que afectan a la imagen de su administración. Intentos podrá hacer todos los que quiera, pero sospecho que ni en la Clínica Neumann va a conseguir quien se trague esas ruedas de molino.
Los abogados del Ayuntamiento ya estudiaron a fondo el reciente decreto del Congreso local que modifica los usos de suelo en la Zona Industrial, y consideran que sería factible echarlo abajo mediante una controversia constitucional. El meollo del asunto es que el cambio del uso de suelo es facultad de los ayuntamientos por disposición de la Constitución General de la República. Tienen un plazo de 30 días hábiles para presentarla ante la Suprema Corte, mismo que vence hasta el 4 de febrero, ya que se atraviesan vacaciones de fin de año y varios días de descanso obligatorio. Habrá que ver qué deciden finalmente el Cabildo y el alcalde Galindo.
Se supone, o se suponía, que en su condición de uno de los centros de espectáculos más chipocludos del país, la Arena Potosí será, o sería, por lo menos autosuficiente si no es que hasta rentable. Es decir, que no costaría al erario y que podría dejar ganancias, ya que por lo menos dos veces al mes presentará, o presentaría, eventos de gran nivel. ¿Cómo entonces se explica que en el presupuesto de egresos del gobierno del estado le estén asignando 40 millones de pesos a manera de subsidio para el año próximo? Alguien que nos ayude a entender el galimatías.
Muy lamentable el fallecimiento de Daniel García Álvarez de la Llera. Deja un hueco muy difícil de llenar. Creo que lo peor que pueden hacer en el Ayuntamiento es apresurarse o resolver por razones que no sean las de capacidad y dedicación.
Los dejamos descansar un par de semanas. Nos reencontramos el jueves 9 de enero. ¡Felices fiestas!