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Caso de Camila no es el único

Por Ruth Salazar

Agosto 25, 2022 03:00 a.m.

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Por miedo a represalias habitantes del municipio de Salinas que han padecido en carne propia o son familiares de alguna víctima de presunta negligencia médica, se niegan a hablar abiertamente sobre sus experiencias, aunque todas las personas entrevistadas por Pulso, reconocen haber padecido algún tipo de mala atención, que va desde maltrato o prepotencia por parte del personal, hasta la negación para la prestación de atención médica.

La falta de una atención oportuna en el caso de la niña Camila Roxana de 3 años, según las denuncias recabadas podría no ser el único caso similar.

Priscila Díaz de León ha padecido en lo personal de dos casos de mala atención por parte del mismo doctor, una de ellas en el Hospital Básico Comunitario de Salinas.

En el primer caso relató que el pasado 24 de marzo acudió a las 2:00 horas aproximadamente a urgencias, debido a un caso de diarrea aguda en su hijo de un año y medio, pues llego un punto evacuó hasta 10 veces en el lapso de una hora, al llegar al hospital recuerda que se tardaron 30 minutos para poder ingresar y fue cuando se dieron cuenta que el médico de guardia estaba dormido.

Cuando finalmente fueron atendidos, Priscila relata que el médico le recetó dos medicamentos que no tenían en el hospital, pero que además eran imposibles de adquirir ya que todas las farmacias estaban cerradas debido al horario.

 “Entro y no había nadie, estaba todos dormidos y se levanta el doctor todo enojado porque lo desperté y me saca a la sala de espera, después de ahí tarda media hora en atenderme, solo sale la enfermera y le tomó los datos al niño y me hacen esperar más tiempo, ya después me atiende el doctor y me dice le vas a dar estos antibióticos, y le digo: ¿aquí los tienen?, me dice no, ¡aquí no hay nada!”. 

Agrega que ella misma le sugirió que le canalizara suero por vía intravenosa, ya que el que le había dado por vía oral fue desechado casi al instante por el infante, lo cual fue negado por el doctor, quien luego de una hora y media los envió a su casa.

“Viendo que suero que tomaba, suero que hacía inmediatamente o lo vomitaba, él dijo que no era nada grave, yo le sugerí que le pusiera suero porque ya no estaba reteniendo los líquidos, el niño ya estaba sin fuerzas, todo amarillito y aun así me mandó a la casa, él me dijo que él era el doctor y se negó a internarlo”

Al llegar a su casa y ante la desesperación, Priscila automedicó a su hijo con racecadotrilo, un fármaco antidiarreico que tenía de una enfermedad previa del menor, al día siguiente lo llevó con el único pediatra particular de la zona, quien le aseguró que fue esa acción la que salvó la vida de su hijo.

Otro caso conocido por habitantes de la región, fue la muerte de una nonata en el vientre de su madre. El hecho fatal ocurrió el sábado 13 de marzo de 2021, tres días antes su madre Violeta Galaviz acudió por comenzó a sentir las contracciones, pero en el hospital, las enfermeras le pidieron regresar a su casa y regresar hasta que comenzara el proceso de dilatación.

“Ella estaba esperando a su primer bebé, se puso mal desde un miércoles en la tarde fue al hospital y la regresaron porque sí era labor de parto pero que tenía que esperar a que los dolores fueran más fuertes y así la estuvieron regresando, pasó jueves y viernes y nada, hasta el sábado en la mañana se puso muy mal, pero su bebé ya se le había muerto adentro y ahora sí ya la mandaron de urgencia a San Luis, pero la bebé ya estaba muerta”, relata su hermana Adriana.

La bebé que llevaría el nombre de Leilany.