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Algunos de los “focos rojos” para detectar la probable comisión de un suicidio, van desde un estado de ánimo deprimido hasta pocas ganas de llevar a cabo actividades cotidianas, exteriorizó Omar Sánchez Armass Capello, director de la Facultad de Psicología de la UASLP.
Además de ello, expuso que otros indicadores que deben tomar en cuenta los familiares o amigos de una persona proclive a atentar contra sí misma, es que acciones que antes le generaban gusto y placer, ahora ya no la ponen alegre; presenta exceso de somnolencia y decaimiento.
En caso de ubicar estas señales, el académico universitario recomendó en entrevista, acudir a la brevedad con un especialista en psicología, a fin de diagnosticar si se trata de un caso de depresión o determinar cuál el cuadro del paciente.
Según cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), San Luis Potosí se ubicó en 2017 en el noveno lugar nacional en cuanto a tasa de defunciones por presunto suicidio por cada 100 mil habitantes.
De acuerdo con los datos oficiales, la entidad potosina se situó en el noveno lugar nacional con una tasa de 7.1 defunciones por presunto suicidio de residencia habitual por cada 100 mil habitantes; en primer lugar se ubicó Chihuahua con una tasa de 11.0 por ciento.
Previo a este reporte, en mayo pasado una investigación del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, reveló que en 15 años, 2 mil 404 residentes de la entidad potosina se quitaron la vida.







