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Vocería Criminal

Por Francisco Salazar Soni

Enero 20, 2022 03:00 a.m.

“Actualmente las salas de redacción 

son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con 

el corazón de los lectores”. 

Gabriel García Márquez.  

“Eran lobos nocturnos, cazadores clandestinos de muros y superficies, bombarderos sin piedad que se movían en el espacio urbano, cautos, sobre suelas silenciosas de sus deportivas…”. Así inicia el libro “El Francotirador paciente”, del escritor español Pérez-Reverte. Pues, a fines del mes pasado murió en un accidente de motocicleta el protagonista principal del libro “Sniper”, que en la vida real era David, alias “Lose”, grafitero profesional.  

El grafiti que vemos a diario y acontece también en cualquier país del mundo, son señales que se comunican, se trata de dejar huella, expresiones, signos, letras, identifican a alguien o a algunos, ellos grafitean para ellos mismos y para otros, sus iguales, que entienden el mensaje. Es inofensivo, pero encabrona a las autoridades, principalmente municipales.

Pero existe otra forma de comunicación, una vocería más brutal, criminal, despiadada que advierte y sentencia. Mantas, cartulinas, blogs, colgados, desmembrados, decapitados, entambados, incinerados, etc. Es la forma de comunicación criminal a la mexicana. 

Los grupos criminales también quieren y necesitan ser vislumbrados, como el grafitero, pero tienen su propio discurso, ellos no quieren una pared, un aerosol, necesitan el impacto escrito o visual materializado en forma de boletín de prensa y de nota roja.

Letras mayúsculas, en negro mate o rojo, groseras, con maldiciones y recordatorios a madres, con faltas de ortografía, las reglas de redacción no tienen cabida, así como la coherencia, la brevedad y la sintaxis. 

¿Por qué cada vez más aparecen mantas y cartulinas con mensajes? Creo, que porque se visibilizan y exponen a otros. Se vuelven públicos, y hacen del conocimiento del público en general “su verdad de las cosas”, lo que ello signifique en el mundo criminal. No se justifican ni se culpan, simplemente su lenguaje es de advertencia o denunciante. Les dicen a sus contras el territorio a quien pertenece y señalan al “tripas”, al “mono” o al “gordo”, como los intrusos que se atrevieron a pasar la frontera, y los muestran torturados y acribillados. Esos actos de comunicación es entre ellos, pero hay otros que son de denuncia. Si, ellos no pueden ir al MP a denunciar al político, funcionario público, jefe de la policía, militar o marino que les robó la “merca”, o los extorsiona con una cuota mensual para “trabajar”, o simple y sencillamente colaboraban con ellos y luego los traicionan. No da para abrir una Carpeta de Investigación, pero sí para una manta en un puente peatonal o una cartulina clavada con un picahielos en el tórax de alguien, que trate de explicar el porqué de sus “cosas”. 

TAPANCO: Ninguna forma de comunicación criminal debe conceptualizarse como verdadera o falsa absoluta, tiene sus matices, tiene datos, información y puede generar inteligencia. Sus enunciados nos han dicho cosas desde hace mucho tiempo y las hemos ignorado, una violencia endémica y manifiesta que está aquí y ahora, y una coparticipación de actores gubernamentales en ella.

“Ellos”, también tienen a sus voceros, que a diferencia de los voceros de seguridad de los gobiernos, son claros y contundentes.  

Francisco.soni@uaslp.mx 

Twitter: @franciscosoni